Adicciones

"Me gastaba todo mi dinero en las máquinas tragaperras"

Este vecino de Pamplona, de 46 años, perdió más de 30.000 euros jugando a las máquinas tragaperras durante dos décadas. Ahora, recuperado, es monitor en la asociación Aralar y ayuda a jóvenes con su experiencia personal

El sevillano Manuel Buzón Fuentes, de 46 años, en la avenida Carlos III de Pamplona, donde participó en una jornada informativa con la asociación Aralar, de lucha contra la ludopatía.
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El sevillano Manuel Buzón Fuentes, de 46 años, en la avenida Carlos III de Pamplona, donde participó en una jornada informativa con la asociación Aralar, de lucha contra la ludopatía.©Jesús M Garzaron
El sevillano Manuel Buzón Fuentes, de 46 años, en la avenida Carlos III de Pamplona, donde participó en una jornada informativa con la asociación Aralar, de lucha contra la ludopatía.

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 29/10/2026 a las 17:27

Manuel Buzón Fuentes perdió más de 30.000 euros en veinte años. Jugando día tras día a las máquinas tragaperras en los bares. “Pagaba el alquiler y para la primera semana de cada mes, ya me había quedado sin dinero. Quería parar y no podía. Había perdido totalmente el control y mi vida se estaba arruinando en todos los aspectos”. 

Es parte del relato de este sevillano de 46 años que llegó a Pamplona a trabajar con 18. Desde hace siete, se ha rehabilitado de la ludopatía y ahora es monitor en la asociación Aralar, donde recibe a jóvenes y adultos que llegan con el mismo problema. “Me gusta poder ayudarles contándoles mi experiencia. Porque de la adicción al juego, si uno quiere, se sale”.

 La ludopatía llegó a la vida de Manuel muy pronto. Cuando sumaba 16 años y empezó a salir con unos amigos que jugaban a estas máquinas. “Ocurrió lo típico. Que comencé a jugar yo también para que no me excluyeran del grupo”, cuenta este hombre, que ahora trabaja como almacenero. 

A los 18 años llegó con esos mismos amigos a trabajar a Pamplona y se afianzó su adicción. “Me fundía todo el dinero. He dejado de hacer un montón de planes (viajes, quedar con amigos para cenar, visitar a la familia...) por no tener dinero”. 

Al principio, recuerda, pensaba que él “controlaba” la situación y no le daba importancia. “Pero luego ya se me fue de las manos”.

 El punto de inflexión, rememora, en su caso llegó al romper con su pareja. “Yo le debía dinero y se dio cuenta de que me pasaba algo. Me ayudó, me llevó a la asociación y Aralar me salvó la vida”. 

TERAPIA DE GRUPO

Allí comenzó a participar en terapias de grupo e individual. “Me ayudó mucho conocer y escuchar a otras personas que estaban como yo o mucho peor. No quería terminar así. A mí me había arruinado mi vida de pareja porque yo estaba amargado cuando perdía y me cambiaba el humor”. 

Con mucha fuerza de voluntad, recuerda, comenzó su proceso de “deshabituación” al juego, gracias al apoyo psicológico especializado. Y por el control de las cuentas bancarias. 

“Siempre debes buscar a una persona que te controle (familiar, amigo...) En mi caso fue mi expareja que me ayudó mucho. Cada semana me daba solo 40 euros para mis gastos y todo lo que superara esa cantidad (visitas al dentista, viajes...) yo debía justificarlo con los tickets. Me resultó muy duro porque llevaba veinte años jugando pero al final, logré salir”.

 Aunque, al poco tiempo, tuvo una recaída. “Empecé a jugar de nuevo, la psicóloga se enteró y me llamó. Comencé otra vez el proceso y ya no he vuelto a las andadas”.

 Actualmente, subraya, su vida es “muy buena”. “He recuperado la tranquilidad y hasta he podido comprarme un piso. Mi vida ha cambiado un 100%”. 

Desde que se ha recuperado, forma parte de la junta directiva y es uno de los monitores de la asociación. “Nosotros hacemos la primera acogida a las personas que llegan y a sus acompañantes. Para ellos no es lo mismo que les atienda alguien que ha pasado por su misma situación a que lo haga una psicóloga, que también ayuda mucho, pero no tiene esa experiencia”. Cada semana, cuenta, acogen a entre dos y tres personas nuevas. “Sobre todo, jóvenes”, recalca. 

“Muchos no se dan cuenta de la gravedad de la situación y son sus padres los que los llevan de la oreja. Pero la mayoría agradece haber venido cuando están en la terapia”.

 Buzón se siente “muy satisfecho” de poder ayudar a otras personas y anima a la gente con problemas de adicción al juego a acudir a la asociación. Recuerda, además, la importancia de la ‘autoprohibición’. “Nosotros mismos nos prohibimos entrar a un casino o a una página ‘online’. Se debería ser más cuidadoso con este asunto y no dejar entrar a las personas en esta situación”.

"PERDIMOS 40.000 EUROS EN MICROCRÉDITOS"

El marido de María (nombre falso de una historia real) le confesó un día que era ludópata y le pidió ayuda. “Yo me quedé totalmente bloqueada e inicialmente lo eché de casa. Pero luego me di cuenta de que se trata de una enfermedad y lo ayudé.

 Porque lo quiero”. Su marido hacía apuestas deportivas con el móvil. “Pero yo no me enteraba porque cogía dinero de otra cuenta”. Hasta que empezó a cambiar su carácter. “Se volvió introvertido, comenzó a beber, a engordar, a descuidarse... Fue una temporada muy mala”. 

En mayo de 2024 llegaron a Aralar. “No conocía de nada la asociación pero la busqué en Internet. Nos ayudaron mucho y este año ya ha recibido el alta”. Escuchar las historias de otras personas, recuerda, les ayudó a comprender qué es lo que sucedía. “Él se ha reconstruido y es una persona nueva” se emociona al recordarlo. “Siente una gran liberación”. 

Durante el transcurso de la adicción, contrajeron una deuda muy grande y llegaron a deber hasta 40.000 euros en microcréditos. “Fue complicado”.

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