Educación
Navarra impulsa su propia olimpiada robótica para democratizar la disciplina
La primera jornada, «Robots vs Zombies», se celebra el sábado 21 de noviembre en Orcoyen, con treinta plazas para niñas y niños de 6 a 14 años, equipos de dos, material puesto y un reto que nadie conoce hasta esa misma mañana. Autocar Grupo Reybesa cede sus instalaciones de Orcoyen y sufraga la difusión de la primera jornada


Actualizado el 27/10/2026 a las 11:46
La robótica educativa lleva años instalada en una contradicción: se presenta como la puerta de entrada a las vocaciones científicas y técnicas, pero competir en los circuitos de referencia exige comprar robot, pagar licencia por equipo y preparar durante meses un reto que se publica con antelación. La Asociación de Robótica e Inteligencia Artificial de Navarra (ARIANA) presenta la Olimpiada Robótica Navarra, una liga de jornadas repartidas por el curso escolar que nace para quitar esas tres barreras de golpe. La primera, «Robots vs Zombies», se celebra el sábado 21 de noviembre en las instalaciones de Autocar-Grupo Reybesa en Orcoyen, está abierta a niñas y niños de 6 a 14 años de toda Navarra, cuesta cinco euros para socias y socios de la asociación y diez para el resto, y el material lo pone la organización.
El diagnóstico de partida tiene que ver menos con el dinero que con el desgaste. «La robótica entró con fuerza en los colegios y se ha ido apagando, porque quien la imparte muchas veces no tiene por dónde seguir y la clase se queda en el mismo robot de siempre yendo adelante y atrás —explica Fran Rudiez, impulsor de la iniciativa—. El alumnado que podría engancharse se aburre antes de descubrir qué hay detrás.»
La comparación con los dos circuitos escolares de robótica más extendidos en España ayuda a entender qué cambia. En FIRST LEGO League, la estructura de precios publicada para la temporada 2026/27 fija una cuota de programa de entre 250 y 140 euros del set de temporada y otros 100 de cuota de evento; la competición se recorre en cuatro etapas encadenadas, con torneos clasificatorios entre diciembre y febrero y una Gran Final estatal que en 2026 reunió a 800 escolares en Burgos. En la World Robot Olympiad, cada equipo necesita entrenador —sin él no puede inscribirse—, construye y programa su propio robot y se presenta al torneo con repuestos, software y portátiles; el reto se publica con meses de antelación y la edad mínima para entrar son los ocho años.
Frente a eso, la Olimpiada Robótica Navarra cuesta cinco o diez euros, no cobra licencia por equipo, pone todo el material, desvela el reto esa misma mañana, no exige entrenador ni haber pasado antes por una academia y admite participantes desde los seis años. No hay nada que preparar en casa.
De ahí el nombre. Lo olímpico de esta Olimpiada no está en el podio, sino en el calendario: en lugar de una final a la que se llega tras meses de entrenamiento, la temporada se reparte en jornadas que empiezan y terminan el mismo día, con una clasificación individual que se acumula de una a otra. Quien no acierta un sábado tiene otro en enero. «Lo que se mide aquí no es cuántas horas de taller lleva cada cual encima, sino qué se le ocurre con lo que tiene delante —añade Rudiez—. No buscamos un podio: buscamos que salgan con ganas de volver en enero. Si de treinta participantes hay cinco que a los dos años siguen trasteando, la Olimpiada habrá funcionado.»
La mañana sigue siempre el mismo guion: a las nueve se explica el reto, que hasta ese momento nadie conoce; siguen dos horas de montaje y programación con el material de la organización, un descanso breve y hora y media de rondas por turnos; a las dos de la tarde está todo resuelto. Se participa en parejas —la elegida o la que toque en el sorteo de la víspera— y hay dos categorías por edad, de 6 a 9 y de 10 a 14 años. Todo el mundo se lleva a casa la chapa coleccionable de la jornada y la camiseta: el primer premio existe, pero no es la única recompensa.
Para los centros educativos, LegoWorks mantiene además la plataforma Neurumi, que publica el contenido didáctico de cada reto, las piezas imprimibles en 3D y los simuladores, de modo que cualquier colegio pueda preparar a sus equipos o montar su propia sesión sin depender de que haya profesorado especializado.


La jornada tampoco se celebra en un polideportivo ni en un aula, sino en el showroom de Autocar, en el polígono industrial Arazuri-Orcoyen, entre los vehículos de guiado automático que la empresa fabrica y programa para almacenes de toda Navarra. «Nosotros llevamos años buscando técnicos y no siempre los encontramos, y no es un problema de sueldos: es que mucha gente llega a los dieciséis años sin haber visto nunca lo que hace un robot de verdad —señala Diego Redín, gerente de Autocar—. Por eso abrimos la planta. Que un crío de diez años monte su robot a tres metros de un AGV que mueve palés en un almacén de Navarra vale más que cualquier charla que podamos dar en un instituto.»
Además de la sede, el grupo asume la difusión del evento. «Aquí no venimos a poner un logotipo —apunta Redín—: ponemos la casa, pagamos la difusión y nos sentamos con ellos a montar la jornada, porque el interés es nuestro. Las personas que diseñen la intralogística navarra dentro de quince años están ahora mismo en primero de la ESO.»
La Olimpiada no parte de cero. La academia pamplonesa LegoWorks lleva años celebrando esta misma jornada a pequeña escala en sus instalaciones, con dieciséis o veinte participantes y lista de espera; lo que ARIANA hace es abrir ese formato a cualquiera, con sede industrial, calendario de temporada y difusión propia. Tras «Robots vs Zombies» llegarán «Carretilleros», en enero o febrero, en el que habrá que automatizar un almacén de paquetes, y «Cocos Locos» en abril; en desarrollo queda «Kart-pi», de coches autónomos a escala 1:10 y a escala real, pensado para Bachillerato, FP y universidad.
La cita es el sábado 21 de noviembre, de nueve de la mañana a dos de la tarde, en el polígono industrial Arazuri-Orcoyen, calle A, número 2, de Orcoyen, con aparcamiento en la propia parcela. Las familias pueden seguir la jornada desde la sala. Las inscripciones están abiertas en ariana-robotics.es/olimpiada-robotica y las treinta plazas se asignan por orden de llegada; no se paga al rellenar el formulario, sino que la organización contacta después con cada equipo para tramitar la cuota y confirmar la plaza.