Pamplona
La falta de información, principal queja en las obras de la Rochapea
Vecinos, comerciantes y hosteleros muestran su hastío por abundantes problemas derivados del saneamiento del barrio


Publicado el 17/09/2021 a las 06:00
Detengámonos un instante y pensemos en Leibniz. Quien fuera uno de los grandes pensadores del siglo XVII y XVIII defendía un lenguaje pictográfico universal como clave para todas las ciencias. Extrapolando en exceso su pensamiento, podemos afirmar que no estaba lejos del aclamado ‘hablando se entiende la gente’.
Un cliché manido pero que esconde a la perfección la raíz de muchos de los problemas que se plantean a diario. Y la Rochapea no es menos. ¿Cómo? Sencilla y llanamente. El germen de la desesperación que asola a comerciantes, hosteleros y vecinos de la calle Joaquín Beunza y aledañas tiene que ver, y mucho, con la falta de información de la macro obra que la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona está llevando en el barrio desde hace casi siete meses.
Una carencia que no ha hecho sino ayudar a rebosar un vaso que viene llenándose desde que las máquinas entraron por primera vez. “La lista es grande”, indica Carlos, del bar El Rincón. Flanqueado por radiales, polvo y el inevitable ruido de un martillo neumático, enumera con paciencia los escollos que siguen sufriendo. “Entendemos y apoyamos el saneamiento y la mejora del barrio, pero son cortes de agua y luz sin avisar, supresión de paso, rodeos innecesarios, falta de planificación...”, va contando. Y justo entonces, la farmacia Leonor Munárriz Barcos se queda sin luz. “¿Sabéis hasta cuándo?”.
A RAS DE SUELO
Palabras que siguen su curso al tiempo que van apareciendo miradas. Begoña (pescadería Arana), Jorge (centro estética), Miguel (bar Denver), Sergio (Biopompas), Iván (gráficas Xavier), Juan Carlos (carnicería Domínguez), Eneko (Garaje Bayona), Amaia (Dádivas), Koldo (escayolas Sadar)... Ojos que relatan tras la mascarilla los problemas con los que llevan meses bregando. “Es la incertidumbre diaria del no saber”, reconocen. Y mientras comparten un mismo denominador, brotan las dificultades.
Imposibilidad de acceder a la carga y descarga, polvo en tiendas que deben mantener la puerta abierta para asegurar una buena ventilación, tensión con los operarios, zanjas abiertas delante de sus comercios, material de obra que les impide el paso, bajón de ventas por quedarse aislados entre vallas sin ni siquiera un acceso al local, aparición de amianto... El cuento de nunca acabar. “Nos da miedo perder clientela y ya no recuperarla, que la gente no quiere sufrir para comprar”, alegan. “Mi pescadería estuvo un día entero sin acceso y ahora se ven ‘petachos’ en el asfalto”.
Y mientras esperan el resultado final, que con toda probabilidad no será en 15 días como estaba previsto, los afectados se lamentan de que la administración no haya aprovechado para ensanchar aceras. “Toda la vida aquí y ni bancos tenemos en estas calles”, suma Amelia.
Una no zona azul que sí se paga
Es de esas situaciones estrambóticas que se da en ocasiones. Las obras que lleva a cabo la Mancomunidad implican la supresión de numerosas plazas de aparcamiento en zona azul, además del borrado de algunas líneas. Ante esto, los vecinos lamentan que se sigan poniendo multas cuando no se sabe de qué manera estacionar. En este escenario, los afectados sugieren una rebaja del coste de la tarjeta de estacionamiento.