Pamplona
Los arquitectos, ante el proyecto de Los Caídos: críticas al acuerdo político para su futuro
El COAVN acogió este martes un encendido debate entre arquitectos sobre el futuro del monumento y el acuerdo de Bildu, PSN y Geroa para resignificarlo


Actualizado el 27/11/2024 a las 12:10
Hay debate, mucho debate. Las voces quizás más autorizadas sobre el futuro de Los Caídos -al menos, desde la óptica técnica- mostraron este martes en el COAVN que el edificio también genera opiniones dispares entre los profesionales. Desde quienes defienden a capa y espada su conservación, quienes consideran que el COAVN tiene que pedir disculpas por su complicidad en la construcción allá por 1942 o quienes propugnan darle vida -“ahora es un mausoleo”-, incluso con una afirmación que suena a boutade: “¿Por qué no hacer allí el desfile del orgullo gay o una discoteca macarra?”.
La pregunta al aire la lanzó Raúl Montero, arquitecto pamplonés que consideró el edificio el “gran elefante blanco de la habitación” en las últimas décadas en Pamplona y que pidió una reutilización que le dé vida. Estas y otras reflexiones surgieron a propósito de la charla organizada por la delegación navarra del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro (COAVN), acto que presentó el presidente Santiago Iribarren, con la participación de Javier Torrens, también arquitecto y miembro de una plataforma que propugna la conservación del monumento y su conversión en un museo de la historia de Pamplona.
Si algo quedó claro es que ninguno de los profesionales y de las personas que tomaron la palabra se mostraron a favor del acuerdo entre tres partidos -EH Bildu, PSN y Geroa Bai- para resignificar el edificio y convertirlo en el Centro de Interpretación Maravillas Lamberto, dedicado a la memoria democrática y en contra del fascismo. A los arquitectos no les gusta el condicionado de ocultar la cúpula o de derribar las arcadas laterales. El propio Raúl Montero sintetizó el acuerdo como “la intersección de tres que se juntan y cada uno dice una cosa”.
ARQUITECTURA NO DERRIBADA
Antes de las intervenciones del público, Javier Torrens hizo una extensa presentación del peliagudo asunto de la conservación de edificios de arquitectura fascista en Europa. Mostró los que sí se han reconvertido, todos ellos casos de éxito y muy centrado en Berlín: desde el Reichstag y su archiconocida cúpula de cristal de Foster, el palacio real de Berlín, la villa Lieberman, la villa Am Großen Wannsee, el edificio de la Nueva Guardia de Schinkel o el edificio Boros, antes un búnker convertido en galería, por citar algunos. También en España, como la pirámide de los italianos en Burgos -declarado recientemente BIC- o el propio Cuelgamuros, protegido por la ley de 2022 como espacio de memoria.
Tras la presentación de Torrens, tomó la palabra Enrique Miranda, arquitecto que anunció que hoy elevaría una petición a la junta del COAVN para que el Colegio pida perdón por participar y avalar el proyecto de Yárnoz y Eusa en los años 40. Lo hizo en un tono hosco, discordante con el resto de intervenciones. Una arquitecta, que no se identificó, hizo una encendida defensa de la cúpula.
“Es imposible resignificar porque todo es significado: planta de cruz griega, la cúpula vaticana, las columnas de catedral...”, observó Fernando Abad. “Es un edificio apabullante, opaco, un mausoleo. ¿Cómo lo vas a resignficar? Yo no tiraba la cúpula. Despojaba de todo lo que le sobra. Las arcadas, que son de arcada”, bromeó Patxi Chocarro. “El edificio no tiene un valor excelso. Las arcadas son una telaraña, una barrera”, aseguró Óscar Mongay, uno de los finalistas del concurso de 2019, que pidió, como el resto de participantes, profundizar en aquellas 49 propuestas que duermen en un cajón.
“Mantener un edificio de la Navarra que había entonces es interesante. Y si queremos comparar la cúpula con la de Bernini, habría que tirar el 99% de cúpulas”, observó José Joaquín Garralda.