Entierros limitados a tres asistentes y “sin tiempo para el consuelo”
Desde el lunes, apenas pueden acompañar al féretro el círculo familiar más íntimo: el viudo o viuda, padres o hijos


Actualizado el 03/04/2020 a las 06:00
El esposo o la esposa, uno o dos hijos y a veces un nieto. Así son los entierros desde el pasado lunes tras las nuevas restricciones aprobadas por el Gobierno. Unas despedidas en la más profunda intimidad familiar de primer grado de consanguinidad. “Es el último episodio que atraviesan las familias tras jornadas de angustia y dolor. Después regresan a sus hogares para vivir encerrados y en soledad el duelo”, comenta uno de los sacerdotes que atiende el Cementerio San José de Pamplona.
El camposanto municipal celebra ocho incineraciones diarias y entierros en nicho prácticamente cada media hora. A pesar de ello, el parking está semivacío. En la entrada varios empleados esperan en corro y bien distanciados la llegada de un coche fúnebre. A unos metros, cinco personas conversan con lágrimas en los ojos y no pueden evitar el abrazo.
“Estos días no hay distinción ante la muerte. Da igual que hayas sido famoso o discreto, joven o anciano”, comenta un trabajador. Los que optan por una ceremonia cristiana tienen el acompañamiento de un sacerdote. Ramón María Álvez acude los miércoles, jueves y viernes. Bendice el féretro, reza un responso y dirige unas breves palabras de aliento. Este cura argentino lleva año y medio en Navarra y atiende la parroquia de San Román de Arre.
Estos últimos días a veces tiene que limitarse al responso porque se celebran hasta tres entierros a la vez. “No hay tiempo para el consuelo. Hay que agilizar todo en medio de un gran dolor. Las familias no pueden acompañar a sus seres queridos en el hospital, no pueden velarles, no pueden celebrar funerales... La angustia se hace mucho más profunda en estas circunstancias”, comenta sin perder la serenidad.
Si puede decirles unas palabras, les anima a “tener esperanza en el Señor y a confianzar en el amor de Dios”. “El coronavirus no es un castigo. Dios es misericordia y no quiere castigar a nadie. Esta crisis es una gran prueba, quizás una advertencia. Dios quiere que esto pase pronto y desea que se lo pidamos con fe”, argumenta.
Ramón María no ha tenido ningún fallecido por coranavirus en su parroquia de Arre “gracias a Dios”. “Aunque no podamos celebrar funerales, los sacerdotes seguimos ofreciendo misas por los difuntos, a puerta cerrada o retransmitidas por internet. Las familias deben pedirnos que recemos por ellos”, explica.
Desde el 25 de marzo, 10 personas máximo El Ayuntamiento limitó a 8 el número de incineraciones diarias, ofreciendo el entierro en nicho como alternativa. Además, redujo de 20 a 10 el aforo máximo.
Desde el lunes, 3 asistentes como máximo El Gobierno adoptó esta semana medidas más restrictivas. Prohibió los velatorios y funerales y limitó a tres personas, además del ministro de culto o similar, la asistencia a los entierros. Además, deben mantener la distancia de seguridad entre personas.