Pamplona
Poda intensiva en los álamos de Orvina tras la caída de dos grandes ramas
El servicio de jardines del Ayuntamiento ha talado uno de los ejemplares y ha aligerado el peso del resto después de analizar el estado de los troncos


Publicado el 22/05/2023 a las 20:09
Los álamos blancos de gran porte que han causado ya dos sustos en Orvina por caída de ramas han sido sometidos una profunda poda. Durante las dos últimas semanas, el servicio de zonas verdes del Ayuntamiento de Pamplona ha talado uno de los ejemplares. Del resto de árboles ha cortado las ramas que por su tamaño, longitud y forma tienen mayor riesgo de desprendimiento. “Se va a hacer un seguimiento. Ya se valorará posteriormente una actuación más drástica en función de cómo evolucione”, señalan desde el área de Conservación Urbana. Esta actuación no convence a buena parte del vecindario, que reclama al consistorio la retirada de estos ejemplares y su sustitución por otros más seguros y que no causen problemas en el pavimento.
Personal de Eulen, empresa encargada del mantenimiento de jardines, ha realizado varias jornadas de trabajo para aligerar el peso de seis grandes ejemplares entre las calles Ezcaba, Mugazuri y Azoz. El 6 de mayo por la tarde, se desgajó y cayó sobre la acera una rama de uno de estos álamos. Jesús, vecino del barrio, se encontraba en el lugar y sufrió rasguños en el brazo. Al lugar acudió la Policía Municipal y una ambulancia, que atendió a este vecino, que presentaba un estado de nerviosismo. No es para menos porque el 27 de abril también fue testigo de la caída de una rama cuando paseaba por la acera con su silla de ruedas. “Por dos veces he salvado la vida de milagro. Me tiembla todo el cuerpo cada vez que lo pienso. Ahora me cuesta conciliar el sueño”, expresa Jesús.
A principios de mayo, los servicios de jardines talaron el álamo blanco que perdió una de sus grandes ramas el día 27. A ras de suelo puede verse el tronco, de casi un metro de diámetro. Tal como explican los vecinos, los técnicos tomaron muestras del tronco con un taladro. “No somos técnicos pero salta a la vista que estos árboles no están en buen estado. En los dos casos en el que han caído ramas se podía ver que el tronco se deshacía como si fuera corcho”, expresa José Manuel Martínez, paseante habitual de la zona. En septiembre de 2021, otro álamo cayó sobre una marquesina, quedando sus raíces al aire.
