Colectivos
Los grupos provida ofrecen alternativas a las mujeres que acuden a abortar a Ansoáin
Desde que abrió la clínica en 2013, doce mujeres decidieron seguir adelante con el embarazo tras escuchar a los voluntarios de estos colectivos


Actualizado el 17/03/2022 a las 08:32
La mayoría son jóvenes universitarias aunque también hay madres y algún chico. Acuden de forma más o menos regular a la calle Berriobide de Ansoáin. Y esperan a cruzarse con las mujeres que acuden a la clínica abortiva. Le saludan y le ofrecen un díptico. “Si nos esquiva o rechaza no insistimos. Si vemos receptividad le decimos que hay alternativas y que puede contar con nuestra ayuda”, relata Fátima, joven provida.
Se autodenominan “rescatadores” y saben que en pocos días entrará en vigor la reforma del Código Penal que castiga con penas de prisión de tres meses a un año a los que acosen a una mujer “para obstaculizar el ejercicio del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo”. Inés Abad, portavoz de la Coordinadora por la Defensa de la Vida de Navarra, defiende que lo que hacen no se puede considerar acoso. “Estoy de acuerdo con castigar las coacciones o actos intimidatorios, por supuesto”, añade. Por eso asegura que “con prudencia” la mayoría de voluntarios van a seguir haciendo esta labor.
Fátima e Inés tampoco consideran que rezar el Rosario delante de la clínica abortiva sea un acto intimidatorio. De hecho, hasta el 9 de abril han puesto en marcha la campaña 40 días por la vida. De 9.00 a 21.00 horas los voluntarios hacen turnos de una hora para rezar. “Se han apuntado más de cien personas, que firman una declaración de paz en la que se comprometen a no molestar a nadie”, explica Fátima, que coordina esta campaña. Señala que la iniciativa se ha comunicado a los cuerpos policiales. “Es una campaña a nivel mundial que en Pamplona ya se hizo el año pasado. Nació en Estados Unidos tras ver el poder de la oración”, comenta Fátima, que cita el caso real recogido en la película Unplanned, donde la directora de una clínica abortista se convierte en provida.
Hasta el verano de 2021, la Delegación de Familia de la diócesis convocaba un Rosario por la Vida los últimos viernes de mes. Este curso ha sido sustituido por una Misa Por la Vida, que se celebra en la Virgen de la O o la iglesia de Carmelitas.
Desde la clínica apuntan que en los últimos meses ninguna de sus clientas se ha sentido molestada por los provida. Hace años sí que se llegó a denunciar a una persona, pero fue absuelta. Un responsable de la clínica señala que sí suelen aparecer mensajes y corazones escritos con tiza en la acera. Había frases del estilo “Dejadles que vean el sol”.
Los rescatadores defienden su labor porque consideran que a las mujeres con embarazos no deseados se les está privando de información. “La ley obliga a informar a estas mujeres de las alternativas que existen, pero lo único que encuentran en su entorno son personas que les animan a quitarse el problema cuanto antes. A veces sólo necesitan escuchar que existe una alternativa”, señala Marian Alvardíaz, voluntaria de Red Madre.
La actividad de los rescatadores comenzó a la par que la inauguración de la clínica de Ansoáin en 2013. Los “éxitos” prácticamente los cuentan con los dedos de la mano. Una docena de mujeres que decidió seguir adelante con el embarazo. “Nosotros rescatamos dos vidas, la del bebé y la de la madre. Porque hay una realidad de la que apenas se habla. Buena parte de las mujeres que han abortado necesitan ayuda para superar el estrés postraumático”, asegura Inés Abad. Fátima cita un caso que le marcó: “Salió una chica con dificultades para andar. No paraba de llorar. La llevamos en coche a la estación de autobuses porque había venido sola desde otra ciudad”.
Inés Abad señala que mantiene amistad con dos madres que decidieron no abortar. "Una niña ya ha cumplido 12 años y la otra 4. Es muy emocionante. Aunque con dificultades, estas dos madres han salido adelante", señala.
Las voluntarias suelen derivar a las mujeres que aceptan su ayuda a Cosplan-Bidare, Red Madre o la Asociación Navarra por la Vida (Andevi). Cosplan-Bidare es el centro de orientación familiar de la diócesis. Además de la enseñanza del reconocimiento de la fertilidad "como ayuda para vivir la paternidad responsable" y la ayuda a matrimonios en dificultad, Cosplan ofrece la atención a mujeres en situación de embarazo imprevisto que se plantean abortar. "Esta labor se desarrolla mediante la atención médica inicial incluyendo la ecografía para valorar el estado de gestación y acompañarles a vivir esa situación desconcertante. La ayuda es muy variada en función de la situación de la mujer abarcando desde el acompañamiento hasta la posibilidad de una casa de acogida", explican sus responsables.
Andevi es la entidad más veterana. Actualmente cuenta con 25 voluntarios y atienden tanto embarazados no deseados como a madres en dificultades. "Resolvemos todo tipo de dudas sobre el embarazo y también asesoramos sobre las ayudas que existen, tanto públicas como privadas", señala una portavoz de Andevi.
Red Madre tiene voluntarios que atienden un teléfono de ayuda de 24 horas. “Lo primero es la escucha. Y luego la búsqueda de recursos según cada caso. Para las mujeres que necesitan ayuda especializada contamos con una voluntaria psiquiatra”, señala su presidenta, la matrona Charo Rotellar. Red Madre también colabora con el proyecto Raquel, implantado en buena parte de España y que ayuda a las mujeres con síndrome postparto y a "sanar las heridas que deja el aborto".