Pamplona

Tras la tempestad... “aquí nunca se sabe”

Un paseo el domingo por la tarde por el parque de Yamaguchi de Pamplona, horas después de recibir un diluvio de 146 l/m2

La sudafricana Dani G. y el pamplonés Sergio Asensio.
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La sudafricana Dani G. y el pamplonés Sergio Asensio.
La sudafricana Dani G. y el pamplonés Sergio Asensio.

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Iván Benítez

Publicado el 04/09/2023 a las 06:00

"Después de la tempestad, viene la calma”. O eso dicen, porque al escuchar el refrán a Nicolás García, que se encuentra tendido en uno de los bancos del parque Yamaguchi de Pamplona, le entra la risa floja. A su lado, sentada, la malagueña Irene Palomo también gesticula. Sonríen porque “aquí nunca se sabe”, aclaran, mostrando sendas chaquetas. El termómetro marca a las cinco de la tarde 25 grados y luce el sol en un escenario bucólico cargado de quietud, muy diferente al de hace unas horas. El único rastro del paso de la DANA por este paraje el domingo por la tarde son unas vallas azules del Ayuntamiento que delimitaban el estanque con un precinto policial y que han terminado en el agua con los patos. “Nos gusta mucho venir aquí. El verde, las sombras, el agua. Es un sitio muy tranquilo y después de lo de ayer...”. Irene asegura que vivieron con preocupación las tormentas que dejaron 146 l/m2 en Pamplona solo en 24 horas.

Al graznido de los patos, que buscan migas de pan, se encadena el revuelo de los pájaros, y el silencio. La tierra busca los zapatos y la gente las sombras. Bajo uno de los 400 árboles de este parque de las cuatro estaciones, que es lo que simboliza Yamaguchi, abrazados y descalzos, enmarcados por un escenario imposible de imaginar una jornada antes, la sudafricana Dani G y su pareja, el pamplonés Sergio Asensio, parecen haber detenido el tiempo. “Este sitio nos conecta con la naturaleza”, esboza ella tirando del hilo de lo vivido. “Sabíamos que venía mal tiempo, así que nos quedamos en casa viendo llover”. Aunque es consciente de que hay cambio climático, anima a no entrar en “pánico”. En cualquier caso, admite, en su país ha nevado en julio “y resulta muy extraño”. Se queda pensativa y luego anima a su pareja a participar. “¿Y tú que opinas?”, espolea. “Tenemos la conciencia de que podemos controlarlo todo y de repente viene una DANA y te hace pensar”, responde Sergio sin cambiar de postura. “Hay que adaptarse y dejarse fluir”. 

La malagueña Irene Palomo y el pamplonés Nicolás García.
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La malagueña Irene Palomo y el pamplonés Nicolás García.Iván Benítez
La malagueña Irene Palomo y el pamplonés Nicolás García.

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Más allá, una mujer y su hija toman el sol sentadas en uno de los bancos próximos al Planetario. “Hemos vivido con alivio el diluvio, no era normal tanto calor, aunque tampoco ha sido normal la fuerza de lluvia”. Asimismo, se muestran optimistas. “Creemos que la tierra tiene mucha vida. Ya nos ha demostrado cómo se regeneró durante el confinamiento”. 

Las colombianas Gloria Esperanza y Gloria Orti.
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Las colombianas Gloria Esperanza y Gloria OrtiIván Benítez
Las colombianas Gloria Esperanza y Gloria Orti.

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En el otro extremo del estanque se fotografían dos mujeres. Gloria Esperanza y su amiga Gloria Orti, ambas colombianas, sin dar crédito a lo vivido. “Pasamos miedo, incluso nos entró agua en el piso”, evoca Esperanza. “Nos preocupan estos cambios de tiempo tan bruscos. En Colombia también se están registrando muchas inundaciones y mucho calor. Estos cambios tan radicales nos preocupan. ¿Qué estamos haciendo con el medio ambienta? ¿Qué planeta estamos dejando a nuestros niños y niñas”.

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