Landaben, mercadillo de interrogantes

Con más de 50 puestos y ambiente de mañana de domingo, el mercadillo de Landaben cerrará el 2 de julio. Abrirá nueva temporada el 3 de septiembre con la incógnita de si seguirá ahí o irá a Txantrea Sur

Héctor Orbiso preparando masa de rosquillas en su puesto de repostería artesanal
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Héctor Orbiso preparando masa de rosquillas en su puesto de repostería artesanal
Héctor Orbiso preparando masa de rosquillas en su puesto de repostería artesanal

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Alejandra Irigoyen

Publicado el 20/06/2023 a las 06:00

Con una fecha de cierre de temporada prevista para el próximo 2 de julio, el futuro del mercadillo de Landaben parece sólido, aunque ahora la duda es si seguirá en su ubicación actual o se trasladará a Txantrea Sur, algo para lo que todavía no hay fecha. En su penúltimo domingo, el mercadillo abrió sus puertas con un horario “cómodo” (de 8.30 a 14.00) que permitió a los visitantes disfrutar de una experiencia de compra temprana y, a su vez, tener el resto del día para aprovechar otras actividades. “El horario me viene como anillo al dedo. Me obliga a venir a la mañana y así hago el resto de tareas a la tarde”, explicaba Rosa Sobrón mientras se marchaba con dos bolsas llenas.

Los más de cincuenta puestos han convertido al mercadillo en un referente para los vecinos de la ciudad y sus alrededores. Ropa, zapatillas, miel, pastas, frutas, verduras, huevos, juguetes, ambientadores, colchas, bufandas o cinturones son solo algunas de las opciones presentes en el mercadillo de Landaben.

Uno de los puestos más tradicionales es el de Pedro Aguirrezábal, quien ha estado presente en el mercadillo durante más de cuatro décadas. Con orgullo, Pedro ofrece productos artesanales elaborados por ellos mismos en Mendiola (Álava). Sus jamones, chorizos y pancetas, preparados siguiendo las tradiciones más arraigadas, hacen que sea inevitable guardarse un hueco en las bolsas de la compra. “Íbamos a tomar algo y nos hemos parado. Hay cosas con muy buena pinta y queremos echar un vistazo”, afirmaba María Teresa Ilundáin, detenida enfrente del puesto.

Héctor Orbiso, especializado en repostería artesanal, también tiene un lugar destacado en el mercadillo. Sus rosquillas, tartas de queso, bizcochos y tortillas de anís seducían a los paladares más exigentes. “Soy más de salado, pero no he podido evitar pararme. La tarta de queso tiene muy buena pinta”, expresaba Íñigo Sagasti mientras esperaba a hacerse un hueco entre el resto de compradores.

Héctor contaba que, de cara al verano, la demanda bajaba un poco. Sin embargo, ha notado un aumento notable desde que empezaron a traer pan. “La gente viene a buscar el pan porque aguanta más de tres días”, explicaba, que se ha convertido en una estrategia fija para garantizar una clientela que valora la calidad y la durabilidad de los productos. “No tiene nada que ver con otros panes, solo hay que verlo”, manifestaba Sonsoles García mientras guardaba el pan en su carrito.

Edmundo Villalba, quien lleva más de nueve años vendiendo huevos en el mercadillo, afirmó que las ventas siguen siendo rentables “para ser un domingo”. Los huevos frescos y el precio que ofrece son una elección popular entre los consumidores que no quieren renunciar a la calidad ni siquiera en sus días de descanso estival. “Llevamos varios años viniendo aquí y la calidad se nota. Es genial poder encontrar productos de calidad directamente de los agricultores”, decía Laura Allende, después de hacerse con un cartón de 30 huevos por 6 euros.

EL TRATO, IMPECABLE

Landaben se ha ganado un lugar especial en el corazón de los clientes, quienes regresan una y otra vez en busca no solo de productos de calidad, sino también de ese cálido y amistoso ambiente que lo envuelve. “Lo que más me gusta es la cercanía de los vendedores. Siempre que vengo me reciben con una sonrisa y me tratan muy bien. Es un gustazo y por eso vuelvo”, afirmaba José Ignacio Sarriguren, quien destacaba el trato cercano recibido en los pequeños puestos, tras comprar un kilo de cerezas. El mercadillo de Landaben es un reflejo de tradición y calidad que caracterizan los domingos en Pamplona. “Pasear entre los puestos, deleitarse con los aromas y conversar con los vendedores da gusto”, afirmaba Lola Jiménez, quien hacía la compra semanal de frutas y verduras.

El mercado seguirá abierto hasta el día 2 de julio. De momento, todavía hay tiempo para seguir disfrutando del mercadillo y descubrir qué se cuece bajo los toldos.

Objetivo: trasladar el mercadillo de Landaben a Txantrea Sur

La Junta de Gobierno Local aprobó el pasado 14 de abril la participación del Ayuntamiento de Pamplona en la convocatoria de ayudas para el apoyo a mercados en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España. Un proyecto abierto en cuanto a la nueva ubicación del mercadillo. En primera instancia, propone la vuelta del mercadillo a sus orígenes: el barrio de la Txantrea, concretamente, en la zona de la nueva urbanización sur. La accesibilidad, la instalación de placas fotovoltaicas , el apoyo a productores locales y el refuerzo al comercio local son los ejes principales sobre los que se asienta el proyecto.

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