Fermín coge el testigo de Marcela y Rafa
La cuesta de Santo Domingo 29, antigua tocinería convertida en librería en 1993, no ha perdido el sello local con la jubilación de Marcela Abárzuza. Fermín Maestre se ha encomendado al capote de su santo patrón


Actualizado el 01/06/2024 a las 08:48
En los próximos encierros de San Fermín, un sonriente santo morenico saludará con su capote extendido a corredores y astados en su veloz carrera por la cuesta de Santo Domingo. Es el logo de la nueva tienda de souvenirs, El capote de San Fermín, abierta en un local que ya es historia de la ciudad y que siempre será conocido como la librería de Marcela y Rafa.
Apenas una semana ha estado cerrado al público el número 29 de la calle Santo Domingo. Con gran pena, el vecindario despidió a Marcela Abarzuza y Rafa Rodríguez, que se jubilaron después de toda una vida dedicada a los libros de temática local, la prensa y el material escolar. Ha tomado el relevo un emprendedor local, un veterano de los souvenirs y las prendas sanfermineras y gran conocedor del turismo de la ciudad, Fermín Maestre López. “Yo conocía a Marcela, a la que suministraba algunos materiales. Me comentó en su día que ya le llegaba la hora de jubilarse y que ofrecía el local. No me lo pensé mucho”, explica este comerciante de barba blanca y cierto aire de Ernest Hemingway.
El capote de San Fermín es la cuarta tienda de souvenirs que Maestre tiene en Pamplona. Todas ellas están a lo largo del recorrido del encierro: La Curva de la Estafeta (calle Mercaderes), El Pañuelico de Hemingway (Estafeta con esquina de la calle Javier) y Bestemusu, al final de Estafeta. “Abrir otra tienda no es por capricho sino por estrategia. Cada vez hay más competencia”, señala.
Fermín Maestre se dedica a la ropa sanferminera y a los recuerdos desde 1991. En 2002 abrió la primera tienda en el Casco Viejo. Bestemusu, en 2022, fue la última apertura mediante la colaboración con Kukusumusu. “Somos licenciatarios. Nos ofrecen licencias y nosotros fabricamos el producto. Tenemos muy buena relación. Es una marca que vuelve a tener mucho tirón”, explica.
Una vez superado el bache de la pandemia, Maestre ha constatado el auge de Pamplona como destino turísticos. “Navarra gusta mucho. Estamos de moda. La gente se queda sorprendida, de la gastronomía, el arte, la naturaleza y del bueno rollo que tenemos”, señala. Conoce muy bien sus gustos y preferencias. Los imanes, por su precio económico, es uno de los regalos estrella. Así, El Capote de San Fermín tiene al fondo un panel con más de 400 modelos de imanes. “Es uno de los paneles más grandes de España. Son modelos propios. Hay de resina, madera y metal. Los de resina se traen del extranjero porque es imposible competir, pero los de madera y metal son de producción nacional”, señala. Los pañuelos bordados son también un superventas. “Para conservar un poco la esencia de Abarzuza tenemos también una pequeña sección de libros y papelería. También vendemos los gigantes de goma de Platero y productos de alimentación, vino, pacharán, pastas, chocolate... y vamos a traer capotes de San Fermín personalizados”, enumera. De cara a Sanfermines, los pantalones blancos, camisetas y sudaderas van a ocupar una amplia zona.
Maestre se muestra muy ilusionado con esta nueva apertura por ser el local más emblemático de los cuatro que ya tiene. “No hemos hecho ninguna reforma ni lavado de cara y hemos conservado el mobiliario. Es un local con encanto”, expresa.
Cuando Marcela y Rafa compraron el local el 1993, se empeñaron en sacar a la luz las vigas de madera, la piedra y el ladrillo rústico. “Todo estaba tapado, incluido el arco de ladrillo del fondo”, explican estos libreros recién jubilados. Antes que librería fue tienda de ultramarinos y mucho antes tocinería.
De lo que han podido investigar, la calle Santo Domingo era una vaguada por la que bajaban todo tipo de aguas. Por eso se hizo una arcada para llevar el agua hasta el Arga. Se conserva el de Abarzuza, el de la tienda de ultramarinos contigua y en la zona del ayuntamiento.