Ocio nocturno

Una noche con un portero de discoteca en Pamplona

Iñaki Cuesta no encaja dentro del prototipo de portero “gorila” y de mal humor. Su carácter amable y respetuoso despierta
la simpatía entre los clientes de Kla-B. Muchos de ellos le ven como un amigo que les protege durante la fiesta

Iñaki Cuesta combina sus estudios, las competiciones de videojuegos y el trabajo como portero del bar-discoteca Kla-B, a sus espaldas
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Iñaki Cuesta combina sus estudios, las competiciones de videojuegos y el trabajo como portero del bar-discoteca Kla-B, a sus espaldas
Iñaki Cuesta combina sus estudios, las competiciones de videojuegos y el trabajo como portero del bar-discoteca Kla-B, a sus espaldas

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Asier Aldea Esnaola

Actualizado el 03/07/2023 a las 11:31

"Tengo amigos con malas experiencias con porteros de discotecas. Sin hacer nada, alguna vez les han echado o tratado mal. Solo estaban de fiesta”.

Iñaki Cuesta Martínez tiene 22 años, estudia el grado superior de Administración de Sistemas Informáticos en Red y compite en campeonatos de videojuegos con eSports. Su sueño, llegar a profesional y vivir de esto. Entrena seis horas por la tarde para que se cumpla. Las noches de los jueves, viernes y sábados trabaja como portero de discoteca desde hace un año en el local Kla-B, situado en la calle Navas de Tolosa, Pamplona. Los primeros cinco meses fueron para días sueltos y suplir bajas, aunque lleva los últimos siete como fijo. Las ganas de acumular cierta autonomía económica le llevaron a entrar en este negocio de la noche.

Conoce la mala imagen que existe del controlador de acceso de bares y discotecas, el estereotipo, muchas veces real, de hombre alto, musculoso, prepotente y agresivo. Pero basta con dejarse caer por la puerta de Cuesta para encontrarse con un chico corriente que sonríe bajo una luz blanquecina que sombrea sus ojos relajados. No justifica el comportamiento de compañeros, pero reconoce que esta profesión resulta desagradecida en ocasiones. "Es mucho más fácil decir lo malo. Solo se habla de los porteros cuando tienen que intervenir en un problema y siempre hay una parte afectada, que suele ser la que da las malas reseñas. La gente a la que se le trata bien no va por ahí diciéndolo".

Cuesta trabaja con guantes anticortes. Es la única protección que lleva
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Cuesta trabaja con guantes anticortes. Es la única protección que llevamiguel osés
Cuesta trabaja con guantes anticortes. Es la única protección que lleva

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Son las once de la noche, jueves. La llegada de las fiestas en municipios como Barañáin pronostica una noche tranquila. "Pero esto es una lotería", cuenta. Como él dice, “por suerte” Kla-B no suele tener altercados. La política de priorizar a universitarios facilita el trabajo, genera confianza entre los clientes y los trabajadores.

Una cuadrilla llega al local. El primero de los chicos sonríe y saluda a Cuesta. Se chocan la mano.

—Pasad, chicos —dice Cuesta mientras les abre la puerta.

—Gracias —dicen antes de entrar.

Cuesta conoce a la mayoría de clientes y ellos lo agradecen. Dialogar forma parte esencial para pasar la noche sin mayores conflictos. La mayoría de problemas con los que se encuentra en su día a día son borrachos y menores que quieren colarse. "Han traído DNI de hermanos, primos… sobre todo, muchos usan Photoshop. También me ha llegado gente que tapa con típex la fecha de nacimiento y escribe una nueva. Si te fijas un poco, se nota", explica.

Lo acepta con deportividad. No hace mucho Cuesta se encontraba al otro lado de la puerta, sabe las ganas de un adolescente por entrar por primera vez en una discoteca. También la chulería de algunos que empiezan a conocer este ocio forma parte del juego. Entiende que la gente se equivoque de noche y procura hablar con ellos. Así la cosa no va a más. "Como porteros tenemos que saber dialogar y no actuar de manera agresiva. Todos hemos tenido esa edad. Sonreír y tratar a la gente con empatía es lo que más te evita problemas", reflexiona.

LAS BUENAS RESEÑAS 

Los jóvenes salen y entran. “Por favor” “Gracias” y una sonrisa. No lo pondrá en ningún papel, pero sonreír parece una cláusula que Cuesta ha incluido por puro gusto. "Es más fácil que te traten mejor si trabajas con una sonrisa".

Así ocurre. Respeto mutuo. Cuesta llama a la mayoría por su nombre. A muchos los ve como amigos y ellos también lo reconocen como tal. "Cuando tienes a un amigo que está trabajando, lo último que quieres es generarle problemas y tú tampoco quieres molestarle", asegura.

Cuesta se comunica durante la noche con sus compañeros gracias a un pinganillo. Así conoce qué ocurre dentro. Mantener una buena comunicación entre el portero y los camareros ayuda a prevenir problemas tanto dentro como fuera.
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Cuesta se comunica durante la noche con sus compañeros gracias a un pinganillo. Así sabe qué ocurre dentro y puede intervenir de manera más efectivamiguel osés
Cuesta se comunica durante la noche con sus compañeros gracias a un pinganillo. Así conoce qué ocurre dentro. Mantener una buena comunicación entre el portero y los camareros ayuda a prevenir problemas tanto dentro como fuera.

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La complicidad llega al punto de que son los propios clientes los que le avisan si dentro hay jaleo, alguien va pasado de copas o fuma. Ainara Díaz, Naiara Caparrós y Nelson Vidal forman parte de esta red de amigos que, si pueden, echa una mano. "Todos los que solemos venir intentamos ayudarle. Si vemos alguna pelea o si alguien fuma, le avisamos. Tenemos en cuenta su trabajo ", explica Díaz.

Caparrós lo define como “un osito de peluche”, que se preocupa cuando ella ha tenido una mala noche, “como un psicólogo”, y les gusta hablar de los cotilleos de la fiesta. Vidal y Cuesta se conocen desde hace seis años. Vidal se encuentra inscrito en la lista de personas que han recibido la ayuda del portero de Kla-B. Tuvo una mala borrachera, Cuesta llamó al compañero de piso de Vidal para que viniera a recogerlo y lo acompañó hasta el coche. "Es el perfil que no se ve. Aquí todo el mundo le conoce y le quiere. Tiene una amabilidad exagerada. No tiene una mala palabra. Te da seguridad de verdad", opina Vidal.

LO MÁS BONITO DE LA NOCHE 

El espacio de trabajo de Cuesta se reduce a poco más de un metro. No puede dejar desatendida la puerta menos cuando tiene que entrar para intervenir o ir al servicio. En el último caso, avisa a su jefe y sale un camarero. "La puerta no puede quedarse vacía", explica Cuesta.

Son cinco horas de pie, que aligera con estiramientos de vez en cuando de cuello y brazos. También, en esta y otras tantas noches, hay una persona que lo acompaña: lo más bonito que le ha dado la noche —como él mismo reconoce—, es decir, Mirela Jurj, su novia. Los labios de este portero saben lo que es que alguien se los corte, pero también que Jurj los bese por primera vez.

La primera parte sucedió porque negó la entrada a un hombre de unos cuarenta años que traía signos de una pelea en otro bar. Cuando se giró, ocurrió. Iñaki no le dedicaría ni un párrafo a este asunto. No lo recordaba. Es su novia la que lo cuenta. Ella es cliente habitual de Kla-B y desde el principio se llamaron la atención. Una noche, cuando no había nadie en la cola, ocurrió.

Lo más bonito que me ha dado la noche
es mi novia

"Todo el bar estaba pendiente. La gente se puso muy feliz ", narra Jurj, que le da conversación durante buena parte de la noche para hacerla más amena.

La sonrisa de Cuesta se vuelve más grande. Jurj conoce una de las zonas que más sufre su pareja a causa del trabajo: los pies. "Cuando termina de trabajar le doy un masaje de pies y él me da otro", comparte Jurj.

DESPROTEGIDOS

"La peor experiencia que he tenido fue una vez que me esperaron en la salida para intimidarme. Es algo feo de la noche no poder terminar tu trabajo como todo el mundo", cuenta el portero.

Guantes anticortes, un contador y pinganillo: las herramientas que puede tener este controlador de acceso. Al final, si hay un problema, solo queda la palabra y el tipo. Intervenir dentro se convierte en un acto a puro ojo y experiencia. Cuesta opina que la ley no les protege lo suficiente, que sería necesaria una formación previa, tanto para saber actuar de la manera más eficiente y menos dolorosa con las personas como para la propia seguridad de los controladores. "Nos hemos quejado varios porteros por problemas que hemos tenido. La mayoría lo que queremos es un marco legal que nos proteja, como a cualquier tipo de trabajador", expresa.

Las veces en las que la comunicación falla Cuesta actúa y pone en riesgo su integridad. Prefiere no emplear un spray de pimienta homologado: "dentro de un local no lo puedo usar porque puedo darle a cualquiera o infestar el interior de un gas que no debes. La mayor defensa que tienes eres tú".

“Si una persona que te saca mucha corpulencia física lo tienes complicado, por eso hay que formarse”, reflexiona Cuesta
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“Si una persona que te saca mucha corpulencia física lo tienes complicado, por eso hay que formarse”, reflexiona Cuestamiguel osés
“Si una persona que te saca mucha corpulencia física lo tienes complicado, por eso hay que formarse”, reflexiona Cuesta

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En Navarra, los porteros llevan años en el limbo de la ley. Más allá de la mayoría de edad y la falta de antecedentes penales, los requisitos resultan ambiguos, Se trata de una dejadez que las instituciones llevan permitiendo desde hace más de una década, cuando ya existe un decreto que recoge las condiciones necesarias para desempeñar este trabajo nocturno. Se aprobó en 2011. El Decreto Foral 33/2011 (2 de mayo) establece que aquellos que deseen trabajar como personal de acceso deberán, entre otros requisitos, “haber superado en la Escuela de Seguridad de la Comunidad Foral de Navarra o en una entidad por ella acreditada las pruebas específicas que se convoquen, consistentes en la realización de un test psicológico y un test de conocimiento de las materias relacionadas con las funciones propias de su actividad”.

La mayoría lo que queremos es un marco legal que nos proteja, como a cualquier tipo de trabajador

Para que se aplicase esta regulación, hace falta que se convoque el primer examen para las pruebas, cosa que todavía sigue en el aire. La realidad es que toda la formación corre a cargo del propio profesional. En el caso de Cuesta, ha realizado varios cursos de defensa personal.

HORA DE CERRAR LA PUERTA

Las canciones de reguetón se suceden y con ellas las horas. El pronóstico se ha cumplido, sin incidentes salvo varios clientes que quieren salir con los cubatas. "Hay una cámara ahí —señala Cuesta con el dedo—. Si sales con la copa, nos multan a los dos".

Mensaje recibido. Tres y media de la mañana. Llega “el mejor momento de la noche”: hora de cerrar"Te has evitado problemas y solo te queda barrer y fregar con el resto de compañeros", comenta.

En unos días llegarán los Sanfermines y Cuesta tendrá un compañero para supervisar el acceso. El local habilitará dos entradas, que eviten aglomeraciones. Será la primera vez para Cuesta como portero. "Tendremos una semana intensa. Seguramente con algún problema, pero lo solucionaremos".

Le corresponde un día de fiesta, pero desde que vive esta profesión, cuando sale con sus amigos, se fije en aquel hombre de la entrada. Un compañero. "Cuando vas a otro local, lo ves todo diferentes —reconoce Cuesta—. Miras a un portero que está apurado y le ofreces entrar y sacarle una botella de agua. Yo en mi trabajo no puedo ir a la barra. Sé lo que es eso”.

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