Relevo en el bar Zikos, el más veterano del barrio de Mendebaldea

"Cuando abrimos, se veía a las ovejas pastando donde ahora está la biblioteca", expresa Txomin Sáenz-Torre, que se retira tras 34 años como hostelero 

Txomin Sáenz Torre (derecha), junto al hostelero que va a llevar el bar Zikos de la calle Irunlarrea
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Txomin Sáenz Torre (derecha), junto al hostelero que va a llevar el bar Zikos de la calle Irunlarrea
Txomin Sáenz Torre (derecha), junto al hostelero que va a llevar el bar Zikos de la calle Irunlarrea

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Pedro Gómez

Publicado el 10/10/2023 a las 19:55

"Siempre constantes”. Es el consejo que un veterano hostelero de Pamplona le dio a los hermanos Txomin y Alfonso Sáenz-Torre Capellán poco después de abrir Zikos, el bar más veterano de Mendebaldea junto con la bodega Patxo. “Fue un buen consejo que nos ha ayudado a llegar hasta los casi 34 años de vida”, admite Txomin. Ahora toca el relevo y los hermanos Sáenz-Torre le ha transmitido el mismo consejo a los nuevos dueños, una familia de origen chino que quiere conservar el estilo, el servicio y la gastronomía de este local de la calle Irunlarrea 53.

Zikos abrió en mayo de 1989 en el primer edificio que se construyó en este nuevo barrio entre Ermitagaña y Barañáin. “Mirabas hacia Barañáin y veías a las ovejas pastando donde ahora está la biblioteca”, señala Txomin. Aquellos primeros años, en medio de un mar de grúas y calles a medio urbanizar, el Zikos dio de almorzar y comer a decenas de obreros, albañiles y de otros gremios. También fue el lugar de ocio de los primeros residentes del barrio, personas que han ido madurando.

Los hermanos Sáenz Torre no provienen de familia hostelera. Alfonso empezó a trabajar con 14 años en la pastelería Delicias. Después estuvo en el bar Las Vegas de Estafeta (ahora se llama El Botánico), con Kike Los Arcos, acordeonista de Los Iruñako, que falleció en agosto. Txomin también trabajó allí de forma esporádica. “Los Arcos son una gran familia. Tenemos muy buen recuerdo de esa etapa”, señala. Alfonso fue quien convenció a su hermano para emprender en Mendebaldea. Le llamaron Zikos, “que no significa nada pero suena bien”. 

Los comienzos fueron duros, admiten. “Ahora me paro a pensar el tiempo que les he quitado a mi familia y lo poco que he disfrutado de mis dos hijos cuando eran pequeños”, expresa Txomin, que al dejar el bar quiere en parte “recuperar ese tiempo perdido”, para su familia y para sus aficiones. “Yo jugué en alevines de Osasuna y en juveniles, ahí me empezaron a llamar Txomin. También fui ciclista federado”, señala Domingo Antonio. Como todavía le quedan unos años para poder jubilarse en buenas condiciones, su intención es buscar otro trabajo, “pero lejos de la hostelería”. Su hermano Alfonso se jubiló hace unos meses.

Los planes de vender o traspasar el bar surgieron antes de la pandemia. “Estaba ya casi hecho, pero el virus lo paró todo. Estuvimos 57 días cerrados y decidimos mantener la plantilla, sin mandarlos al ERTE”, comenta. Después, las dos terrazas -a la calle Irunlarrea y al jardín trasero- les permitieron tirar para adelante. Incluso aprovecharon para hacer una reforma del local: “Pusimos una gran cristalera para tener más luz, cambiamos suelo, techo...”. Ahora en las paredes destacan fotografías de gran formato. “De la decoración se ha encargado la tienda que tenemos al lado, Interiores Pamplona, que son clientes del bar desde hace muchos años. Así nos apoyamos unos a otros”, afirma Txomin. 

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