Reciclaje

Mendillorri, laboratorio de residuos

La Mancomunidad instaló ayer en este barrio los contenedores de apertura con tarjeta electrónica o teléfono. Desde mañana llegan a Sarriguren y la extensión continuará. Entretanto, unos aplauden y otros reciben con suspicacia el sistema

Arantxa Extramiana, ayer, nada más estrenar la apertura de un contenedor de materia orgánica, en Mendillorri
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Arantxa Extramiana, ayer, nada más estrenar la apertura de un contenedor de materia orgánica, en Mendillorri
Arantxa Extramiana, ayer, nada más estrenar la apertura de un contenedor de materia orgánica, en Mendillorri

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Pilar Fernández Larrea

Publicado el 19/10/2021 a las 06:00

Mendillorri: 5.435 domicilios, 204 establecimientos comerciales y 15.358 habitantes es, desde este lunes 18 de octubre, una especie de laboratorio de residuos de Pamplona y la Comarca, con el inicio de la implantación en el barrio de los nuevos contenedores de apertura electrónica con tarjeta y teléfono asociados al domicilio. Sarriguren, 4.645 viviendas y 11.167 vecinos, será el siguiente núcleo urbano en contar con los contenedores cerrados y les seguirán el 2 de noviembre los Ensanches y Beloso y el 15, Mutilva, Lezkairu, Erripagaña y Arrosadía. La Mancomunidad despide así el reciclaje voluntario.

Tras un somero recorrido a pie de contenedor, hay vecinos que aplauden la iniciativa de la Mancomunidad, encaminada a mejorar los porcentajes de reciclaje; otros desconfían del sistema, aluden algunos a la incomodidad y hay quien ve amenazada su intimidad. Carmen Lainez, responsable de Residuos de la Mancomunidad, y Ángel Álvarez, jefe de Recogida, confían en que los primeros quince días despejen las dudas y aporten claridad. Se miran en el espejo de Azpilagaña y Artica, donde en 2018 se implantó como experiencia piloto el contenedor con tarjeta. “En dos semanas la recogida separada de materia orgánica se había elevado de un 16 a un 50%. No solo eso, el resto de fracciones: papel y cartón, envases... también habían mejorado los índices y el peso del contenedor marrón se multiplicaba, mientras que el de resto bajaba a la mitad. Y así se ha mantenido luego, aunque siempre habrá gente que se resista”, describía Ángel Álvarez, este lunes en Mendillorri. Junto a él, el presidente, David Campión, incidía en que se han corregido las quejas que más se repitieron en aquella experiencia: la ausencia de pedales en los contenedores y el hecho de que el de fracción resto, donde se depositan solo los desechos que no se pueden reciclar, no se pudiera abrir todos los días. “Un 20% apelaba a la protección de datos”, volvió a insistir Campión en que estos no se utilizarán para sancionar, sino para conocer el uso de los contenedores y, en su caso, promover campañas para mejorarlo.

“¿Nos va a bajar la factura?”, preguntaba un vecino. “En un futuro se llegará al pago por generación, pero ahora se trata de que pague más quien lo hace peor, no quien lo hace bien”, aclaraba Carmen Lainez.

Al sol del lunes de octubre, José Mateo Amatriain, 60 años, y Adriana Etxarri Arbeloa, de 54, contaban que aceptaron de buen grado la llegada de los contenedores. “Es una labor social, lo tenemos que hacer”, señalaba José, que había visto alguna bolsa fuera del contenedor, “seguramente alguien despistado, sin la tarjeta...”.

Le sucedió a Arantxa Extramiana de Carlos. Tiene 57 años y ayer salió de casa con varias bolsas de basura. Depositó una en el contenedor de envases, por otro lado el vidrio y al ir a echar la orgánica se percató de que había dejado la tarjeta en casa. Volvió a su domicilio, y la recogió. Costó, pero al tercer intento lo abrió. “Será cuestión de práctica”, apuntaba otro vecino. Arantxa comparte que el contenedor esté cerrado. “Si es solo la orgánica me parece bien, yo pensaba que los iban a cerrar todos”, expresó.

Menos claro lo tenía otra vecina, que no quiso explicar su postura. Se acercó al contenedor de papel y tiró en él una barra de pan, para dejar después varios pares de calzado junto a los contenedores.

“Todo el mundo habla de esto hoy por el barrio, está siendo un día diferente”, apuntaba Aitor Bergara Gómez nada más apearse del triciclo eléctrico donde lleva los utensilios para limpiar las calles. Operario de FCC, habitualmente en Mendillorri, abrió con un teléfono móvil el contenedor para depositar en él restos del barrido. “La empresa nos ha bajado la aplicación y aunque no vivo en Mendillorri ya he estrenado el contenedor”, indicaba. Más dudas tenía Andoni Galán Aranguren. De 22 años, se muestra a favor de intensificar y mejorar el reciclaje de residuos, pero le genera suspicacia el hecho de que los contenedores estén controlados. “No me gusta que todo esté informatizado, conectado y controlado. Si lo hacen, será por algo”, reflexionaba, por otro lado, sobre “las personas que lo pasan peor”. “Hay quien busca en los contenedores por necesidad y si ellos no tienen tarjeta no los podrán abrir”, indicaba y aseguraba desconocer que los contenedores se puedan abrir con una aplicación móvil. “Bueno, en mi calle creo que aún no los han colocado, pero la basura la bajan mis padres”, reconocía.

Efectivamente, este lunes llegaron parte de los 52 contenedores que esta semana desembarcarán en Mendillorri y Sarriguren. Los de metal que se retiran se aprovecharán en polígonos industriales y los de plástico, los que funcionaban con la llave, se readaptarán para la apertura magnética.

A TENER EN CUENTA
​40% Del total de residuos generados es materia orgánica, el desecho más contaminante. Ahora solo se recupera un 15% y la Mancomunidad prevé superar el 50% con el nuevo sistema y alcanzar un 70% en 2027.

¿Qué es orgánica? Restos comida, cocinada y cruda; cáscaras de huevos, frutos secos, conchas de marisco...; posos de filtro de café y bolsitas de infusiones; restos vegetales de flores, hojas, césped; corchos, serrín, ceniza de madera.

¿Qué echar en el de resto? Espejos y vidrio plano; pañales y compresas y tampones, preservativos; mascarillas; cepillos de dientes, maquinillas de afeitar desechables; restos de barrido, toallitas, lentillas, bastoncillos.

Tarjeta para la villavesa La tarjeta del transporte urbano comarcal se puede adaptar, desde la página en internet www.mcp.es y utilizarse también para el contenedor. La tarjeta de residuos se podrá activar para la villavesa desde el 1 de noviembre.

Protección de datos “No habrá ninguna empresa que tenga acceso a los datos de carácter personal de los usuarios del sistema”, afirma la Mancomunidad que “se tratarán bajo responsabilidad de la entidad”.

Sanciones No están vinculadas a las tarjetas. Sí se vigilará y sancionará el bolseo, dejar los residuos fuera de los contenedores.

La Ordenanza obliga El artículo 21 de la Ordenanza Reguladora de la Gestión de Residuos de la Mancomunidad regula las obligaciones del usuario, entre otras, la de depositar los residuos domésticos dentro del contenedor.

Por correo Este lunes 18 de octubre se enviaron las tarjetas a los domicilios con los que no se pudo contactar directamente.

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