Vecinos

"Vivo en una pensión y no sé que va a pasar a partir del día 9"

Vecina de la Txantrea de 21 años, María Catena, atendida por los servicios sociales del consistorio, teme quedarse en la calle con su hija de dos años

Vista genérica de la calle Travesía de Acella, donde María Catena se encuentra alojada y tutelada por Servicios Sociales del Ayuntamiento de Pamplona
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Vista genérica de la calle Travesía de Acella, donde María Catena se encuentra alojada y tutelada por Servicios Sociales del Ayuntamiento de Pamplona
Vista genérica de la calle Travesía de Acella, donde María Catena se encuentra alojada y tutelada por Servicios Sociales del Ayuntamiento de Pamplona

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Noelia Gorbea

Publicado el 24/03/2022 a las 06:00

Habla y le falla la voz. Solamente recomponer la vida que le ha tocado vivir es costoso desde el principio. María Catena tiene 21 años y una responsabilidad sobre sus hombros a las que muchos no llegarán jamás a enfrentarse. Vecina de la Txantrea, sus graves problemas económicos no le han dejado otra alternativa que llamar a las puertas de todas las ayudas sociales que se ofrecen en la ciudad. Y que, todo hay que decirlo, ha encontrado.

A cargo de su hija de dos años, María está alojada en una pensión que sufraga el Ayuntamiento de Pamplona y donde profesionales del ámbito de los Servicios Sociales municipales siguen su historia. El problema, según explica la afectada, que tampoco cuenta con el respaldo de su pareja en estos momentos, es la tensión que le genera la inestabilidad en la que se encuentra. “Me han prorrogado la estancia hasta el día 9, pero tengo que encontrar un alquiler, un trabajo, algo, y no puedo”, explica quien lleva en la pensión desde el 24 de febrero.

ALTERNATIVAS

El hecho de tener que cuidar a una menor, dice, le restringe las opciones. “Los alquileres valen muchísimo y me piden aval o una nómina, que tampoco puedo presentar”, señala, mientras explica que, a la hora de buscar trabajo, necesita que el horario se acompase al de la guardería, aspecto “prácticamente imposible”.

Sin poder contar con más familiares como respaldo por motivos que no vienen al caso, María Catena solamente pide seguir hilvanando ayudas. “No puedo dormir porque vivo con el corazón en un puño, he adelgazado muchísimo y ya no sé qué hacer”, expone quien residía en la Txantrea junto al colegio Esclavas. “He vivido con menos de 200 euros hasta que me han concedido la renta, y eso no es vivir”, añade, afectada por las cosas que, describe, no ha podido ofrecerle a su hija.

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