Iglesia Católica
Cientos de navarros en la beatificación del carmelita Ruperto y los padres de familia Manuel Arizcun y José María Soler
Santander ha acogido una multitudinaria ceremonia para elevar a los altares a 80 sacerdotes, seminaristas, religiosos y laicos mártires de la Guerra Civil


Publicado el 07/11/2026 a las 14:18
Navarra ha estado muy presente esta sábado en la ceremonia de beatificación de 80 mártires de la Guerra Civil en la catedral de Santander. Unos 400 navarros han viajado hasta la capital cántabra para asistir a la misa. Entre ellos estaban familiares de los tres beatos vinculados a Navarra, los padres de familia Manuel Arizcun Moreno y José María Soler Pla y el carmelita descalzo Ruperto de la Cruz (Ruperto Andueza Larraya). Unos 150 nietos, biznietos y tataranietos de la familia Arizcun-Zozaya han viajado desde Pamplona a la capital cántabra. La ciudad también ha sido punto de encuentro de 250 descendientes de la familia Soler-Zulategui. Además, cien personas han ido en autobús en el viaje organizado por la diócesis.
El cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santo, ha presidido la ceremonia, concelebrada por el arzobispo de Pamplona-Tudela, Florencio Roselló, otros 14 obispos y 150 sacerdotes. También estaban varios representantes de la Orden de los Carmelitas Descalzos, incluidos los priores de las provincias de Navarra, Ibérica y Portugal. Un nieto del beato Manuel Arizcun, Gabriel Garralda Arizcun, ha leído una de las lecturas. Debido a la gran afluencia de fieles, en la plaza Alfonso XIII se ha instalado una carpa con pantalla gigante.
El momento más emotivo de la ceremonia ha sido el descubrimiento del cuadro con los nuevos beatos, obra de Indalecio Sobrino, y la procesión hasta el altar de la urna que contiene las reliquias, realizado en un taller de orfebrería de Córdoba. Las campanas de la catedral han repicado tras la proclamación de los mártires. Florencio Roselló ha destacado el "respetuoso silencio" de los fieles en este momento. "En otras ceremonias de beatificación y canonización, lo habitual es aplaudir por ser un momento gozoso, pero aquí ha sido admirable el recogimiento y respeto", ha afirmado. “He visto un ambiente movido por el corazón, por la cercanía con los mártires y por un sentimiento de admiración hacia la fe de estos beatos y su testimonio de vida”, ha añadido el arzobispo.


La causa está encabezada por Francisco González de Córdova, párroco de Santoña, y está formada por otros 67 sacerdotes diocesanos, tres religiosos carmelitas, tres seminaristas y siete laicos. Todos ellos fueron asesinados “por odio a la fe” en distintos puntos de Cantabria en los primeros meses de la Guerra Civil. La mayoría fueron detenidos por milicianos y pasaron por la temida checa Neila de Santander o fueron encarcelados en el barco prisión ‘Alfonso Pérez’ en la bahía. Unos fueron fusilados y otros arrojados al mar con una piedra atada al cuerpo.
Entre los carmelitas está Ruperto de la Cruz, nacido en Garrués (Navarra) y que era el portero del convento. “Soy religioso carmelita”, dijo a los milicianos que acudieron al piso donde se escondía, sabedor de que le esperaba la muerte.
Entre los siete laicos figuran Manuel Arizcun, presidente de Acción Católica en Navarra, y José María Soler, maestro valenciano que vivió y está enterrado en el cementerio San José de Pamplona. Ambos eran padres de familia numerosa y se significaron por la defensa de la educación católica.
Manuel Arizcun fue detenido en Suances, donde estaba de vacaciones con su familia. “Soy católico y eso no me lo podéis arrancar ni con las pistolas”, les dijo. José María Soler y su esposa, la pamplonesa Fermina Zulategui, eran maestros en un colegio público de Revilla de Camargo (Cantabria). “Soy cristiano, apostólico y romano y por defender esta verdad estoy dispuesto a que me hagan pedazos”, dijo a los milicianos disfrazados de Guardias Civiles que fueron a su vivienda.


Forman parte de la delegación navarra el párroco de San Lorenzo y organizador del viaje, Javiez Leoz, y el de San Agustín, Óscar Azcona. En esta iglesia del Casco Antiguo de Pamplona está enterrado Manuel Arizcun. "Saber que tenemos un intercesor en el cielo es motivo de alegría", ha expresado don Óscar, que ha animado a los pamploneses a visitar la parroquia de San Agustín y rezar ante el nuevo beato.
También han viajado hasta Santander varias personas de la Hermandad de la Pasión de Pamplona, ya que Manuel Arizcun fue miembro de ella. Además, Fermina Zulategui, esposa de José María Soler, fue Hermana de la Soledad. Marimar Ganuza, priora de la hermandad, ha destacado que ha sido una ceremonia "emocionante, sencilla y preciosa". La hermandad tendrá un papel destacado en la misa de acción de gracias por los nuevos beatos navarros, que tendrá lugar el 22 de noviembre en la Catedral de Pamplona.
En su homilía, el cardenal Semeraro ha recordado que estas 80 personas murieron por "fidelidad a Cristo" y perdonando a sus verdugos. “El misterio de la cruz es la fidelidad de un amor que ni siquiera la muerte puede romper”, ha afirmado. Este domingo, la catedral acogerá una misa de acción de gracias por los 80 beatos.