Pamplona

Vecinos de la Magdalena se quejan del aumento de las ratas

Vecinos y hortelanos reclaman también rigor al abrir las pasarelas y control de tráfico en el camino de Caparroso

Las obras en Txantrea Sur agravan el problema de ratas en la Magdalena
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Las obras en Txantrea Sur agravan el problema de ratas en la MagdalenaJosé Antonio Goñi
Las obras en Txantrea Sur agravan el problema de ratas en la Magdalena

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Noelia Gorbea

Actualizado el 04/02/2021 a las 07:54

Apenas les hace falta levantar el hocico para que el miedo se dispare entre la gente. Las ratas, esos roedores que se adaptan perfectamente a casi cualquier medio y cuya reproducción es quizá más rápida de la que se deseara, se han convertido en más que un problema para vecinos y hortelanos de la zona de la Magdalena.

Sin ser, ni de lejos, una reivindicación nueva (se trató en el último foro de barrio con la intervención de hasta tres vecinos), el asunto acaba de adquirir un tinte nada halagüeño. Las obras del parque Irubide, las enmarcadas dentro del Plan Txantrea Sur, han empujado a las ratas hacia la zona de la calle Camino de Burlada. Allí, vecinos y propietarios de huertas no se cansan de fotografiar ejemplares por doquier. Se sienten olvidados. “Hemos pedido ayuda al ayuntamiento cantidad de veces, pero nos dicen que el veneno se tiene que echar en las arquetas y según normativa. Y no funciona porque las arquetas fechan de 2010 y se hicieron pensando para que las ratas no pudieran acceder y comerse los cables”, lamentan los afectados. Asimismo, la maleza en fincas de propiedad municipal, añaden, no colabora en absoluto con la supresión de estos animales.

A DEBATE

Por si fuera poco, más allá de la desidia que denuncian tanto del gobierno municipal como del ejecutivo foral (también le han pedido ayuda), vecinos y hortelanos reclaman una mejor gestión a la hora de abrir y cerrar las pasarelas del Club Natación. Según el protocolo por el que se rige el consistorio, el caudal no se puede limpiar hasta que baje de 10 m3 /sg. Es el límite que se marca Seguridad Ciudadana para poder trabajar con máquinas en el río sin riesgo para los operarios municipales. “Pensamos que muchas veces están limpias y tardan días en habilitar los accesos”, repiten quienes frecuentan el paso.

Finalmente, otro de los aspectos conflictivos que preocupa en la zona pasa por el tráfico. Dejando claro que el cambio introducido durante la legislatura anterior (se instalaron cojines berlineses en la calle Camino de Caparroso, pasó a ser calle residencial a 20 km/h, y se colocó una señal de prohibido en el cruce con la calle Camino de Burlada), vecinos y hortelanos aseguran que sigue habiendo conductores que incumplen. “Al no haber aceras es realmente peligroso, además de muchas veces ilegal”, dicen.

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