Pamplona, viaje al pasado
El vínculo entre el pan y Correos en Sarasate
La plaza del Vínculo pamplonés debe su nombre al edificio desde el que se elaboraba pan a un precio popular ante las situaciones de hambruna, pero también el escenario de festejos y actividades sociales


Publicado el 26/01/2022 a las 06:00
Paralizada la renovación del paseo de Sarasate -víctima de la falta de consenso municipal-, el céntrico bulevar y su entorno ha ido sufriendo pequeñas variaciones a lo largo de los años, con nuevas construcciones o cambios en sus funciones. El 5 de mayo de 1918, Diario de Navarra publicaba la noticia del derribo del edificio del Vínculo, un espacio multidisciplinar, aunque con la función principal de proveer de pan a precios populares a los pamploneses que así lo requiriesen ante situaciones de hambruna.
“Este vetusto y utilísimo edificio que tantos servicios ha prestado a propios y extraños -ya que lo mismo ha servido para cocer pan, que para almacenar trastos viejos; para dar un mitin o celebrar una Junta; para dar clases o efectuar elecciones; soportar en su fachada los bulliciosos puestos de quincallería en las fiestas de San Fermín; alojar quintos y albergue a la Guardia Civil en los días de concentración- va a quedar reducido muy pronto a su mínima expresión”. Así comenzaba el texto en la primera página del periódico de aquel día de primavera de 2018.
VENTA POR 68.000 PESETAS
El Ayuntamiento, a través de su alcalde, Francisco Javier Arraiza, había firmado ante notario con el gobernador civil la venta del solar que quedaría tras su derribo -de 850 metros cuadrados- por 68.000 pesetas de entonces. Hay que tener en cuenta que el periódico de 1918 costaba 5 céntimos, así que, desde la distancia, parecía un buen acuerdo para las arcas municipales.
Lo que ocurre es que el trato se refería a la mitad del edificio y que el derribo debía ejecutarse en 80 días. “Mucho nos tenemos que este plazo se pase, si no sin haber empezado el derribo cuando menos sin terminarlo. Y esto de las cláusulas de escrituras públicas hay que tomarlas muy en serio para no exponerse a una nulidad de compromiso, con los consiguientes quebrantos. Quiere decirse que esto no es lo del Ensanche, que lo mismo lo conocerán nuestros nietos que los tataranietos y biznietos de nuestros nietos. Alrededor del mes anterior al día del juicio final”.