Presidente de ACP Navarra
Juan Las Navas: "No somos el problema de la crisis de la vivienda, sino parte de la solución"
Llegó a la presidencia de ACP en 2012 para “reinventar” un sector que entonces se hundía y apostó por construir de acuerdo a la demanda. Tres lustros después, el cambio de modelo productivo sigue sin llegar, los costes dificultan la actividad y no hay suelo para la vivienda asequible que se necesita. ¿Su receta? “Mucho más diálogo y colaboración”


Publicado el 25/10/2026 a las 05:00
Con la crisis de la vivienda en plena ebullición, Juan Las Navas Lacalle (San Sebastián 1955) lamenta que se siga estigmatizando al sector de la construcción bajo la etiqueta de “especuladores” cuando lo que intenta es “poner viviendas en el mercado de coste asequible”. Cuestiona que el Gobierno de Navarra haya cambiado las reglas del alquiler protegido con carácter retroactivo sin pensar en las consecuencias que esto iba a tener para las empresas navarras que han mantenido el 75% de ese alquiler en los últimos 35 años. “Ha faltado diálogo. Había otras soluciones pero sólo han querido ver una. ¿Dónde está la colaboración público-privada?”
¿Le ha sorprendido la movilización social que se ha producido en las últimas semanas en torno a la vivienda o lo veía venir?
Se ha llegado a un punto en el que mucha gente no puede acceder a una vivienda. En Navarra hay una necesidad de vivienda importante que la oferta actual no consigue atender. Eso está clarísimo.
¿Por qué no se han hecho estos años las viviendas que se necesitan?
Fundamentalmente no hay oferta suficiente porque falta suelo. Tampoco nos están dejando buscar soluciones al problema del coste de la vivienda que hace que muchísima gente no pueda acceder. No se deja de hablar de la vivienda asequible, pero en el mercado no se está poniendo esa vivienda asequible de compraventa y tampoco hay posibilidad de hacerla.
¿Qué entiende el sector por vivienda asequible?
La que está alrededor de un 20% por debajo del precio de mercado libre. Para nosotros el reto es hacer esas viviendas de coste asequible con todo lo que ello conlleva porque son las que puede absorber la demanda.
¿Y por qué no las hacen?
Porque para hacerlas necesitamos un suelo con un coste acorde a esa vivienda. Para eso, tenemos que optimizar nuestros modelo de producción y hay que hablar, entre otras muchas cosas, del coste de la urbanización. La solución al problema de la vivienda no puede venir sólo de una parte (administración) sin tener en cuenta a la otra (sector privado). Los grandes planeamientos siguen sin aprobarse, el coste de la construcción se ha disparado porque falta mano de obra cualificada y los materiales están aumentando de precio. También tenemos un problema importante con los trámites administrativos. Siempre hemos estado dispuestos a colaborar. No somos el problema de esta crisis pero sí parte de la solución.
El dato de viviendas iniciadas de los siete primeros meses de 2026 es el más alto de los últimos 15 años. ¿No es una señal de que se estaría recuperando la actividad?
No lo percibimos así. Quizá haya podido haber un repunte, pero por los datos que tenemos, no parece que vaya a mantenerse en el tiempo. Las viviendas iniciadas son las que tienen el visto bueno de habitabilidad, pero ni siquiera tienen licencia de obra y algunas igual no se construyen nunca. Es un dato coyuntural que en parte puede responder al aumento de la vivienda protegida y a la vivienda derivada de los concursos que hubo del Ayuntamiento de Pamplona pero lo que está claro es que el suelo se está acabando.
A finales de 2024 ya decían que sólo quedaba suelo para dos años y estamos en ese horizonte.
El ritmo de producción ha sido menor y las empresas han ido sacando algo de suelo pero la situación siguen siendo crítica.
¿Qué está haciendo su sector para ayudar a rebajar el precio de la vivienda?
Los hogares están cambiando y nos estamos adaptando haciendo viviendas con una menor superficie. De dos habitaciones en lugar de tres y hasta de una. Es una manera de rebajar el precio pero también con esto tenemos problemas con los planeamientos más antiguos, de hace 30 y 40 años, PEAUs fundamentalmente, que nos limitan el número de viviendas. Otra manera de rebajar el precio de la vivienda son las ubicaciones y aquí es la propia sociedad la que debe adaptarse.
Además de vivienda asequible falta mucha vivienda protegida.
Para eso tenemos que hablar del módulo y ver cómo lo podemos adecuar a los costes reales que tenemos y, de forma paralela, buscar otras medidas: desde subvenciones a retoques fiscales que ayuden a que el coste para el comprador sea más bajo y la gente pueda acceder.
¿Qué subida del módulo de VPO van a plantear para este año?
El año pasado el módulo debía haberse actualizado un 29%, pero sabíamos que era inviable. Se actualizó un 7% y quedamos en seguir trabajando. Estamos esperando a que nos llamen para hablar.
El año pasado subió el precio de la vivienda.
Somos conscientes de que el precio de la vivienda protegida no puede subir más para que la gente pueda acceder. Para eso hay que hablar de subvenciones y de fiscalidad. Aprovechando nuestra autonomía fiscal, parte del coste se podría compensar, por ejemplo, con la base imponible del Impuesto de Sociedades y del IRPF.
¿Se podría abaratar la vivienda protegida rebajando las exigencias técnicas?
Hay un Código Técnico y nuestro reto es cumplirlo. No soy muy partidario de rebajar exigencias. Cuando pienso en la industrialización la veo siempre ligada al mundo del automóvil. Las condiciones de los automóviles no son hoy peores que las de hace 30 años, sino todo lo contrario. Tienen muchas mejoras pero con un coste reducido porque han mejorado los procesos de producción.
¿Qué va a pasar con las 300 viviendas de alquiler asequible que dejarán de construir tras el cambio normativo que blindó en junio su protección?
Esas viviendas no corren ningún peligro. Se van a hacer pero pasarán del régimen de alquiler al de compraventa.
¿Por qué cuando sí tenían caducidad hacer esas viviendas era posible y ya no lo es?
El régimen indefinido impide recuperar la inversión y obliga a las empresas a comprometer no sólo sus recursos, también su propia continuidad. Ese sistema no está pensado para las empresas familiares. Es imposible hacer viviendas bajo esas premisas.
¿Y qué otra solución había?
Para encontrar soluciones hace falta mucho diálogo y es lo que no ha habido. Nadie quiere que la gente se quede en la calle y hasta ahora siempre se habían encontrado soluciones. La negociación debía haber llegado mucho antes de que esos alquileres vencieran. Era algo que se sabía que pasaría. Lo que no parece ético es cambiar las reglas de juego sin estudiar las consecuencias que esto podía tener para empresas que han mantenido el 75% del alquiler protegido en los últimos 35 años. La colaboración público privada ha quedado en entredicho y se ha erosionado la seguridad jurídica. Esta decisión ha debilitado nuestra confianza en el Gobierno, pero no hay nada insalvable.
Te puede interesar

Habla de empresas navarras pero muchas de las viviendas de alquiler que hicieron están hoy en manos de fondos.
Vendieron porque la ley lo permitía y, con el retorno de la inversión, han puesto en el mercado más viviendas de alquiler. ¿Qué hay de malo en eso? La eliminación de esa posibilidad mediante la Ley Foral 14/2026 modifica sustancialmente el modelo y suprime una de las condiciones que hacían viable la inversión empresarial en este tipo de promociones.
¿Cuándo fue su última reunión con el departamento de Vivienda?
A finales de julio. Les dijimos que queríamos retomar conversaciones tras el acuerdo que firmamos en diciembre de 2025 para hacer más de 1.000 viviendas en dos años en nuestros suelos. Nos dijeron que nos avisarían y estamos esperando.
En verano el Gobierno ya conocía el recurso que interpusieron en diciembre de 2025 contra las zonas tensionadas.
Sí.
¿Les intentaron persuadir para que retiraran la demanda?
Hubo alguna conversación en ese sentido, pero entendimos que debíamos seguir adelante. Lo que queremos defender es que las cosas se hagan como está especificado dentro de la ley.
¿No están en contra de las zonas tensionadas?
Hemos presentado un recurso contra el procedimiento que se llevó a cabo para esa declaración, porque no tenía nada que ver con el que marcaba la ley. Como asociación debemos cuidar que se cumplan los requisitos que hay que emplear en cada uno de los procedimientos.
¿Cree que la declaración no está justificada?
Para esa declaración se exigían una serie de informes y de datos que no se presentaron.
DNI
Juan Las Navas Lacalle nació en San Sebastián en 1955 y reside en Pamplona desde 1978. Esta casado con la navarra María Andión Muro Yoldi, de Mendigorría, localidad de la que también eran originarios sus abuelos maternos, y tienen dos hijos, Eva, de 42 años y David de 35. Estudió en los jesuitas donostiarras y después cursó en Burgos la carrera de Arquitectura Técnica a la que luego sumó el título de Ingeniería de Edificación. La jubilación no entra en sus planes. En 2025 fue reelegido para su cuarto mandato como presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Navarra y su intención es continuar hasta la asamblea de 2029. Cuando asumió ese cargo, en 2012, el sector se hundía y nadie podía explicarse una caída tan brusca de la actividad tras el frenesí vivido en los años anteriores. Entre sus objetivos, cambiar un modelo productivo que ya entonces se asumía agotado y que casi tres lustros después sigue en el debe. Con más de 40 años de experiencia profesional en el sector, su último proyecto es IBP Construcción Avanzada, constituida en 2019 y que en unos meses confía en que pueda iniciar su actividad.