Navidad

Los belenes de Pamplona llegan con novedades

Abren este sábado 2 de diciembre y hasta el 7 de enero su exposición de Baluarte, un viaje en el tiempo y en el espacio: de Nápoles, Egipto o Pompeya.... hasta Etxalar, Arraioz o Lumbier

Iglesia de Etxalar. Con su singular jardín de estelas, bien podía ser un recuerdo al sacerdote Pello Apezetxea, párroco durante décadas./
En Segovia. Este belén se inspira en la localidad castellana de Arévalo, con una iglesia muy parecida a la de Cuéllar./EDUARDO BUXENS

Pilar Fernández Larrea

Publicado el 02/12/2023 a las 05:00

Visitar la exposición de belenes de Baluarte en Pamplona es algo más que algodón de azúcar para los sentidos. Recrearse en las 40 obras, observarlas, reparar en los detalles es un viaje en el tiempo y en el espacio, un paseo siglos atrás por distintos puntos del mundo, para recalar en Europa y hasta en el corazón de Navarra: de Egipto a Etxalar, pasando por Pompeya y Nápoles. Es, al tiempo, sumergirse en la historia, imaginar y dejarse llevar. Después de un tiempo con los ojos detenidos en alguna escena, una espera que las figuras empiecen a conversar, a contar su historia. Es lo único que les falta porque la muestra de la Asociación de Belenistas de Pamplona que desde este 2 de diciembre y hasta el 7 de enero abre sus puertas, evoluciona y se apoya en filigranas tecnológicas, luces que cada vez afinan más; en los sonidos de la naturaleza, el movimiento, los recursos digitales. Todo, para volver, en fin, dos mil años atrás y representar el misterio del nacimiento de Jesús.

Para asomarse a las creaciones que posan en Baluarte, hay que tener la capacidad de sorpresa intacta. Porque los belenistas, artistas a tiempo parcial que solapan su pasión a sus profesiones, maquinan durante meses en su local de San Jorge escenas que parecen tener el reto de dejar al espectador con la boca abierta.

Ríe con ganas cuando lo escucha Iñigo Aguas Ardaiz. De 30 años, con 13 convenció a sus padres para apuntarse a un curso de la asociación de belenistas. Cada Navidad visitaba la exposición y ya no se la quitó de la cabeza. Ingeniero informático, ultima su tesis doctoral en París. La dedica a su otra pasión, los ferrocarriles, con la competencia entre compañías y las barreras para operar en otros países. Metido en esa maraña, los belenes son un bálsamo por el que merece la pena cubrir los 800 kilómetros en tren de Montmartre a Pamplona. En la asociación se ocupa de los sistemas digitales, explica Iñigo, que además es presidente de Anditec, la asociación navarra para la divulgación de la tecnología.

Ayer, como sus compañeros belenistas, pasó buena parte del día en Baluarte, limando cada milímetro, para llegar a punto a la inauguración a las siete de la tarde, con el reloj pisando los talones. El perfil de Iñigo Aguas avala la diversidad en la asociación, donde hay muchas personas jubiladas, pero otras tantas en activo: médicos, profesores, psicólogas, enfermeras, mecánicos, arquitectos, ingenieros, operarios...

En la muestra este año hay un belén rescatado del armario, ‘El milagro de Greccio’, y se ha recuperado en la conmemoración de los 800 años del primer belén, que montó San Francisco de Asís, precisamente en esa localidad italiana; Y el santo adorando al Niño con el logo de la asociación se puede ver en otro belén inspirado en la localidad burgalesa de Puentedey, donde hay buitres que sorprenderán a más de uno cuando surquen el cielo, y figuras calzadas, algo inusual, “pero es así porque es un entorno de nieve y hielo”.

Diferente a todos es el belén que recrea escenas de una de las películas de Mary Poppins, un deleite y un guiño al cine.

El belén egipcio tiene un espacio rico en escenas y en profundidad en su arquitectura, con varias plantas subterráneas. Y para profusión y realismo, la del napolitano, que es un paseo por la ciudad italiana en el siglo XVIII con multitud de oficios representados: hilanderas, castañeras, carnicero, y figuras realistas que expresan fielmente las enfermedades y deformidades de sus habitantes, la vida cotidiana de la época y los siete pecados capitales, que percibirán los ojos avezados.

Hay otros paisajes reconocibles, como Arévalo, en Segovia; Zumaia y el belén marítimo del Flysch; la iglesia de Etxalar, con su jardín de estelas y la arquitectura local; la torre palacio Jauregizar de Arraioz, la Foz de Lumbier o la villa de las Musas de Arellano, que propone un recorrido histórico desde Pompeya.

A TENER EN CUENTA
​1 Horarios. A diario, de 10.30 a 13.30 y de 17 a 21 horas. Los días 24 y 31 cierra a las 19 horas.
2 Precio. Mayores de 14 años, 3 euros; de 7 a 14 años, 1 euro; menores de 7 años, gratis.
3 El Rincón del belén. Un pequeño espacio donde colaborar con la asociación.

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