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Zizur Mayor

El calvario de un matrimonio de Zizur Mayor

Un matrimonio de Ardoi sufre desde hace un mes el ruido y las vibraciones de los martillos que rompen la roca de gran dureza de unas obras

Vídeo de obras que molestan a un matrimonio en Zizur Mayor
Vídeo de obras que molestan a un matrimonio en Zizur Mayor
"Ya no podemos más. Es como vivir en una cantera”. Un matrimonio de Zizur Mayor lleva más de un mes soportando el ruido y las vibraciones de los martillos neumáticos que luchan con la roca de gran dureza encontrada en las obras de construcción de un edificio pegado a su casa
CEDIDO
Foto de la excavadora con martillo neumático trabaja a pocos metros de la valla del unifamiliar.
La excavadora con martillo neumático trabaja a pocos metros de la valla del unifamiliar.
Actualizada 05/06/2020 a las 11:15

"Ya no podemos más. Es como vivir en una cantera”. Un matrimonio de Zizur Mayor lleva más de un mes soportando el ruido y las vibraciones de los martillos neumáticos que luchan con la roca de gran dureza encontrada en las obras de construcción de un edificio pegado a su casa. Desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde, sábados incluidos. El constante tantantan taladra la cabeza de este matrimonio. “Es desquiciante, es insoportable. Vibra toda la casa. Es un ruido estridente que nos está volviendo locos”, expresa Sagrario, que vive con su marido, al que hace pocos días le diagnosticaron una grave enfermedad que le obliga a caminar con andador. Considera que las molestias diarias están agravando su estado de salud.

La parcela está situada en la urbanización Ardoi junto al pinar. Durante años ha albergado la antena de radio. Hace unos meses comenzaron los trabajos para levantar el edificio Neox, de 18 viviendas con zona ajardinada común y piscina. La parcela es lindera al unifamiliar en el que vive este matrimonio desde hace 36 años.

Sagrario y su marido se sienten indefensos. “Nadie nos escucha y se echan la pelota de unos a otros”, comenta. La Policía Foral y la Guardia Civil les han explicado que es competencia de la policía municipal, donde han presentado una queja por ruido. “Hemos llamado al Ayuntamiento y no hemos logrado hablar con el arquitecto. Y el aparejador sólo nos ha atendido por teléfono pero no ha querido venir a ver la situación in situ”, explica.

“Un día salía de la ducha y los cristales empezaron a retumbar. Pensaba que iban a romperse. Yo puedo correr, pero mi marido no. La encargada de la obra se limitó a decirnos que cualquier daño material o personal ya se haría cargo el seguro”, expresa con disgusto. Este matrimonio teme que las vibraciones terminen afectando a la estructura de su vivienda. Debido a la enfermedad de su marido, explica que no pueden mudarse a otro lugar. “Sólo pedimos que busquen otro método que no sea tan ruidoso. Seguro que hay alguna solución técnica”, comenta.

La promotora de esta obra “comprende” la situación personal y el malestar de este matrimonio, pero defiende que tiene todos los permisos necesarios y está respetando las normas, incluidos los horarios. “Consultamos al Ayuntamiento y todo está en regla. Podemos picar. No hay ninguna norma que nos lo impida. No hay una ordenanza de ruidos para estos casos”, comenta un responsable. Así lo ratifica el Ayuntamiento. “Tiene licencia correcta. Es molestísimo, lo comprendo, pero poco puede hacer ahí el Ayuntamiento”, comentaba este jueves el alcalde, Jon Gondán (Geroa Bai), que hace dos días recibió una carta de la hija y que tiene previsto contestar.

La promotora asegura que el trabajo más duro ya ha terminado y que ahora sólo quedan las zapatas, que se van a hacer con maquinaria menos potente. Admite que se han encontrado roca más dura de lo previsto. Los grandes bloques extraídos del subsuelo permanecen en la parcela. Tras las quejas de este matrimonio, no van a ser triturados in situ sino trasladado a otra parcela de Ardoi. Sin duda, la urbanización va a tener buenos cimientos, pero Sagrario y su marido temen “derrumbarse en cualquier momento”. “Al final siempre priman los intereses económicos”, opina.


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