Pamplona
La comunidad energética de la Rochapea se vincula al proyecto de Patxi Larrainzar
En una sesión explicativa este jueves por la tarde, sus impulsores quieren ofrecer energía a vecinos y pequeño comercio, desvinculándose de Cardenal Ilundáin


Publicado el 19/10/2023 a las 05:00
650.000 euros. Fue el dinero que el Ayuntamiento de Pamplona recibió en junio a través de una subvención de ayudas europeas para construir instalaciones fotovoltaicas en los colegios públicos San Jorge y Patxi Larrainzar, así como en el polideportivo Arrosadía y en la Escuela Taller de Landaben. Cuantía que, sin duda, abrió todavía más la puerta a que iniciativas vecinales adquirieran peso.
Es lo que ha sucedido en la Rochapea, donde miembros de la ‘Comunidad energética Arrotxa-E’ vuelven a mover ficha en favor de la transición energética. Tal y como ellos mismos aclaran (volverán a hacerlo este jueves por la tarde a las siete en el civivox del barrio), se trata de una plataforma formada por vecinos con el único objetivo de conseguir ser autosuficientes energéticamente a través de proyectos de energía renovable, eficiencia energética y/o movilidad sostenible. “Nos gustaría proporcionar beneficios medioambientales, económicos y sociales a las personas y entidades socias de la comunidad”, aclara Edurne Ramírez, una de las impulsoras.
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En concreto, la idea pasa por desarrollar diferentes instalaciones fotovoltaicas colectivas en tejados públicos y privados de la Rochapea para satisfacer las necesidades energéticas de viviendas y pequeños comercios del barrio siempre y cuando los socias se localicen a menos de dos kilómetros de distancia de la citada instalación.


En este momento, los impulsores indican que están a la espera de la licitación fotovoltaica del colegio público Patxi Larrainzar, prevista para el mes de febrero y con una potencia estimada de 160 kilovatios hora. Es en este punto donde la ‘Comunidad energética Arrotxa-E’ quiere desvincularse tanto del proyecto en Cardenal Ilundáin como de IWER .
“Son conceptos diferentes porque Pamplona adjudicó una concesión para la gestión de la energía de estas placas, que es cierto pueden hacer un precio especial a los vecinos, pero es una empresa ajena la que explota la instalación”, argumenta Ramírez, dejando claro que, como guinda, en el caso de Iwer la explotación es privada.
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Es por ello que recalcan su interés en la iniciativa planteada para el centro de enseñanza Patxi Larrainzar. Cabe recordar que, según la previsión, el 20% de la energía resultante se destinará a dotaciones públicas y el 80% restante a la ‘Comunidad energética Arrotxa-E’.
“Hemos estimado que con 1 solo kW nos podría dar para abastecer a unos 80 socios”, calculan. “Otra cosa sería, de cara a futuro, tener en cuenta el precio que nos ofrezcan desde la empresa de Cardenal Ilundáin o desde otros sectores”, aclaran.
En este sentido, desde la plataforma energética se persigue aclarar conceptos, además de potenciar la sostenibilidad en el barrio. “Es todo altruista, no sacamos beneficio personal”