Invasión rusa en Ucrania

Muere una vecina de Pamplona en Jersón (Ucrania) tras un bombardeo ruso

Lidia Bondarenco, de 80 años, vivía en el barrio de San Juan y falleció el 8 de junio en su casa,
donde había vuelto unos días antes para cuidar a sus tres gatos y algunas propiedades familiares

Lidia Bondarenco y Jersón, el lugar donde falleció tras un bombardeo ruso
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Lidia Bondarenco y Jersón, el lugar donde falleció tras un bombardeo ruso
Lidia Bondarenco y Jersón, el lugar donde falleció tras un bombardeo ruso

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Iván Benítez

Publicado el 03/07/2023 a las 06:00

Un día después de la destrucción de la presa de Jersón, una vecina de Pamplona de 80 años, Lidia Bondarenco, fallecía en esta ciudad del sur de Ucrania por el impacto de un misil ruso. El ataque se produjo el 8 de junio a las seis de la tarde mientras los grupos de rescate evacuaban a miles de personas afectadas por las inundaciones provocadas por la destrucción parcial del embalse de Kajovka.

Cuatro horas antes del bombardeo, Lidia recibió la visita de un médico en su domicilio para examinarla de una dolencia cardiaca. “Se sentía cansada y quería echarse a descansar en la cama”, recuerda su amiga Tatyana Tarasova, también natural de Jersón y vecina de Pamplona, a la que conocía desde hace 33 años.

Lidia Bondarenco, de 80 años, vivía en el barrio de San Juan y falleció el 8 de junio en su casa, donde había vuelto unos días antes para cuidar a sus tres gatos y algunas propiedades familiares
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Lidia Bondarenco, de 80 años, vivía en el barrio de San Juan y falleció el 8 de junio en su casa, donde había vuelto unos días antes para cuidar a sus tres gatos y algunas propiedades familiares
Lidia Bondarenco, de 80 años, vivía en el barrio de San Juan y falleció el 8 de junio en su casa, donde había vuelto unos días antes para cuidar a sus tres gatos y algunas propiedades familiares

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Lidia regresó a su país a primeros de junio en un autobús directo que partió de Valencia con destino a Lviv (Leópolis). Su intención era cuidar a sus tres gatos y unas propiedades familiares. El viaje duró cerca de tres días y su hija trató de retrasarlo sin éxito hasta después del verano. Una vez en Jersón, la situación se complicó. A los bombardeos se encadenó la crecida de la devastación de la presa que se produjo una semana después de su llegada. En este contexto “de inquietud”, relata Tatyana, la artillería se colaba a través del móvil alcanzando su ánimo en Buztintxuri. Hablaban a diario. Un día, incluso, le suplicó que se refugiara en el sótano de la casa de su amiga Marina, pero Lidia quiso calmarla con estas palabras: “La gente está muy cansada de esta guerra. Ya nadie sale de sus casas para esconderse en los sótanos. Estoy muy cansada... No te puedes imaginar lo feliz que soy sentada en el sofá con mis gatos”.

 El 8 de junio, un misil impactó en la octava planta de su edificio, tal y como se pueden ver en las imágenes cedidas. Lidia dormía con sus gatos. Necesitaron tres días para acceder al interior y recuperar el cuerpo. Ha recibido sepultura en el cementerio de Jersón junto a su madre.

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