Una cafetería de especialidad en el palacio de los Navarro Tafalla del siglo XVIII
El pamplonés Alberto Alcalá ha abierto Samadhi en la calle Zapatería número 50, un local que conserva el suelo y los techos de la centenaria tienda de pinturas Francisco Ibáñez


Actualizado el 05/07/2024 a las 12:55
Uno de los palacios con encanto de Pamplona, el de los Navarro Tafalla, cuenta desde finales de junio con una cafetería y tetería también con encanto. Samadhi Coffee & Tea se sitúa en el número 50 de la calle Zapatería, junto al portal de estilo rococó. Su dueño es Alberto Alcalá Senosiáin, de 45 años, apasionado del café de especialidad.
Alberto trabajaba en una Tahona que abrieron sus padres en 1992 en la calle Monasterio de Urdax, hasta que se jubilaron en 2017. Atraído por el mundo del café, fue gestando esta idea de negocio. “Hice cursos y en 2018 empecé a trabajar en café Fika. Una vez que pruebas un café de calidad ya no hay vuelta atrás. Te acostumbras a seguir todo el proceso de preparación, de organización y servicio”, señala. También estuvo una etapa en el Coffing y finalmente vio el momento de emprender.
“Este local de la calle Zapatería lo vi y me encantó. Me encanta la fachada, la ubicación y todo. Suelen venir grupos de turistas y se quedan mirando”, expresa. La casa palacio de los Navarro Tafalla data del siglo XVIII. Fue la residencia de Juan Francisco Navarro Tafalla, indiano que hizo fortuna en Bolivia. A principios del siglo XX se convirtió en sede del PNV. Allí tuvo su redacción el diario La Voz de Navarra. El inmueble fue incautado en la Guerra Civil, pero años después de la llegada de la democracia, el Partido Nacionalista volvió a comprar el edificio y lo rehabilitó. Ajeno a estos vaivenes, en el bajo estuvo durante un siglo la tienda de papeles pintados y molduras de Francisco Ibáñez, que cerró en 2013. Después albergó la tetería Artea. En lo alto de la fachada se conserva el logotipo de Ibáñez en pan de oro. “Dicen que es de las primeras veces que se utilizaba el pan de oro en Pamplona. Me gustaría investigar más sobre la historia de este palacio y sus negocios”, señala Alberto.
De la reforma del local se ha encargado un “buen amigo”, Maximino Gómez, arquitecto técnico que se ha preocupado por recuperar los elementos antiguos del local. “Han picado la pared para sacar el ladrillo y la piedra. También se ha conservado el techo de escayola y el suelo de madera de la tienda de Ibañez”, señala. Como anécdota, cuenta que fueron con la cerradura a la ferretería Irigaray para comprar un modelo nuevo. “Nos dijeron que esa cerradura tiene cien años y que era imposible encontrar un modelo igual”, señala. Las mesas de forja son de anticuario.
El café que sirven es un blend de El Salvador y Ruanda. “Hicimos varias catas y hemos decidido empezar con eso”. Y la cafetera es La Marzzoco, de fama internacional. Junto al café de especialidad, Samadhi tiene repostería vegana de producción local, la mayoría de El Valle Vegg. También una carta de focaccias saludables. Como guiño a su pasado como tetería, Samadhi ha incluido una carta de infusiones de la tienda Spicy Tea, de Iturrama. “Hemos tenido una buena acogida entre el vecindario. Les preocupa que haya tantos locales vacíos en esta calle”, señala.
Samadhi es una palabra india, del sánscrito. “Se refiere a un estado de paz y relajación, como el nirvana. Eso es lo que nos gustaría transmitir en este local”, señala Alberto, aficionado al yoga. Destaca el compañerismo entre los compañeros del mundo del café de especialidad. “Siempre están dispuestos a darte un consejo. Me han ayudado mucho a poner este local”, apunta.
El local tiene una sobreplanta a la que se accede desde el zaguán del palacio. "Con el tiempo me gustaría acondicionarla para poder ofrecer catas de café y otros eventos", afirma Alberto.
