Pamplona, a pie de calle

Ropa y complementos con descuentos de hasta el 80% en una tienda en liquidación por cierre

K'chitu, en la calle Monasterio de Urdax, cierra a finales de mes. "Me han ahogado los costes y los impuestos", explica su dueña, Julia Vargas

Julia Vargas, en el escaparate de K'chitu, en la esquina de la calle Monasterio de Urdax y la avenida de Bayona
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Julia Vargas, en el escaparate de K'chitu, en la esquina de la calle Monasterio de Urdax y la avenida de Bayona
Julia Vargas, en el escaparate de K'chitu, en la esquina de la calle Monasterio de Urdax y la avenida de Bayona

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Pedro Gómez

Publicado el 23/01/2024 a las 12:00

K’chitu proviene de la palabra quechua k’achitu, que significa bonito. Es el nombre que eligió Julia Vargas Gutiérrez para la tienda de moda y complementos situada en el barrio de San Juan de Pamplona. Cinco años después de su inauguración, esta bonita historia de emprendimiento llega a su fin. Julia ha puesto el cartel de liquidación por cierre con descuentos de hasta el 80%. “Desde 2019 hemos superado muchos baches, pero cada vez son mayores son costes e impuestos”, expresa esta mujer, originaria de Bolivia y que lleva más de 19 años viviendo en Pamplona.

La tienda está situada en la avenida de Bayona 24, aunque tiene su entrada por la calle Monasterio de Urdax, al doblar la esquina. Julia Vargas se ha dedicado casi toda su vida a la hostelería. “Pasé de servir más de 200 comandas al día a ayudar a las clientas a elegir un bolso o una blusa. El cambio fue brutal”, recuerda.

Pero esta felicidad no iba a durar mucho, ya que al poco de cumplir un año de vida llegó la pandemia, el estado de alarma y el cierre del negocio. “El mundo se paraba, pero las deudas no. Fue como si me echaran un jarrón de agua fría, no sabía qué iba a suceder. Pero gracias a Dios, pudimos salir de este bache y seguir hacia adelante”, relata Julia.

A la vuelta, las cosas habían cambiado. Explica que las compras 'online' se dispararon mientras que las tiendas pequeñas se hundían lentamente. “Durante tres años, se pudo aguantar medianamente bien, pero este último ha sido la gota que colmó el vaso. Retrasos de pagos, deudas, subida de cuota de autónomos, aumento en la Seguridad Social…”, enumera. Por ello, ha decidido que este proyecto que “con tanto amor y cariño” empezó a construir, llega a su fin.

“Me quedo con lo bueno, con el trato con la gente y con un montón de aprendizajes”, expresa. A finales de enero echará la persiana. Tiene todavía bastante género por liquidar: bolsos de Anekke, blusas y pantalones de mujer, sudaderas y ropa casual de hombre y artículos de bisutería, con descuentos del 50% al 80%.  

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