Mural
"La Rochapea la hacemos entre todos"
El primer mural colaborativo del barrio culmina su última fase de pintado con el apoyo de alumnos de colegios del entorno y agentes locales y se inaugurará este martes 25


Publicado el 23/06/2024 a las 05:00
Desde hace un tiempo, las calles de la Rochapea tenían algo pendiente y, por fin, este año, todas las piezas se encajaron para lograr que se construya. La primera piedra la puso Kontxesi San Juan, una vecina del barrio que siempre había querido tener murales en sus calles y que encontró a Claudia Pennese, investigadora de la Universidad del País Vasco, para llevarlo a cabo. Para entonces, ya tenía escogido el espacio de 37 metros de largo y tres y medio de alto en donde quería que se pintara la obra. Poco a poco, el mural actualmente situado en una de las paredes del colegio La Compasión-Escolapios fue convirtiéndose en el resultado de una sucesión de esfuerzos colaborativos.
UNA RED DE ESFUERZOS
La iniciativa de Kontxesi coincidió con la oportunidad que tuvo el Ayuntamiento de Pamplona, en su tentativa de intervenir en la Rochapea, de unirse al proyecto europeo oPEN Lab, que busca “crear barrios de energía positiva”. A raíz de esto, investigadoras de la UPV buscaron hacerse presentes en el barrio a través de la puesta en marcha de trabajos en las calles. Así fue como dieron con la iniciativa de Kontxesi de hacer el mural. La propuesta encajaba con el eje de sensibilización de la ciudadanía y entidades locales. “En este caso, ya que en el colegio (Escolapios) habían trabajado antes el tema del cambio climático, se decidió hablar de este fenómeno y del papel que las mujeres tienen en la transición verde”, señaló Pennese.
A partir de ahí, el primer paso fue componer un grupo motor para juntar agentes locales e ir creando una comunidad que finalmente integraron las investigadoras de la universidad del País Vasco, la Asociación de comerciantes, el colegio La Compasión-Escolapios y Garazi Valluerca, ilustradora a cargo del mural. Juntos definieron el discurso base de la obra y el hilo conductor. A Escolapios se unieron los colegios Patxi Larrainzar, Cardenal Ilundáin y Rochapea, después de reconocer, en palabras de Arturo Larrasoain, profesor de ciencias de Escolapios, que “el barrio lo hacemos entre todos”.
Una vez desarrollado el primer boceto, se organizaron tres talleres a lo largo de febrero, marzo y abril para el diseño del dibujo final. Todos estos esfuerzos fueron aunados el 10 de mayo, cuando se empezó a pintar el mural.
De forma conjunta, y para evitar que el discurso cayera en lo abstracto, buscaron contextualizar el relato en el propio barrio y así “reconstruir su historia”. En una línea temporal conducida por el río Arga, la primera parte de la pared de colores refleja un escenario pasado, con una mayor presencia de las mujeres como representantes del sustento de la vida, como lavanderas o trabajadoras de las huertas. Los dibujos en el medio se remiten a una época más actual, influenciada por el desarrollo social de los 80 y con una mayor presencia del hombre. Finalmente, se muestra una Rochapea sostenible y con colores más vivos en los últimos metros del mural, que apuntan hacia un escenario futuro con mucha más igualdad. También, a lo largo de la historia de su evolución, se quería destacar la pérdida de biodiversidad en el barrio.
TRABAJO DE TODOS
Alba Arias, investigadora de la UPV y compañera de Claudia en este proyecto, incide en que “si no participa la gente de la localidad, este tipo de proyectos no tienen éxito”. Es por ello que en la fase de pintado del mural se convocó a toda la ciudadanía a colaborar. Las tardes de los martes y los viernes, así como las mañanas de los sábados, el mural se abría para todos aquellos que quisieran ponerle un color.
En el transcurso de los últimos meses, un total de 650 estudiantes de La Compasión se acercaron en horario escolar, junto con algunas decenas de alumnos de Cardenal Ilundáin y Patxi Larrainzar. Como participantes activos del cambio en su barrio, estos chicos encontraron en el mural una forma de dar sentido a lo que hacían. Iban Goñi, secretario del colegio Cardenal Ilundáin, destacó lo “motivadora y significativa” que ha resultado esta experiencia.
Gracias a la apertura del proceso creativo, “todo el mundo se sintió reflejado en el proyecto”. Según Larrasoain, uno de los retos consistía en “lograr aunar todas las sensibilidades”. Al ritmo que el mural cogía personalidad, nadie se sintió fuera ni percibió que se estuvieran imponiendo ideas desde arriba, por ello, Pennese insiste en que se cumplieron las expectativas con creces. Con una temática amable y sin que nadie se “sintiera pisado”, el gran desafío del proyecto consistía en hacer surgir un movimiento creativo y activo desde abajo, de la mano de la ciudadanía.
Otro de los retos radicaba en la conversación de la obra comunal. Esto se puso a prueba durante las primeras semanas de junio, cuando tuvieron lugar las fiestas del barrio. El haber compartido la creación del mural con el barrio ha sido vital para que se respetara durante estos días.
Para cerrar el primer recorrido de este proceso de co-creación, el martes 25 de junio a las 12 del mediodía, se inaugurará el mural de forma oficial en el Paseo de los Enamorados. El acto, que busca salirse de lo convencional, contará con un performance del grupo motor a cargo de los alumnos y profesores de Escolapios.
MIRANDO AL FUTURO
El proyecto oPEN Lab culmina en 2026, pero Claudia proyecta su trabajo en el barrio a largo plazo. “Buscamos hacer un mural en cada uno de los colegios”. Siempre en el marco del tema energético, el próximo septiembre la nueva comunidad creada gracias al mural se reunirá para definir la ubicación y enfoque del siguiente.