"Veía las paredes acercarse hacia mí"
Esta conductora pamplonesa de 50 años vivió el martes a mediodía un accidente del que salió dolorida y con quemazón en un brazo pero ilesa después de quedar aprisionada entre dos autobuses


Publicado el 22/06/2023 a las 06:00
El trayecto de esta conductora pamplonesa de 50 años para recoger a su hijo del colegio este pasado martes a mediodía fue de todo menos cotidiano. Según relata, mientras circulaba por la avenida de Zaragoza en dirección sur (Noáin), accedió a la rotonda de la confluencia con la calle Sadar detrás de una villavesa. “El semáforo que queda a continuación se puso en rojo y la villavesa frenó”, cuenta. Ella también detuvo la marcha pero el autobús que también iba en ese carril, tras ella, no lo hizo, e impactó su parte delantera, arrastrando su coche contra la villavesa de delante y ‘emparedando’ el vehículo. “Me hicieron un sandwich. Yo estaba dentro del coche y veía como en las películas a las paredes venirse hacia mí. Luego ya saltó el airbag y cerré los ojos, hasta que empecé a ver salir algo de humo y pensé que aquello podía explotar”.
En realidad desde el primer momento vio que, a pesar de lo aparatoso, no había sufrido lesiones de gravedad. “Intenté abrir la puerta y lo conseguí al tercer intento. Salí andando y al ver cómo de escachuflado había quedado el coche me quedé pensando si de verdad había salido yo de allí dentro”. El coche ha quedado muy dañado, “siniestro total”, muy deformado tanto en la parte delantera como en la posterior, pero el habitáculo donde ella se encontraba aguantó. “Gracias a Dios la parte donde yo estaba no se aplastó. El conductor de una furgoneta que vio todo el accidente porque circulaba por el carril interior de la rotonda se bajó y vino hacia mí, mirando el coche me dijo: Tranquila, que estás viva”.
En pocos minutos llegaron al lugar agentes de la Policía Municipal de Pamplona y efectivos sanitarios en una ambulancia que realizaron una primera valoración a la mujer. “Tengo una quemadura en el brazo del airbag y hoy (24 horas después del golpe) me ha salido el dolor en hombros y espalda, pero no me encuentro mal. Les dije que no me veía para ir al hospital y mi marido me llevó al centro de salud donde sí me hicieron unas placas. Fue un susto grande, pero la gente estuvo muy pendiente de mí. Lo peor, que me he quedado sin coche y a ver cómo hago para moverme con los críos o trabajar", contó.