Coronavirus
Nuevos accesos evitaron colas en el rastro de Landaben
Policia Municipal y Protección Civil trabajaron coordinados para mantener las medidas de seguridad. Vendedores de género textil se sintieron molestos ante el repentino cambio de lugar de sus puestos


Actualizado el 23/11/2020 a las 06:00
El mercadillo de Landaben reflejó ayer una imagen muy distinta a la del pasado domingo. Sin colas, aglomeraciones ni quejas las horas punta de la mañana, entre las 11.00 y las 13.30, transcurrieron con total tranquilidad gracias a la nueva organización. “El mercadillo se ha dividido en dos zonas: comestibles y no comestibles. La primera tiene cuatro entradas y cuatro salidas, situadas en las calles K, L, B y C, y un aforo de 600 personas; la segunda tiene un acceso de salida y otro de entrada, situados en la calle J y un máximo de 200 personas de aforo. Estamos intentado organizar y gestionar esto de manera que de aquí a unas semanas el aforo se pueda ampliar”, explicó Roberto Rubio, responsable de Protección Civil Pamplona. El objetivo: solucionar el problema de las semanas pasadas, jornadas en las que las colas llegaban a durar más de 30 minutos.
Los nuevos accesos, la separación entre puestos y la presencia continua de miembros de Protección Civil fueron aplaudidos por los comerciantes de comida, que ya desde semanas pasadas exigían una mejora de las condiciones y mayor seguridad. “Las medidas que se han tomado eran necesarias pero también me gustaría que el recorrido se dividiera en secciones. Así la gente iría directa a por el género y no habría tantas aglomeraciones en las calles”, explicó Gerardo Moreno, trabajador del puesto de huevos de la Granja Lizarraga. Otros como Pedro Aguirrezabal, veterano del mercadillo con más de 40 años de experiencia, se negaba: “No queremos estar toda la competencia junta porque la gente tendría mucha oferta en una misma zona. Personalmente prefiero que estemos repartidos para tener así más visibilidad”.
Según Protección Civil a la 13.00 ya habían pasado más de 6.200 personas por la zona de comestibles y 1.880 por la de no comestibles, lo que supone un aumento de gente considerable respecto a domingos anteriores. “Era necesario cambiar la organización para que los clientes nos sintiéramos cómodos comprando. Las semanas anteriores se acumulaba mucha gente en las colas y eso no es seguro”, explicó Fernando Molina, cliente habitual del mercadillo pamplonés. Julita Pilar, veterana, lo afirmó: “Es más cómodo y más seguro porque cuanta menos gente estemos en cada zona mejor. Venimos todos los domingos y aunque hoy se nos hace raro creemos que así está más tranquilo”.
La tranquilidad de la jornada fue rota por el malestar de un gran número de vendedores de la zona de no comestibles que se veían molestos por el cambio repentino de lugar. “No nos habían avisado de este cambio y nos ha resultado inesperado. Preferíamos la otra zona porque así teníamos más visibilidad. Finalmente hemos decidido montar, a ver cómo va la jornada para después decidir”, explicó una trabajadora. Hecho que admitió Juan Antonio Castro, policia municipal y responsable del control del mercadillo desde su reapertura en el mes de mayo. “Es cierto que no hemos avisado porque nos resultaba imposible avisar uno a uno; pero el cambio se difundió en la prensa. La situación es cambiante y por tanto, la organización también. Todos tenemos que amoldarnos”. Y concluyó: “El espacio y medidas anteriores se han mantenido. Hoy se ha demostrado que esta organización funciona. Manteniendo el aforo de jornadas anteriores hemos conseguido que solo por esta zona pasen más de 2000 personas y eso el domingo pasado no sucedió porque la gente que venía se cansaba de esperar y se iba. Por lo tanto, de momento, esta organización se va a mantener”.