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Curiosidades

El Hijo Predilecto de Pamplona que solo vivió dos años en la ciudad, pero durante 30 no faltó a los Sanfermines

Martín Melitón (Pablo) Sarasate tuvo siempre un especial apego por la localidad que le vio nacer, a pesar de que apenas llegó a residir en ella

Ampliar Monumento a Pablo Sarasate
Inauguración del monumento a Pablo Sarasate en PamplonaFoto Roldán
Actualizado el 15/03/2023 a las 19:28
Hasta el mismísimo Sherlock Holmes dejó a un lado una de sus investigaciones para poder verle en concierto en el St. James’s Hall de Londres, lo cual, aunque sea ficción ('La liga de los pelirrojos'), es una muestra de la talla del músico, que a diferencia del detective sí era real. En este caso, hablamos del violinista y compositor Pablo Sarasate. Muchas son las anécdotas que trascendieron su vida, como la del cambio de nombre (fue bautizado como Martín Melitón, pero consideró que Pablo sonaba mejor) o su coquetería, que le llevaba a gastar mucho tiempo y dinero en su pelo (una cabellera rizada y revuelta, muy del gusto romántico), pero otros detalles han caído en el olvido. Uno de los más curiosos es que Sarasate solo residió en Pamplona, la ciudad de la que es Hijo Predilecto, durante los dos primeros años de su vida.
Martín Melitón (Pablo) nació el 10 de marzo de 1844 en el portal 51 de la calle de San Nicolás, en un edificio que fue derribado en 1870 y que correspondería a los portales 19-21 de esta calle en la actualidad. Su padre, Miguel, era músico militar y su profesión le obligó a cambiar de destino: primero Valladolid, adonde se mudó la familia cuando Pablo tenía dos años y, después, La Coruña. Allí el niño aprendió música y se convirtió en un prodigio precoz. Eso sí, para hacer la Primera Comunión regresó a Pamplona, en lo que fue una declaración de arraigo que se repetiría constantemente a lo largo de su vida.
De La Coruña pasó a Madrid, patrocinado por Juana María de la Vega, la influyente condesa de Espoz y Mina, viuda del guerrillero navarro, y pronto se hizo con un nombre en la Corte y en el panorama musical. Con 12 años, dio el salto a París y desde allí comenzó a labrarse una carrera que le llevó a dar conciertos en todo el mundo, con el caché de una superestrella: por ejemplo, en una sola gira por Alemania, en 1891, ganó la impresionante cifra -para la época- de 100.000 pesetas. Con Pamplona, no obstante, hizo una excepción, ofreciendo hasta 93 conciertos en los que lejos de cobrar las fortunas que hubiera conseguido en otras partes, acabó incluso perdiendo dinero.
El amor por la ciudad en la que había nacido también se plasmó en su fidelidad a los Sanfermines. Durante 30 años, entre 1870 y 1908, solo en una ocasión faltó a la cita: fue en 1884, cuando el miedo a una de las recurrentes epidemias de cólera de la época le impidió venir. Curiosamente, a partir de 1903, el boulevard más importante de la ciudad ya llevaba su nombre.
Sarasate, además, se compró una villa en Biarritz -ciudad de veraneo de moda entre la noble y las celebridades europeas- y la bautizó con el nombre de "Villa Navarra". Allí murió, de un enfisema pulmonar, el 20 de septiembre de 1908. A su muerte legó 25.000 francos para la Casa de Misericordia y dos de sus preciados violines y otras joyas a la ciudad de Pamplona, donde fue enterrado en un mausoleo construido por su familia.
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