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Pamplona, a pie de calle

Un bar en homenaje a Loquillo abre en el Ensanche

Isi Fernández Acosta, fan del artista, ha montado 'Besos Robados' en el antiguo Darlalata de Navarro Villoslada

Ampliar Isi Fernández, con su hija, y la camarera, Tere, en el Besos Robados. Arriba, la bicicleta de la Tómbola
Isi Fernández, con su hija, y la camarera, Tere, en el Besos Robados. Arriba, la bicicleta de la Tómbola pedro gómez
Publicado el 15/06/2022 a las 10:49
Besos Robados es el título de una canción de Loquillo compuesta en 1988. También es el nombre del nuevo lounge bar que ha abierto este mes de junio en la calle Navarro Villoslada número 14, en esquina con Padre Calatayud, en el Segundo Ensanche de Pamplona. Su dueño es Isidoro Fernández Acosta, 'Isi', extremeño de 52 años que acumula a sus espaldas muchos conciertos, no sólo de Loquillo sino de muchas otras figuras del rock español.  
Isidoro Fernández, afincado en Pamplona desde 2001, tiene bien grabada en la memoria aquel concierto que ofreció Loquillo el 10 de junio de 2017 en la Ciudadela de Pamplona, con su espectáculo 'Salud y Rock & Roll'. Por eso conserva el cartel anunciador de aquel evento, ahora enmarcado y en un lugar bien visible del bar. Pero hay muchos más "guiños" a José María Sanz Beltrán. También están enmarcadas varias cassettes del artista del tupé y la partitura de 'Yo para ser feliz quiero un camión'. 
"Mi amor a la música y al rock viene desde la adolescencia. Y desde entonces he ido guardando objetos y recortes de revistas con los que he decorado el bar", explica Isi, que aclara que no se ha dedicado a la música: "Sólo toco la armónica". Este hostelero ha empleado un año a poner a punto este chaflán, que antes de la pandemia era Darlalata Vermutería. "Yo tuve un bar en mi tierra natal, en Cáceres, y tenía el gusanillo de abrir un bar en Pamplona. Esta zona me gusta mucho y creo que está teniendo bastante tirón, con otros bares como Casa Ángel o La Servicial", comenta.
Fernández Acosta, con ayuda de varios amigos y algún profesional, se ha encargado de reformar y equipar el bar. "He querido darle un aire retro y 'rocker' y un punto garage, aprovechando el ladrillo rústico y los portalones de las dos fachadas. Durante las obras mucha gente se acercaba a curiosear y preguntar. Había bastante expectación en el barrio", comenta.
Entre los objetos de decoración hay uno con una historia especial. Es una bicicleta de paseo G.A.C. de los años ochenta "que está como nueva". "Le tocó a alguien en la Tómbola de Cáritas pero apenas la usó y ha estado muchos años guardada. Un amigo me la ha ofrecido. Le hemos sacado lustre y restaurado un poco y ahí está", comenta.
Besos Robados es principalmente un bar de vinos y tapas. "Tengo una cuidada selección de blancos, rosados y tintos. He traído productos de Extremadura y de León, de embutidos y también conservas", señala Isi. El café matutino con repostería, el vermú y los combinados de tardeo y noche completan la oferta, "con una cuidada selección musical, no sólo pop-rock, sino también flamenco, salsa y otros estilos".
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