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Bares

Los hosteleros chinos se animan a nuevas aperturas a pesar de la crisis

En Pamplona y comarca hay unos 200 bares y restaurantes gestionados por familias asiáticas

Jinze (Daniel) y Ming Hui (alex), dos amigos desde su infancia en Pamplona, han abierto el restaurante Lan Ting cerca de la torre Basoco
Jinze (Daniel) y Ming Hui (alex), dos amigos desde su infancia en Pamplona, han abierto el restaurante Lan Ting cerca de la torre BasocoCordovilla
  • Pedro Gómez. Pamplona
Actualizado el 24/07/2021 a las 22:28
¿La negocios de hostelería regentados por familias chinas han resistido mejor la crisis económica a raíz de la pandemia? Todo parece indicar que sí, por el carácter de estos emprendedores y por las características de estos establecimiento. Eso no quita para que hayan sufrido tanto como los demás, explica la Asociación de Chinos en Navarra. Ha habido cierres, ERTES e incluso hay ciudadanos chinos que han decidido regresar a su país. Pero también han sabido adaptarse, reinventarse e incluso aprovechar la tesitura para iniciar nuevos negocios. En la que va de año, se ha contabilizado una decena de aperturas o reaperturas de establecimientos de hostelería regentados por autónomos y empresarios chinos. En total, hay unos 200 establecimientos regentados por familias del país asiático, según fuentes del sector.
Por un lado se han producido compraventas o traspasos entre emprendedores chinos, así como entradas y salidas de nuevos socios, muchas veces con vínculos familiares. En este sentido ha funcionado la “tradición de solidaridad y ayuda mutua” entre compatriotas, explica Maite Huang, representante de la asociación. “Somos muy luchadores. Cuando las cosas se ponen en contra, nos apoyamos, por ejemplo si alguien se queda sin trabajo”, comenta. No obstante, también están contratando a “gente de aquí”, a la que valoran por su experiencia.
Maite Huang admite que Navarra está atrayendo a hosteleros chinos de la costa mediterránea. “Allí lo están pasando verdaderamente mal por la falta de turismo. Así, hosteleros de Pamplona han traído a familiares que trabajaban en el Levante”, apunta Huang.
Por otro lado, los hosteleros chinas han buscado nuevas oportunidades entre los bares y restaurantes que en los últimos meses se han puesto en alquiler, traspaso o a la venta. El Stik Bol, en la calle Iturralde y Suit, fue uno de los primeros casos. Una empresa que ya regenta otros establecimientos del Ensanche y el centro adquirió el local y lo reabrió a principios de marzo. Recuperó a parte de la plantilla y ha mantenido su oferta de pinchos y menús de sello local.
En abril, la Cervecera Pollería de la calle Monjardín también pasó a manos chinas cuando apenas llevaba cinco meses abierto. Han mantenido su oferta de pollo asado, codillo y cerveza.
El Kung Fu Ramen
Un ejemplo más reciente es el bar Bahía en la calle García Castañón. Tras permanecer varios meses cerrado, un matrimonio chino tomó las riendas y lo reinauguró el pasado 5 de julio con una oferta gastronómica muy de aquí.
Pero no siempre se mantiene el nombre y la oferta gastronómica. A principios de agosto está previsto que se inaugure el Kung Fu Ramen en la calle Esquiroz. Sustituirá al Moai Gastrobar, que cerró hace tres meses.La nueva dueña, Rosa, lleva diez años en España, dedicada siempre a la hostelería. Recaló en Pamplona cuando familiares y otros socios decidieron abrir dos nuevos negocios: el Sushihouse Bubble Tea en el paseo Sarasate y el restaurante Sakura en el polígono de Mutilva Baja. Se trata dos establecimientos de sello oriental pero de muy diferentes características. El pequeño local de Sarasate abrió en marzo pasado y ofrece sushi para llevar y bubble tea, una bebida de té con burbujas que está de moda.
Con sus 1.800 metros cuadrados, el Sakura es un restaurante buffet donde todo es a lo grande. La carta consta de 200 platos. Una de sus originalidades son los cuatro apartados que recrean los comedores japoneses, con tatami. Después de estar una temporada en el Sakura, Rosa ha decidido abrir en Iturrama un local “más pequeño” especializado en ramen. “Me gusta Pamplona porque se parece mucho a mi tierra. Tiene mucha zona verde y es tranquila”, explica esta hostelera.

La segunda generación en el negocio

Son la segunda generación en el negocio hostelero. Jinze (Daniel) y Ming Hui (Alex) son unos veinteañeros que acaban de inaugurar el restaurante Lan Ting, en la trasera de la torre Basoco en Iturrama. Jinze sigue los pasos de su madre, Ping, que regenta desde hace doce años el bar Goroabe en la rotonda de los edificios Inteligentes y que se ha convertido casi en una institución en la Milagrosa.
Ambos emprendedores han contado con la ayuda de Ping y también de Jinyia, hermana mayor de Jinze. “El Goroabe es un bar pequeño que tiene sus limitaciones. El Lan Ting lo hemos diseñado desde la experiencia y cumpliendo nuestros deseos. Por ejemplo, la cocina es más amplia, con zona de vapor, de wok y de horno. Esto nos permite diferentes técnicas culinarias, como el laqueado o el braseado”, explican Jinyia y Jinze. Ambos llegaron a Pamplona cuando eran pequeños y sin saber nada de castellano. Pero se adaptaron rápido. Estudiaron en Maristas y luego han ido a la universidad.
Este proyecto se gestó antes del inicio de la pandemia. El Lan Ting ocupa el local del restaurante El Figón, pero ha sido reformado completamente. Las obras se iniciaron en enero de 2020 y al llegar la pandemia decidieron paralizarlas. “Fueron meses muy duros, con mucha incertidumbre”, recuerdan. Con la ayuda del arquitecto, la familia ha dedicado muchas horas a la decoración. Han elegido mobiliario de madera clara y lámparas de marquetería con un aire oriental.
“Queríamos un restaurante muy luminoso, con grandes ventanales”, señalan. El nombre, Lan Ting, hace referencia a una colección de poesías escritas en el siglo IV fruto de un juego entre poetas en torno al vino. Estos hermanos explican que la carta es muy distinta a la del Goroabe. “Son platos más elaborados, más innovadores. Empleamos recetas de distintas partes de China y hemos introducido más pescados y mariscos, como la lubina al vapor y el fidegam de gamba”, comentan. Jinyia y Jinze siguen así los valores de esfuerzo, constancia y pasión por el trabajo que han heredado de su madre. “Espero que esté orgullosa de nosotros”, expresan con timidez.

Sofía Fan, enamorada de la cultura y gastronomía navarra

Sofía Fan es una apasionada de la gastronomía navarra y también de su música. El 6 de julio trajo a la terraza del bar Bahía a una jotera y a un acordeonista de Tudela para amenizar el almuerzo. La policía municipal se personó y le informó del acuerdo de los hosteleros para no poner música sanferminera. “No lo sabía”, admite esta hostelera afincada en Pamplona con su marido, David.
Calleja
Sofía Fan, en la barra del bar Bahía, con su surtido de pinchos, bizcochos y el jamón 5J
Ambos son los dueños del restaurante San Ho Wu de comida japonesa en el barrio de San Juan, uno de los primeros establecimientos en ofrecer sushi en la capital navarra. Recientemente se lanzaron a una nueva iniciativa. Han tomado de las riendas del histórico Bahía Club en la calle García Castañón, que llevaba un año cerrado. El 1 de julio fue la inauguración. “Este local me enamoró”, admite Sofía, que ha querido mantener la estética, el ambiente y la gastronomía tradicional navarra. “En nuestro equipo tenemos a una cocinera de aquí con 40 años de experiencia. Vamos a ofrecer ternera y verdura de Navarra”, explica Sofía.
En las cartas que ya han colgado de las paredes aparecen platos como el ragut de toro o el sorbete de pacharán. Sofía y David son conscientes de que el Bahía es un local con solera y quieren mantener su esencia. “Nos gusta mucho esta zona. Y el local nos parece encantador, en especial el comedor del sótano, que es un lugar tranquilo, ideal para tomar algo”, comenta Sofía. De hecho pretende recuperar las veladas musicales con piano habituales del local.

Traslado del Ensanche a Pío XII para poder tener terraza

La pandemia ha obligado a adaptarse a las circunstancias y a buscar oportunidades de negocio. El restaurante japonés Koi Sushi, situado en la calle García Castañón, se ha trasladado a la avenida Pío XII número 34. Ha ocupado el local del bar Lakora, que llevaba un año cerrado. “Nos gusta más esta zona porque hay mucha vida, mucho movimiento, universitarios, gente que viene a los hospitales...”, explica Cui Quangyin, su dueña, de nacionalidad china. Y añade otro motivo: en García Castañón no nos dejaban poner terraza por que van a reurbanizar la calle.
Cui Quangying, junto a la colección de figuras de Doraemon
Cui Quangying, junto a la colección de figuras de DoraemonP.G
Cui y su marido vinieron a Pamplona hace 5 años después de trabajar en Barcelona. En 2017 abrieron el Koi Sushi de García Castañón. El local de Pío XII es más pequeño. Sólo tienen tres mesas en el interior y otras tantas en la acera. Su intención es promocionar sobre todo el servicio de recogida el local y reparto a domicilio con las principales plataformas. El Koi Sushi, ofrece todo lo que los amantes del sushi pueden desear: makis, uramakis, nigris, sashimi, nigiris, gunkan, futomakis, además de diversos entrantes como tallarines, udon, gyozas, arroces... En la decoración del local destacan los gatos de la suerte y la colección de figuras de Doraemon, Nobita y sus amigos. “De pequeña me encantaba la serie de dibujos y ahora a mis hijos también”, admite Cui.
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