Paellada solidaria para ayudar a Haizea

El bar Arga preparó este sábado 20 de abril 300 raciones de paella para recaudar fondos para Haizea Mayayo, que sufre el Síndrome de Aicardi Goutieres

Fotos de la paellada solidaria celebrada este sábado en el bar Arga de la Rochapea para ayudar a la niña Haizea Mayayo, que padece una enfermedad rara.
Fotos de la paellada solidaria celebrada este sábado en el bar Arga de la Rochapea para ayudar a la niña Haizea Mayayo, que padece una enfermedad rara.J.P. Urdiroz

Ainhoa Pinto

Actualizado el 20/04/2024 a las 20:58

En la calle Joaquín Beunza, en el barrio pamplonés de la Rochapea, los toldos verdes del bar Arga suelen cubrir del sol a los vecinos que, con asiduidad, bajan a la taberna a tomar algo. Este sábado 20 de abril, sin embargo, todo sabía mejor: a solidaridad, ayuda y consciencia.

Como ya han hecho en otras ocasiones,  prepararon 300 raciones de paella, a cinco euros cada una, para recaudar fondos para la niña Haizea Mayayo, que padece Síndrome de Aicardi Goutieres. Una enfermedad rara y costosa. Conscientes de esta segunda característica, a sus amigos, entre ellos el dueño del bar, les gusta ayudar en todo lo posible. “Lo hago porque no quiero que le toque a nadie vivir eso. Para unos padres es muy doloroso. Ellos no sé si gastan unos cuatrocientos euros mensuales para tratamientos, así que si la gente puede aportar algo, recaudamos. Es mi forma de ayudar”, alegaba el dueño Mykola Melynchuk, al que todos llaman Nico.

Fernando Esparza, amigo de la familia de Haizea y también del dueño del bar, es el promotor de jornadas como la del sábado.

Comenzó a hacerlo junto a la antigua dueña del local, Nekane Ceviriáin. Cuando ella se jubiló y Mykola se hizo con el Arga, el ucraniano afincado en Pamplona desde hace aproximadamente una década decidió continuar con la solidaridad. “Seguí con las actividades para colaborar. Conozco a esta niña desde hace muchos años. Estuve unos seis o siete años trabajando en el bar, con Nekane, y cuando me quedé el local seguí. Conozco bien a Fernando. Entonces, de vez en cuando uno de los dos se anima y dice: ¡Venga, este día vamos a preparar paella para 300, a ver si la gente se anima! Y así salió lo de hoy”, relataba el ucraniano afincado en Pamplona.

“La idea de la paellada me la propuso Nico. Y yo encantado, claro. Tratándose de la niña, encantado. Siempre que podemos hacemos algo. Es un día para tomar consciencia, sin duda, aunque eso no quita que también podamos pasarlo bien y disfrutar. Pero lo importante es lo primero”, apuntó Esparza, quien prefirió no desvelar lo recaudado, a la vez que quiso incidir en la importancia de que se empleen más medios para la investigación de enfermedades.

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