Besos de magia en la Cabalgata de los Reyes Magos de Pamplona
Miles de pamploneses recibieron a Sus Majestades entre confeti y serpentinas


Actualizado el 06/01/2020 a las 06:00
A estas horas, ya día 6, Diego Piñeiro Díaz de Rada habrá abierto ya el regalo que había pedido a los Reyes: un maletín que le ayude a dibujar. Cincelará con él, seguro, tantas ilusiones, pintará soles y sonrisas, como las que brindó él a Melchor, Gaspar y Baltasar. Pamplonés de 4 años, alzaba la cabeza en brazos de su madre para poder ver, cruzar siquiera una mirada con los Magos, 365 días después. Con él, sus hermanos, Javier de 5 años y Adrián, con solo dos meses.
Las crónicas se centrarán este lunes en la avería que sufrió la carroza de Gaspar. Fue poco antes de llegar a la plaza del Vínculo y la organización acomodó a Sus Majestades en una misma carroza. Poco importó la incidencia a Diego y Javier. Tampoco a Joel Ochoa Bermeo, 9 años, que vio en primera fila a Sus Majestades, desde la calle Sancho el Mayor. No les había pedido nada, porque ya tuvo regalos en Navidad. Pero, quién sabe, tal vez se haya encontrado con una pequeña sorpresa.
Para Maialen y Uxue Martínez Brun, de 10 y 12 años, la del domingo fue una tarde de las que no se olvidan. Participaron en la comitiva de la cabalgata, junto a los camiones de los bomberos. “Un tío nuestro es bombero y hemos venido con él, repartimos caramelos”, comentaban desde el final de la comitiva, que se prolongaba a lo largo de casi dos kilómetros.
La cabalgata partió puntual desde la calle Abejeras, a pesar del retraso que habían acumulado Sus Majestades hasta la Casa de Misericordia. Acompañó la meteorología con cielo despejado, y luna creciente. Los mayores de la Meca regresaron como cada año a su infancia con la llegada de los Reyes. Ojos vidriosos y cartas al corazón. Celina Martínez Ganuza, 83 años, se acuerda bien de la mantilla y el parchís que le dejaron de niña en Luquin, en Tierra Estella, y de la primera vez que vio a los Reyes en persona, ya de casada. Sorprendido con tanta gente que había en la casa estaba Patxi Irigoyen Galarza, 91 años y una mirada mágica.
José Miguel Embid Areta, 54 años, pudo saludar por primera vez a Gaspar. Feliz estaba con el beso del mago. Ahora solo queda disfrutar con el CD de Bertín Osborne que había pedido.
Con una escalera salió de casa la familia Pérez Murillo. De esa forma, los peques de la casa, Eneko e Inhar, de 9 y 6 años, pudieron ver la cabalgata desde la altura.
La cabalgata llegó al colegio Vázquez de Mella, final del recorrido, sobre las 21.30 horas, con algo de retraso sobre el horario previsto, debido a la avería de la carroza.
Reyes. Algunos evidenciaron el parecido de Melchor con Pello Juanicotena, de Neumáticos Pacheco; igual sucedió con Gaspar y Moncho Urdiáin, director del Navarra Arena; Baltasar, como el año pasado, tenía un aire a Emock Rubatashumba, estudiante de Teología.
Cabalgata. Algo más de 1.700 personas participaron en la comitiva. La incidencia destacable se produjo en la plaza del Vínculo, donde se averió la carroza de Gaspar. La organización reaccionó rápido y optó por colocar a los tres reyes en una misma carroza. Tras reordenar la comitiva, Baltasar regresó a la suya y Melchor y Gaspar continuaron en la misma. El imprevisto retrasó algo el recorrido y cambió la ruta de los camiones de bomberos y ambulancias de la DYA.
Regalos. Más de 2.000 kilos de caramelos y 20.000 bolsas de gominolas volaron por las calles de Pamplona.

