Educación
"Algunos padres quieren saltarse los mocos y las rabietas"
El pamplonés Íñigo Porres García acaba de publicar 'El acompañante autorizado. Un viaje del no querer tener hijos al parto' sobre su experiencia como padre de dos hijos, de 5 años y 14 meses


Publicado el 02/10/2026 a las 19:33
"La felicidad de los padres jóvenes no siempre sonríe. A veces vigila, carga bolsas o limpia un vómito (...) Da la impresión de que ciertos padres querrían saltarse los mocos, las rabietas y los cumpleaños en parques de bolas para aparecer directamente junto a un hijo adulto en momentos espectaculares". Son palabras, frases, reflexiones... de Íñigo Porres García. Un pamplonés de 38 años, directivo y padre de dos hijos pequeños. En apariencia, como muchos. Como tantos.
Pero él ha querido poner sobre el papel el recorrido que emprendió hace algo más de cinco años, cuando su mujer y él decidieron que finalmente, en contra de su reticencia inicial, querían ser padres. Y así, acaba de autopublicar 'El acompañante autorizado. El viaje del no querer tener hijos al parto' (Círculo Rojo). Ayer lo presentó en Civican, ante un auditorio interesado en reflexionar sobre esta realidad, hasta hace no mucho "algo sobre lo que no se pensaba y había que cumplir como parte de la lista" y hoy, "una elección personal". Doble licenciado en ADE y Derecho, Porres es el gerente del Clúster de la Industrialización de la Construcción de Navarra. Casado con la estellesa Vanesa Garbayo Iglesias, jueza sustituta, son padres de dos hijos: Guillén, de 5 años, y Guiomar, de 14 meses. El autor anima a los lectores o a cualquier persona a compartir sus reflexiones en el correo elacompananteautorizado@gmail.com
Insiste en el libro en que ser padre es algo ancestral pero que merece una reflexión. ¿Por qué lo cree?
Yo quería escribir un libro en vivo y en directo durante el primer embarazo de mi mujer y terminarlo al dar a luz. Siempre llevo una libreta encima y todas las noches escribo mis reflexiones, a las que luego doy forma en el ordenador. Me parecía que este proceso que yo estaba viviendo podía ayudar a otras personas. Pero finalmente no lo terminé en 2021 cuando nació mi hijo y lo he hecho ahora. El libro no nace como un alegato de nada. No se trata de animar a la gente a tener hijos en un momento de caída de la natalidad. Es pura emoción de la pareja. Mezclo anécdotas personales y reflexiones, con sus correspondientes referencias bibliográficas.
'Acompañante autorizado' es la leyenda que aparece en las pegatinas que se entegran en el hospital a la persona que acompaña a la parturienta. ¿El título es una reivindicación?
(Se ríe). Es que cuando llegué al hospital y vi la pegatina, pensé: 'Lo que me faltaba'. Así era exactamente como llevaba sintiéndome yo durante todo el embarazo. Como un acompañante. Ese sentir se ilustra en la penúltima escena de la historia. Cuando a mi mujer le tienen que practicar una cesárea de urgencia, se la llevan al quirófano y yo me quedo solo en la habitación, con la señora de la limpieza.
Comienza su relato hablando sobre los 'prepadres' y la diferencia entre hombres y mujeres en todo este proceso...
Existe una gran diferencia, ya desde el lenguaje. Según la Real Academia Española (RAE), una madre es "una mujer que ha concebido o parido uno o más hijos" y un padre, "un varón que ha engendrado uno o más hijos". Entonces, ¿cuándo empieza uno a ser padre? Durante el embarazo, la mujer es una "institución visible con seguimiento médico". Pero ¿el padre cuándo nace? ¿Cuando tiene a su bebé en brazos? No siempre ocurre como en las películas porque, a veces, no se siente una vinculación inmediata.
Usted no contempló la posibilidad de ser padre desde el principio sino que la fue "madurando"... ¿Cómo se produjo aquel cambio?
Nosotros éramos una pareja joven que vivía en Madrid. Teníamos unos empleos exigentes, yo trabaja en una consultora y mi mujer era abogada, y disfrutábamos del ocio (conciertos, viajes, salidas con amigos...) Éramos unos 'vividores' (se ríe). Como no queríamos tener hijos, nos compramos un piso de 33 metros cuadrados, en consonancia con nuestra vida. Pero poco a poco se va rompiendo el cascarón. Los dos cambiamos de opinión aunque no lo hicimos a la vez.
EMBARAZO Y COMPLICACIONES
Tomada la decisión, se dan cuenta de que la realidad no es tan sencilla como esperaban... Y van surgiendo temas de reflexión alrededor de la paternidd.
Con el primer embarazo, sufrimos una pérdida gestacional y después, un segundo embarazo con dificultades médicas, reposo... Muy duro. Tuvimos miedo. Aunque yo lo viví con mucha más ingeniudad que mi mujer. Ella parecía saber mucho más. Termino el libro con esta frase: "Mi mujer es una diosa". ¡Porque lo es! Ha dado vida. Se ha hecho la vida a través de ella. En la historia mi mujer aparece sin nombre a propósito. Porque el libro es un homenaje velado a todas las madres.
Tras el parto, otro momento duro: la depresión postparto. ¿Cómo la vivieron?
Los primeros días en el hospital fueron complejos. Me parece importante reivindicar la depresión postparto porque les sucede a más mujeres de las que creemos. Y también, a algunos hombres. A mí me ocurrió. Te sientes mal porque estás mal cuando todo el mundo espera que te sientas feliz. Entonces, finges delante de la familia, de los amigos... Menos mal, que en unas semanas se restauró la situación.
Recalca en varias ocasiones que no le gustaban (ni le gustan) los bebés pero que ser padre supone mucho más que cambiar pañales...
¡Claro! Es que mucha gente cuando se plantea la paternidad solo piensa en bebés, en no dormir, en los lloros... Como si eso fuera a durar toda la vida. Haciendo un cálculo aproximado y si todo va bien, conviviremos con nuestros hijos unos cincuenta años. De ellos, solo alrededor de dos son de bebés, así que aún te quedan muchos 'años buenos' para disfrutar con tus hijos como niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Aunque no soy un amante de los bebés he tenido dos hijos. Porque si solo tenemos una vida, ¡mejor vivirla en familia!
¿La relación con la suya de origen ha cambiado tras ser padre?
Me he vinculado más con mi padre. Porque aunque discrepemos en muchos asuntos sobre la crianza, nos une lo fundamental. Le invité a participar en el proyecto y él escribió el prólogo del libro. Yo he intentado estar a su altura.
Antes la gente tenía hijos sin pensarlo demasiado. Ahora hay quien decide no tenerlos. ¿Cree que aún no se mira del mismo modo a los hombres y mujeres que son padres y madres que a los que no lo son?
Efectivamente. Parece que si tienes un hijo, ya has cumplido. Que ya puedes tachar esa tarea de tu lista. Pero hay muchas personas que no los tienen porque no quieren o no pueden. Respeto máximo para todos ellos. Algo que me sorprende mucho es cuánta gente cuenta que sus hijos no han sido buscados o queridos, que han llegado por accidente.
¿Qué balance le supone este viaje que emprendió hace más de cinco años?
Es mucho más duro de que lo pensábamos. Pero como economista puedo decir que si habláramos de ganancias y pérdidas, saldríamos ganando. ¿Qué hay que esforzarse y es cansado? ¡Pues claro! Pero también lo hacen las personas que practican triathlon.