Hostelería
El futuro de las terrazas covid: los bares de Navarrería buscarán un consenso vecinal
La plaza de Navarrería, las mesas altas de Espoz y Mina y la calle Amaya son los puntos críticos del desmantelamiento de las terrazas covid


Publicado el 13/05/2022 a las 06:00
Terrazas adecuadas a lo que dicta la ordenanza municipal, sin abusar de las excepciones a la norma general. En esto trabaja el Ayuntamiento de Pamplona para poner fin a las terrazas covid. No obstante, hay tres zonas cuyo futuro no está claro: la plaza de la Navarrería, el primer tramo de la calle Amaya y la hilera de mesas altas de la calle Espoz y Mina.
Desde abril de 2021, la plaza de la Navarrería acoge una veintena de mesas que atienden seis bares. El Ayuntamiento autorizó esta terraza temporal tras una consulta al vecindario. Según la asociación Convivir en lo Viejo, hubo 11 votos a favor y 9 en contra. Ahora, los hosteleros se han ofrecido a hablar con los vecinos y “buscar un consenso”. El área de Seguridad Ciudadana espera al resultado de estas negociaciones para decidir si convierte este espacio de terraceo en permanente. Hay argumentos a favor y en contra. De Navarrería han desaparecido las sentadas de jóvenes comiendo y bebiendo. Sin embargo, Convivir en lo Viejo destaca la “masificación” desde el jueves hasta el fin de semana. “Se nos prometió que iban a ser terrazas temporales y ahora se nos somete a una especie de chantaje: o terrazas o botellón”, señala un portavoz del colectivo.
Desde el inicio de la pandemia, en marzo de 2020, el Ayuntamiento recibió 1.600 solicitudes relacionadas con las terrazas covid, que ahora están en revisión. En la mayoría de casos, se ha pedido a los hosteleros que eliminen mesas para respetar los límites. También se han retirado 22 carpas. Asimismo, hay 45 terrazas temporales que podrían seguir funcionando, por lo que el consistorio les insta a pidan autorización permanente.
En el Casco Antiguo se ha revisado la instalación de barriles y mesas altas. La normativa exige que estén dentro del ancho de la fachada del establecimiento. Esto ha sido uno de los motivos de queja de las asociaciones de vecinos, en especial cuando dichas mesas estaban cerca de portales y se producían aglomeraciones. El debate sobre las terrazas ha pillado al vecindario con cierto hartazgo. Grupos de turistas, despedidas de soltera, charangas, joaldunas... el Casco Antiguo vivió un fin de semana de ambiente presanferminero. “El centro estaba a rebosar”, señala Julio Pérez, de Convivir en lo Viejo. Los residentes ya tienen asumido que del 6 al 14 de julio deben huir a otro lugar o armarse de paciencia. “Pero a dos meses vista ya no hay quien pare. Parece que esto es lo que nos espera”, expresa este vecino. Convivir en lo Viejo recuerda que una de las reivindicaciones habituales al Ayuntamiento es que descentralice eventos al Ensanche y otros barrios.
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