Casco Viejo

Cierra el centenario Bar Otano de Pamplona

Una delicada situación económica aboca a la clausura del popular establecimiento, fundado en 1912. Anuladas las reservas de San Fermín, el día 11 echará la persiana en la calle San Nicolás

Imagen de este viernes por la noche del Bar Restaurante Otano, en la calle San Nicolás
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Imagen de este viernes por la noche del Bar Restaurante Otano, en la calle San Nicolás
Imagen de este viernes por la noche del Bar Restaurante Otano, en la calle San Nicolás

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Natxo Gutiérrez

Actualizado el 05/04/2024 a las 21:07

El bar restaurante Casa Otano, del número 5 de la calle San Nicolás de Pamplona, consumará su cierre con carácter inminente, según confirma Cristina Juanco Goñi, que comparte su titularidad con sus dos hermanos, Ana y Amadeo. La fecha más que presumible de echar la persiana será el próximo día 11, de acuerdo a las mismas fuentes.

Conforme a sus explicaciones, una delicada situación económica ha abocado a la familia a tomar una decisión irrevocable. La clausura pone fin a una centenaria trayectoria en una vía concurrida del Casco Viejo en especial los fines de semana por su amplia oferta hostelera. Fue en 1912 cuando se inauguró. Los actuales propietarios, que representan la tercera generación en la gestión del negocio, se encuentran en conversaciones con los 15 empleados para “alcanzar un acuerdo que satisfaga a ambas partes”, de acuerdo a sus pretensiones.

Los rumores de cese de actividad han venido confirmándose en los últimos días con la anulación de las reservas para Sanfermines, comunicadas por teléfono a la clientela. Aseguran sus propietarios que han sido numerosas las muestras de afecto recibidas desde que la noticia ha comenzado a difundirse entre quienes frecuentaban su bar y restaurante, con capacidad para 120 comensales. El pesar anímico entrecorta la voz de la mayor de los tres hermanos por el apego afectivo sentido al negocio familiar, cuyos orígenes se remontan a principios del siglo pasado cuando la familia Otano, originaria de Larraga, recaló en la ciudad y empeño sus esfuerzos en poner un bar. Felisa Galas acostumbrada a frecuentarlo para vender sal que transportaba con su burro desde Salinas. Lo solía atar en una argolla al fondo del local. Con el tiempo se decidió a adquirirlo para iniciar la saga que se ha mantenido hasta ahora con el compromiso de la familia Juanco Goñi. Como eslabón intermedio en el relevo entre las tres generaciones figuró Teresa Goñi Larrea, quien precedió a sus tres hijos al frente de Casa Otano.

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