Testimonio
"Mi sueño es vivir un día entero sin ningún dolor"
Zuriñe Fernández Cabeza (Berriozar, 1987), diagnosticada con fibromialgia, participa en el Proyecto 'Amelia' sobre salud mental en mujeres con dolor crónico


Publicado el 08/11/2026 a las 05:00
Zuriñe Fernández convive a diario con el dolor. De cabeza, de espalda, de cuello, de pies... Un malestar, más o menos intenso, que le impide conciliar el sueño, dormir profundamente o despertarse descansada. Pero mientras tanto, la vida sigue. Y en su puzzle debe encajar las piezas de sus dos hijas de 9 y 12 años, su trabajo como higienista dental, su familia...
A Zuriñe Fernández Cabezas (Berriozar, 1987) le diagnosticar fibromialgia (enfermedad crónica caracterizada por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga, trastornos del sueño...). Y desde septiembre es una de las participantes en el Proyecto Amelia, para fomentar la salud mental en mujeres con dolor crónico, que se impulsa desde el centro Empsana, en la Rochapea.
Te puede interesar

La relación de Zuriñe con el dolor comenzó a partir de sus 15 años. “De niña, me caí de una litera en un campamento, se me aplastó un vértebra y empecé a tener secuelas”. “Pero fui empeorando. Tenía muchas migrañas y aunque durmiera diez horas, siempre me levantaba agotada. Comencé a tener ‘niebla’ mental, se me olvidaban las cosas y me lo tenía que apuntar todo en la agenda”.
Hasta que llegó el diagnóstico. “Sentí alivio porque quedaba claro que no me estaba inventando los dolores. Pero al mismo tiempo, me derrumbé y salí de la consulta llorando. ¿Cómo iba a seguir con mi vida?” Y comenzó a sentirse culpable. “Yo soy muy autoexigente y me cuesta autoconvencerme de que no pasa nada si un día tengo que cambiar un turno de trabajo o me quedo en la cama. Pero la culpa siempre te sigue... Dejas de ser la que eras y eso cuesta mucho”.
FISIOTERAPIA Y NUTRICIÓN
Además de a la consulta de psicología, Zuriñe acude también a sesiones de fisioterapia, nutrición... “Vas priorizando tus necesidades y aprendiendo a reorganizar tu vida. Si un día limpio los baños, ya no puedo ir al gimnasio. No puedes hacer lo mismo que antes ni en el mismo tiempo. Ahora debo poner el foco en el cuerpo”.
Todos los días, subraya, siento algún dolor. “Aunque no siempre con la misma intensidad y cuando desaparece, sabes que volverá. En terapia, nos enseñan a desactivar el estado de alerta y la ansiedad anticipatoria que, en mi caso, es el miedo al dolor”. Y utilizan técnicas de respiración, visibilización...
Además de la terapia individual, Zuriñe asiste también un grupo de mujeres, todas con dolor crónico. “Aunque cada una puede tener una enfermedad diferente, reunimos aspectos en común. Escuchar a una persona en tu misma situación, te reconforta. Por mucho que tengas a tu familia, estas mujeres te comprenden más”.
La medicación forma parte también de su día a día. “Todas las noches tomo tramadol (opiáceo) para dormir porque me ayuda a conciliar el sueño. Pero no quiero depender de las pastillas y llegar a los 50 años sin recursos porque ya nada me haga efecto”. También utiliza unos ‘tens’ (una especie de pegatinas) que provocan descargar eléctricas y “engañan un poco a tu cerebro para que no sientas mucho dolor”.
Desde muy joven, Zuriñe tuvo que cuidar a su padre, con una enfermedad renal; y a su madre, también con fibromialgia, igual que se su abuela. “Tuve que madurar muy pronto y asumí muchas responsabilidades. Ahora soy yo la que necesito que me ayuden y, aunque soy muy afortunada de tener a tanta gente a mi alrededor, me cuesta estar en el otro lado”.
Hay días “muy malos” en los solo quiere en sí misma. Y entonces, cuando se queda sola, lee, ve la televisión, hace manualidades, pinta... “Es una forma de mindfulness, atención plena”. La vida social y familiar también resulta complicada. “Si un día hacemos una excursión con las niñas, aunque anímicamente me viene muy bien, sé que al día siguiente no me voy a poder elventar de la cama. Y, a veces, resulta difícil de entender”.
Como cuando tiene que leer con sus hijas y ayudarles a hacer la tarea desde la cama. “Mi sueño ahora es pasar un día entero sin ningún dolor porque hay momentos en los que te hundes”.