Pamplona, viaje al pasado

Carteles que ya eran atípicos antes de Aquerreta

El cartel de la Feria del Toro de 2022 hizo tambalearse los cimientos de los taurinos más puristas. Pero el Príncipe de Viana pamplonés no es el primero en presentar una diseño rompedor

Imagen de varios carteles de la Feria del Toro
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Imagen de varios carteles de la Feria del Toro: 1975, 2013 y 1967 
Imagen de varios carteles de la Feria del Toro

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Ruperto Mendiri

Publicado el 06/04/2022 a las 06:00

Más de un taurino de los del cuadro de pelos y pintas del toro de lidia en la cabecera de su cama, se llevaría las manos a la cabeza ante un diseño, el del Príncipe de Viana Juan José Aquerreta, que rompía con el elemento sacrosanto en la iconografía tradicional: el toro. Pero Juan José Aquerreta, con códigos que trascienden los lugares comunes de la tauromaquia, no es el primero en arriesgar en la larga historia de los carteles de la Feria del Toro pamplonesa.

Recogemos en esta página cuatro de ellos. A la derecha, en grande, se encuentra el diseño que anunció la feria taurina en los Sanfermines de 1987, una obra circular y en la que el toro no aparece más que en el texto y en la evocación de los movimientos del astado a través del trazo suelto del pincel. “El cartel de 1987 es el más atípico y rompedor de todos los que componen la pinacoteca de la Casa de Misericordia. América Sánchez abandona el tradicional formato rectangular para apostar por una composición circular que evoca el redondel de la Plaza”, describe la Casa de la Misericordia en su web dedicada a la Feria del Toro. “Una obra muy simbolista, de gran fuerza gráfica y muy innovadora, concebida más como un logotipo que como un cartel”, recoge con acierto la Meca.

Año 1967. José Antonio Eslava, como ya reconoce la web de la Feria del Toro, presenta el primer cartel como tal, y no un cuadro de un toro, tal y como se venía haciendo en los años anteriores. Se trata de una obra vibrante, que ya permitía vislumbrar la apertura cultural en la España franquista y la revolución que se gestaba en Europa.

Ocho años después, en 1975, Remigio Mendiburu da un paso más y omite la presencia del toro. “El astado se encuentra representado a través de la piel de toro que representa al propio animal y a la Península Ibérica. Sobre ella figuran unas hojas de maíz y una caña con la divisa”, dice la Meca en la web. Y el más reciente, de 2013, obra del heterodoxo Mikel Urmeneta, quien, al igual que hacía el artista y coleccionista Antonio Pérez, trabaja con un “objeto encontrado”, una estructura de una mesa que recuerda la silueta de un toro.

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