Convivencia
Multas por ruidos que aumentan hasta los 3.000 euros en Pamplona
Desde que cambió de dueños, en noviembre de 2023, un bar de Pamplona incomoda a los vecinos, con el añadido de haber sido sancionado por reiteradas irregularidades


Publicado el 26/11/2024 a las 10:35
Descanso y ocio. Un binomio complicado de equilibrar, especialmente en fechas en las que horarios y aglomeraciones se salen de la norma de lo convencional. Un sábado por la noche puede ser sinónimo de irse pronto a la cama como de salir a tomar algo y disfrutar de la noche por Pamplona. Opciones lícitas pero que suponen un importante quebradero de cabeza para quien sufre las consecuencias.
En este caso, explican los vecinos, el problema sobreviene desde que un local de hostelería ubicado en los bajos de sus viviendas cambió de dueños. Fue en noviembre de 2023 y, desde entonces, el nivel de ruidos ha ido en aumento. Y no es que lo digan los afectados, que también, sino que las inspecciones realizadas por Policía Municipal así lo corroboran.
Dado que el local funciona entre semana, así como en fines de semana en horario nocturno, dicen los vecinos que el ruido imposibilita el descanso en según qué viviendas, donde además hay menores de edad.
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Desde el Ayuntamiento de Pamplona, que conocen la problemática, detallan las numerosas intervenciones que han venido cumplimentando. Y es que tras las primeras quejas, fue el departamento de Ingeniería Ambiental del consistorio quien envió a un inspector para que comprobase la insonorización.
Entre otras, se le requirió al local un correcto anclaje de los altavoces musicales mediante la instalación de un elemento elástico antivibratorio suspendido del techo; la reubicación del sensor-micrófono asociado al registrador en el techo del local, en la zona de altavoces, para su posterior precintado; y el cable de entrada en el registrador debería disponer tapa y tornillos para su posterior precintado.
Finalmnete, el calibrado del limitador por la casa instaladora a 85 dBA tal y como exige su licencia de redefinición a bar especial aprobada.
3.000 euros
Además, se da cuenta de manipulación cometida en los datos del registrador mediante la instalación de una caja en el sensor-micrófono asociado. Por todo ello, se determinan las sanciones previstas, por lo que se propone una multa de 3.000 euros. Básicamente por constarse que en local había dos altavoces anclados, uno a pilar y otro en un tabique, en la zona de los baños; que el micrófono asociado al registrador estaba ubicado en la zona de barra; que disponían de limitador musical y, analizados los datos descargados del registrador, eran bajos y no parecían acordes con el funcionamiento que estaba realizando la actividad.
Asimismo, Policía Municipal levantó acta de incautación de caja de madera del sensor-micrófono que se encontraba forrada al exterior con doble lámina viscoelástica y en el interior con material fonoabsorbente que, según ensayos realizados por el Servicio de Inspección de Ingeniería Ambiental, reducía la inmisión de ruido en torno a 10 dBA.


A pesar de la sanción, las molestias prosiguieron. De ahí que estos meses de septiembre y octubre se realizara una nueva inspección por parte del servicio de Ingeniería Ambiental y completó un ensayo de aislamiento bruto a ruido aéreo entre la actividad y vivienda más cercana al local, el 1ºD. Todo para comprobar el cumplimiento de las condiciones de la licencia de apertura.
Asimismo, se inspeccionaron los equipos e emisión musical del local, se descargaron los registros sónicos, se comprobó el equipo limitador musical y midió la máxima musical siendo de 90 dBA, se comprobó que en los altavoces se han instalado elementos antivibratorios y se realizó reportaje fotográfico.
Problemas derivados
Recuerda el Defensor del Pueblo que numerosas sentencias han alertado de que el ruido puede llegar a representar un factor psicopatógeno y una fuente permanente de perturbación de la calidad de vida de los ciudadanos. Así lo acreditan, en particular, las directrices marcadas por la Organización Mundial de la Salud, quien pone de manifiesto las consecuencias que la exposición prolongada a un nivel elevado de ruidos tiene sobre la salud. Hablamos de deficiencias auditivas, apariciones de dificultades de comprensión oral, perturbación del sueño, neurosis, hipertensión e isquemia, así como sobre su conducta social (en particular, reducción de los comportamientos solidarios e incremento de las tendencias agresivas).
Y aunque el la institución que dirige Patxi Vera aprecia que el Ayuntamiento de Pamplona está actuando, considera necesario recordarle su deber legal de proteger los derechos constitucionales de los vecinos, afectados por las molestias que le ocasiona la existencia de un local de hostelería en los bajos del edificio donde residen, para lo que no deberá cejar en la adopción de aquellas medidas que sean precisas al efecto.