Tribunales
Acepta 18 años de cárcel por asesinar a su socia y expareja en un bar de Pamplona
Fenglin Yang asesinó el año pasado a Zhen Jiang, de 47 años y madre de cuatro hijos, en el bar que regentaban juntos en el barrio de Ermitagaña


Actualizado el 02/09/2024 a las 20:26
Con la ayuda de una traductora de chino y con tres de los cuatro hijos de su víctima presentes en la sala, el acusado de matar el año pasado a su expareja y socia en un bar del barrio de Ermitagaña de Pamplona ha aceptado este lunes 18 años de prisión por un delito de asesinato. A Fenglin Yang, de nacionalidad china, se le aplicó la atenuante de confesión, pues acudió a la policía tras el crimen y contó lo que acababa de hacer. La víctima, Zhen Jiang, de 47 años y también de China, llevaba más de 15 años en Pamplona y era madre de cuatro hijos.
Inicialmente, la Fiscalía pedía 23 años de prisión, mientras que las acusaciones particular (familiares de la víctima) y popular (Gobierno de Navarra y Ayuntamiento de Pamplona) elevaban sus peticiones a 25 años. La defensa entendía que concurría la eximente de enajenación mental (no había responsabilidad penal) y la atenuante de confesión, ya que el hombre acudió a la Policía Municipal de Pamplona tras el crimen. Pero antes del juicio, que iba a empezar ayer con un jurado popular, todas las partes alcanzaron un acuerdo: además de la prisión se impone al acusado 10 años de libertad vigilada y orden de alejamiento de los hijos de la víctima, a quienes indemnizará con 552.383 euros. Y en cuanto cumpla dos tercios de la condena y acceda al tercer grados o libertad condicional, será expulsado del país.

Según el relato firmado de conformidad por todas las partes, víctima y acusado iniciaron una relación sentimental que acabó con el procesado trasladándose de Asturias a Pamplona para vivir con la mujer y los cuatro hijos de ella de una relación anterior. Era abril del año pasado. También decidieron abrir juntos un negocio de hostelería, por lo que alquilaron el bar Anayak, inaugurado el 2 de junio.
Una vez abierto el local, “comenzaron las tensiones entre la pareja”, ya que el procesado consideraba que el negocio no producía los beneficios esperados, culpando a la mujer de los resultados. Ella le recriminaba que “no hacía nada en el bar” y que no hablaba español después de diez años en el país. Pero él no asumía ningún tipo de crítica.

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La situación llegó a su límite el 29 de junio. Tras una fuerte discusión, la mujer puso fin a la relación, societaria y sentimental, y echó al hombre de casa e inició los trámites para disolver la sociedad hostelera. Dos días después, el acusado la mató.
El 1 de julio, la mujer acudió al bar sobre las ocho de la mañana para preparar su apertura. Después se personó el acusado “con ánimo de acabar con su vida”: entró en la cocina, donde estaba su socia, y “sin que ella pudiera advertir su presencia”, la sorprendió por la espalda y la golpeó con un hacha de cocina en cabeza y cuello, causándole la muerte. A las 8.40 horas, se presentó en la Policía Municipal. Con palabras sueltas en español y entregando las llaves del bar , dijo que su “socio había tenido un problema con un cuchillo”. Los agentes acudieron al local y descubrieron el cadáver. El acusado lleva en prisión provisional desde entonces.