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Estafa a dos tiendas de 'compro oro' en Pamplona con cadenas falsas

El acusado ofreció una explicación "inaudita": que vino de turismo y se trajo las cadenas por si necesitaba efectivo, sin saber que no eran de oro

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Palacio de Justicia de Pamplona
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Gabriel González

Publicado el 11/08/2023 a las 06:00

Un hombre ha sido condenado por haber estafado a dos tiendas de ‘compro oro’ de Pamplona con sendas cadenas falsas por las que obtuvo 2.100 euros a cambio. Los responsables de los establecimientos descubrieron el engaño cuando acudieron a fundir las supuestas joyas y les informaron de que no eran de oro. El acusado siempre negó saber que eran falsas, pero el Juzgado de lo Penal nº 2 de Pamplona le impuso nueve meses de prisión por un delito de estafa y la Sección Primera de la Audiencia Provincial lo ha confirmado. Antes del juicio, ya había devuelto los 2.100 euros.

La coartada del acusado, según los jueces, era “inaudita”. Declaró que vive en Canarias y que en septiembre de 2019 viajó a Pamplona para conocer la capital navarra. Se trajo las dos cadenas en cuestión, explicó, “por si necesitaba dinero” durante el viaje, algo que según él ocurrió dos veces el mismo día, el 19 de septiembre.

La primera vez, a las cuatro de la tarde, acudió a un establecimiento de ‘compro oro’ de Pamplona y ofreció una de las cadenas. “Tras rascar el oro, le ofrecieron 1.000 euros, cantidad que el acusado aceptó”, dice la sentencia. El procesado añadió que justo después tuvo un cargo en la tarjeta y por ello volvió a necesitar más dinero en efectivo. Acudió a una tienda similar, situada a escasos metros de la primera y en el mismo barrio pamplonés, y vendió la segunda cadena por 1.100 euros. En sus declaraciones, el acusado aseguró que desconocía por completo que las cadenas no eran de oro, que las había comprado hace años al padre de una novia de Colombia que tuvo.

Que las cadenas no eran de oro no se supo en la tienda porque contaban con una primera capa de oro suficiente para pasar la primera prueba, dice la sentencia”. Salvo rotura de las cadenas, no podía averiguarse fiablemente el material del que estaban hechas”. El caso es que en el procedimiento de raspado en las tiendas, sí que pasaron por joyas de oro y la compra se llevó a cabo. Tras descubrir que no eran verdaderas, los responsables de ambas tiendas intentaron hablar por teléfono con el acusado, pero este no respondió a las llamadas.

La primera sentencia echó por tierra la versión del acusado por “endeble”. “No se ajusta a los usos sociales el viajar con joyas para venderlas y conseguir dinero en efectivo, resulta bastante inaudita tal forma de financiar un viaje”, resaltó el fallo. A este indicio, añadió lo sospechoso que resultaba que acudiera la misma tarde a dos tiendas similares y situadas en el mismo barrio a vender las cadenas. Y si era cierto que la segunda la tuvo que vender porque tuvo un cargo en su tarjeta, era algo que podía haber demostrado fácilmente y no lo hizo, subrayó la sentencia. Otro indicio en su contra es que no respondió a las llamadas de las tiendas. Para la Audiencia, todos estos indicios “solo pueden llevar a concluir que conocía que las piezas entregadas no eran de oro” y que las vendió para obtener un beneficio.

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