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Crueldad animal

'Duna', la galga a la que ahorcaron en Tajonar

Una pareja de Pamplona ha denunciado que mientras adiestraban a su galga en la sierra, alguien se llevó al animal. La señal del GPS les llevó hasta una finca cercana, donde la encontraron muerta

Ampliar La galga ‘Duna’, en una imagen cedida por la pareja
La galga ‘Duna’, en una imagen cedida por la parejaCedida
Actualizado el 01/12/2021 a las 22:19
Están en shock. Sienten rabia, impotencia, y no se explican cómo alguien pudo llevarse a su galga Duna cuando la adiestraban en la sierra de Tajonar para ahorcarla minutos después en una finca cercana. La pareja de Pamplona formada por Juanma Trillo Ezker, de 46 años, y Laura Blázquez Macías, de 38, ha denunciado los hechos ante el Seprona de la Guardia Civil.
La salvajada que acabó con la vida de esta galga de 4 años ocurrió la semana pasada. Adoptada hace año y medio, la pareja llevaba a Duna a un cursillo de adiestramiento. El viernes al mediodía era la última práctica, la de la llamada, que consiste en soltar a los perros y trabajar para que, sin alejarse pero sin contacto visual, obedezcan al grito de su nombre. La pareja y la cuidadora se desplazaron a la sierra de Tajonar, un lugar donde hay un cartel que autoriza a que los perros vayan sueltos. Y empezaron la sesión.
Todo iba bien, la galga respondía, hasta que a una de las llamadas no regresó. “Como hacía frío le habíamos puesto un abrigo y debajo llevaba el GPS. Sabíamos en todo momento dónde estaba y no se había alejado. Miramos el GPS para ver cómo se comportaba y vimos algo raro en el aparato, la señal se debilitaba, se aceleraba...”, cuenta la pareja. De frente, apareció una furgoneta. “El conductor nos miró raro y no paró”. La señal del GPS llevaba la misma dirección que el vehículo y pensaron que la galga estaría detrás, o que iba a cruzarse. Pero no. Ni rastro del animal. Posteriormente, el gestor del geolocalizador les explicó que la debilidad de la señal podría deberse a que el animal iba dentro de un vehículo.
La furgoneta “pasó de largo” y el GPS “se volvió loco”: ganó velocidad y al poco situó a la perra a un kilómetro de distancia, en una finca. Ahí se detenía la señal. “No entendíamos nada, nos extrañó mucho, porque no era normal que se hubiera movido tan rápido y sin verla. Saltaron las alarmas, pero pensamos que igual había olido algo en la finca”. Fueron hacia allí y preguntaron a unas personas en las inmediaciones. “Nos dijeron que era imposible que la perra hubiera podido entrar sola”. La pareja y la adiestradora se separaron y empezaron a buscar. El geolocalizador insistía en marcar ese punto, la señal estaba quieta, pero Duna no aparecía. Llamaron a unos amigos de la zona que podían tener llaves de la finca. Al final, cuando ya estaban “desesperados” porque el GPS se quedaba sin batería, accedieron al interior. “Allí estaba, en un cobertizo, este hij... nos la había ahorcado y se había pirado”. Descolgaron al animal, pero ya había fallecido. Tras el aviso a la Guardia Civil, los agentes les recomendaron calmarse y denunciar con tranquilidad.
La pareja está muy afectada. “Era nuestra perrita, la alegría de la casa. Era muy cariñosa y confiada, se acercaba a cualquiera...”. No encuentran explicación a lo ocurrido. “Es que es muy fuerte. Duna llevaba un abrigo puesto, estábamos allí, nos vio y lo hizo en nuestras narices. Esto no fue un arrebato, sabía lo que iba a hacer y demuestra no tener ningún tipo de empatía con la vida”.
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