Discapacidad e inclusión
Usuarios de Tasubinsa, independientes, adultos y capaces
Miembros de la entidad participaron este martes 30 de abril en la mesa redonda ‘Cómo quiero que me traten. Yo decido’ con motivo del 35 aniversario de la entidad


Publicado el 02/05/2024 a las 05:00
El salón de actos del Civivox Jus de la Rochapea acogió este martes 30 de abril la mesa redonda ‘Cómo quiero que me traten. Yo decido’. Este acto se enmarca dentro de las distintas ponencias, charlas y exposiciones organizadas por Tasubinsa con motivo del 35 aniversario de la entidad. Esta vez, los protagonistas de la jornada fueron los propios usuarios de Tasubinsa, que bajo testimonios y experiencias personales relataron y personificaron a los asistentes las dificultades a las que se enfrentan las personas con discapacidad en el ámbito social, laboral y personal.
La inclusión social, la autodeterminación, las redes de apoyo, las relaciones personales y los derechos fueron los temas que se pusieron a debate. Bajo la moderación de Carmen Herguido, trabajadora social, uno a uno los ponentes fueron dando su opinión y visión personal sobre las diferentes materias. El primer punto a tratar fue el de la autonomía. Sheila Ilarraz, usuaria de Tasubinsa, hacía hincapié en la necesidad de tratar a este colectivo como “personas adultas capaces de tomar sus propias decisiones”. Por su parte, Paula Jiménez, también usuaria, ponía el foco en la realización de tareas tan cotidianas como la de ir al médico. “Cuando una persona con discapacidad acude a una consulta, muchas veces en vez de dirigirse al paciente los profesionales se dirigen a las familias. Queremos tener derecho a nuestra propia intimidad, que se nos tenga en cuenta y no se nos infravalore”, expresaba Jiménez.
RELACIONES Y SOBREPROTECCIÓN
“¿Las personas con discapacidad tienen libertad para elegir?”, preguntaba Carmen Herguido a los ponentes. “Tengo amigos a los que sus padres les eligen la ropa que se pondrán al día siguiente y hasta el peinado. Estoy hablando de personas adultas, como yo. Este tipo de actitudes genera desconfianza en uno mismo, parece que sus decisiones son mejores que las nuestras”, se lamentaba Rubén Fonseca. Todos los ponentes coincidían en que una de las causas de estas actitudes es la sobreprotección por parte de las familias. “Muchas veces por miedo a que no nos pase nada se nos limita y ello nos convierte en personas con dificultades para relacionarnos, desconfiadas e inseguras”, apuntaba Álvaro Aranguren, usuario.
Para Rubén Fonseca, esa sobreprotección afecta en gran medida a las relaciones personales. “Hay mucha gente que no sale ni hace actividades fuera del centro porque a sus padres les da miedo que coja el autobús o que le pase algo si sale de fiesta. Me parece que el primer paso para integrarnos es que se nos de la oportunidad y se tenga confianza en nosotros”, añadía. “Tenemos derecho a poder salir de fiesta y tomarnos una cerveza como cualquier persona”, explicaba Paula Jiménez. Tener pareja también supone todo un reto si se está expuesto a una sobreprotección. “Estoy casado y el apoyo de mi familia ha sido incondicional. Lamentablemente hay personas que no cuentan con ese respaldo. Todo el mundo tiene el derecho a probar, a estar con quien quiera. Si se confunde ya serán ellos mismos quienes pidan ayuda o consejo”, señalaba Álvaro Aranguren.
REDES DE APOYO
Carmen Herguido, propuso a los ponentes echar la vista atrás hacia su etapa en la escuela. “¿Qué recordáis de ese periodo?”, preguntaba la moderadora. Los cinco ponentes rememoraron su estancia en el colegio como un trago amargo. “Sufrí bullying y lo pasé muy mal. Me aislé en mi mismo, no quería salir ni hacer planes”, relata. Para Sheila Ilarraz, la falta de apoyo por parte del profesorado fue una de las consecuencias de su malestar. “Los docentes tienen que ser una figura facilitadora, que se interese por qué la persona está dejando de ir a clase, le va mal en los estudios, se siente aislada...” En la misma línea, los ponentes coincidieron en la necesidad de “crear espacios de escucha y confianza dentro del aula”. “Ahora tengo mi grupo de amigos, hago muchos planes, salgo y me encuentro aceptado y cómodo pero antes no era así. Ninguna persona debe sentirse excluida por ser quién es y menos por su discapacidad”, sentenciaba Fonseca.