Volver al lío de las pizzas con 77 años
Raúl Aristizábal, creador de las pincho pizzas rectangulares, ha interrumpido su jubilación para reabrir el restaurante 'La Tablita': “El trabajo da salud”


Actualizado el 23/03/2024 a las 21:25
"Cuando en 2022 cerré el restaurante dentro de mí sabía que no era una jubilación por para siempre”. Raúl Aristizábal, argentino afincado en Pamplona desde hace dos décadas, ha reabierto la pizzería La Tablita en una nueva ubicación, en la calle Esquíroz número 5. Este empresario acaba de cumplir 77 años pero se siente “como si tuviera 40”. “Muchas veces, en plan sarcástico, digo que yo voy a estar detrás de un negocio hasta que la parca (la muerte) venga a visitarme”, expresa este empresario, casado con Irina Timosina, de Moldavia. Una de sus hijas, diseñadora, se ha encargado de la remodelación del local, el antiguo bar Amanecer del grupo Rinaldi.
Aristizábal llegó a Pamplona en 2004 huyendo del corralito argentino y tras perder la empresa de pasta italiana que tenía. Montó entonces una pizzería en la calle Fuente de Hierro que pronto cogió fama por sus pizzas rectangulares y de masa gruesa, al estilo de las sfincione de Sicilia. “Cortadas en seis partes, inventé el pincho de pizza. Son esponjosas por dentro y crujientes por fuera”, describe. No tenía planes de cerrar, pero a principios de 2022 le hicieron una oferta por el local y decidió aprovechar la oportunidad.
“Hay gente que tiene planificada su jubilación y desea hacer muchas cosas. Mi única afición fuera del trabajo es el cine. Así que me pasaba horas en el sofá viendo películas”, expresa Aristizabal sobre esa inquietud que iba surgiendo en él. El detonante fue cuando una empresa de Madrid le planteó “abrir una negociación”. “Nos dimos cuenta que La Tablita estaba tenía un nombre y estaba bien posicionada en el mercado de las pizzas”, cita. Las negociaciones no prosperaron pero la cabeza de Raúl estaba ya en ebullición.
Ese entusiasmo lo contagió a sus dos hijas, que le han ayudado a encontrar un nuevo local, rejuvenecer la imagen de La Tablita y renovar la carta, con 46 variedades que siguen fiel a su estilo, con la fusión de ingredientes italianos, argentinos y navarros. “Han sido meses intensos de trabajo, pero el trabajo da salud. Estamos muy satisfechos, sobre todo al ver a antiguos clientes nuestros y del bar Amanecer”, señala. En estos inicios, a Raúl Aristizábal le está tocando meterse literalmente en harina, preparando las masas, estirando y horneando. Y enseñando al equipo de jóvenes veinteañeros. “Mi idea es ir delegando en ellos y yo dedicarme sobre todo a la gestión y a pensar en nuevos proyectos”, admite.