Colección

El museo en el que los policías se convierten en coleccionistas y se quedan sin hueco: "Tenemos para llenar otros tres colegios"

Agentes vinculados a la Policía Municipal de Tudela coleccionan más de 10.000 objetos de todo el mundo en su comisaría, que se queda sin espacio, y exponen desde este miércoles una muestra en el archivo de la capital ribera

Javier Sagaseta, uno de los impulsores de la colección, junto a un traje de gala de la Policía Montada de Canadá enviado por un agente americano
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Javier Sagaseta, uno de los impulsores de la colección, junto a un traje de gala de la Policía Montada de Canadá enviado por un agente americanoBlanca Aldanondo
Javier Sagaseta, uno de los impulsores de la colección, junto a un traje de gala de la Policía Montada de Canadá enviado por un agente americano

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Lucas Domaica

Publicado el 12/09/2026 a las 16:53

E L volumen de objetos de colección que guardan los protagonistas de esta historia es tal que prácticamente desborda el edificio en el que permanecen almacenados. “Habrá más de 10.000”, calcula a ojo Javier Sagaseta, agente de la Policía Foral en Tudela, que tiene perfectamente ubicado en su cabeza cada uno de ellos y recuerda cómo llegaron a sus manos. 

Estas joyas, procedentes de todos los rincones del mundo, comparten un denominador común: todas pertenecieron en algún momento a cuerpos policiales o de seguridad. En las paredes de la actual comisaría de la Policía Municipal de Tudela, instalada en las aulas del antiguo colegio Virgen de la Cabeza, la espectacularidad de la CIA convive con la cercanía de las policías locales navarras. Todos tienen su hueco. Hay un maniquí vestido de arriba abajo con el uniforme de gala de la Policía Montada de Canadá, multas antiguas, cascos de bomberos que pesan más que una plancha de hierro, motocicletas, parches, uniformes centenarios o capas que evocan tiempos pasados. 

Un inventario casi inabarcable y todavía por completar que convierte las dependencias policiales en un museo improvisado. “Es necesario hacer un inventario, sí. Un museo sin inventario es complicado”, dice entre risas Alberto Buñuel, exagente local muy involucrado en esta colección. Tanto que casi todas las vitrinas en las que lucen las piezas han sido elaboradas con sus propias manos, con materiales reutilizados que se iba encontrando en almacenes del consistorio, en un pequeño taller que tiene. 

En la visita realizada para este reportaje por los pasillos de baldosa de terrazo blanca, negra y gris de la comisaría de Tudela acompañan a Sagaseta y Buñuel los dos jefes más recientes del cuerpo local, Juan Cruz Ruiz Gómara y Ricardo Casamián Gil. La dimensión de la colección ha provocado que el despacho de Casamián, jefe actual, se haya tenido que convertir en sala. Ahí es donde está el traje de la Policía Montada de Canadá. “Nos lo paraban en las aduanas”, dice Sagaseta, que nombra continuamente a José Ángel Santamaría, ausente esta vez, pero impulsor de la muestra. 

Juan Cruz Ruiz (al fondo y anterior jefe de la Policía Municipal de Tudela), Javier Sagaseta (policía foral), Alberto Buñuel (policía local jubilado) y Ricardo Casamián (actual jefe y en primer plano) observando los distintos uniformes del cuerpo local ordenador cronológicamente en las dependencias ubicadas en el antiguo colegio Virgen de la Cabeza.
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Juan Cruz Ruiz (al fondo y anterior jefe de la Policía Municipal de Tudela), Javier Sagaseta (policía foral), Alberto Buñuel (policía local jubilado) y Ricardo Casamián (actual jefe y en primer plano) observando los distintos uniformes del cuerpo local ordenador cronológicamente en las dependencias ubicadas en el antiguo colegio Virgen de la Cabeza.Blanca Aldanondo
Juan Cruz Ruiz (al fondo y anterior jefe de la Policía Municipal de Tudela), Javier Sagaseta (policía foral), Alberto Buñuel (policía local jubilado) y Ricardo Casamián (actual jefe y en primer plano) observando los distintos uniformes del cuerpo local ordenador cronológicamente en las dependencias ubicadas en el antiguo colegio Virgen de la Cabeza.

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En el despacho, enfundado en un maniquí, reposa el sombrero marrón Stetson, la chaqueta roja brillante, el pantalón de montar y el cinturón. Al fondo, detrás de la cristalera, aparece en una foto el agente canadiense que lo donó. “El policía puso lo que valía cada prenda y las aduanas, al ver semejante valor, lo pararon. Tuvimos que picar billete para desbloquearlo en aduanas”, dice Javier Sagaseta, explicando que esta pieza la consiguió mandando un correo electrónico al policía en cuestión. “También nos mandó el uniforme de servicio ordinario”, añade el actual agente de la Policía Foral, que formó parte de la Policía Municipal de Tudela de 2010 a 2021. 

El maniquí descrito convive en el despacho con otro objeto curioso. Es un casco de moto de un antiguo municipal de la capital ribera. Lo interesante es que su propietario pintó a mano el escudo de Tudela en la parte frontal. “Es un casco muy significativo”, comentan. En la parte trasera aparece en rotulador negro el grupo sanguíneo “A-” y la siguiente frase: “En caso de accidente no me quiten el casco”. “No recuerdo quién me lo dio”, dice Sagaseta. “Alguien que fuera negativo, yo soy positivo”, responde Buñuel de forma graciosa, aludiendo también al tallaje del casco.

MATERIAL CON 100 AÑOS DE HISTORIA Y SIN ESPACIO

La colección retrotrae al visitante más de 100 años atrás, pero el afán por ir recopilando objetos comenzó sobre los años 80. “Empezó todo yendo a campeonatos del mundo de fútbol sala de policías. Fuimos dos años y era muy típico intercambiarse material con otros cuerpos: gorras, cascos, escudos, uniformes… Y ahí empezó el germen”, indica Buñuel. “Por los tricornios se volvían locos los policías de otros países. Por uno te daban tres cosas”, indica, explicando que todos estos objetos comenzaron a almacenarse en la antigua comisaría de El Molinar, junto a La Mejana.

 “También intercambiamos banderines con los equipos y llevamos unos con el escudo de Navarra bordados por nuestras mujeres”, ríe, señalando uno que todavía conservan. 

Detalle de un casco antiguo con el grupo sanguíneo y una frase en rotulador.
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Detalle de un casco antiguo con el grupo sanguíneo y una frase en rotulador.Blanca Aldanondo
Detalle de un casco antiguo con el grupo sanguíneo y una frase en rotulador.

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Sin embargo, una exposición con material exclusivo de la Policía Municipal de Tudela organizada en 2015 en el centro cultural Castel Ruiz fue el punto de inflexión de la colección. “Dio pie a que viudas de policías, hijos, nietos y amigos de agentes jubilados que poseían material nos lo dieran para exponerlo”, dice Sagaseta. De hecho, consiguieron rellenar una pared entera con todos los trajes que el cuerpo local ha portado a lo largo de su historia. “Están puestos cronológicamente”, explican. 

La gama cromática cambiante de estos uniformes evidencia el paso de los años. De las prendas grises al azul que se estrenó el 1 de septiembre de 1984. “Soy de la primera promoción de azul. Fue el año que se cambió de los uniformes grises y boina roja a los uniformes de azul y gorras con damero. Entró un jefe, José Ángel Santamaría, y 13 agentes”, dice Juan Cruz Ruiz, hablando sobre el día en el que accedió al cuerpo. Su etapa en este cuerpo concluyó el 31 de julio del año pasado, tras 41 años de servicio. 

“José Ángel, Alberto y Javier son los que empezaron con esto del museo con la fuerza de un torbellino”, destaca, explicando que todo eran dificultades. “No había apoyo económico y el 98 % de vitrinas, armarios y cuadros lo ha hecho Alberto en su tiempo libre”, detalla, poniendo en valor ese esfuerzo que avanza de la mano de la afición. 

“Hay tanto material que me da pena que, con la historia que tiene la Policía Local en Tudela, no pueda tener un museo de verdad, con un edificio único y una sala en condiciones”, reivindica este agente jubilado que dejó su puesto en manos de Casamián. Como jefes, ambos han apoyado el proyecto de estos compañeros buscando hueco y algo de financiación para que siga creciendo. “Ellos han hecho el trabajo y nosotros hemos tratado de ayudar para que puedan continuarlo”, explican.

Alberto Buñuel junto a unas escopetas guardadas en una vitrina elaborada con sus propias manos
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Alberto Buñuel junto a unas escopetas guardadas en una vitrina elaborada con sus propias manosBlanca Aldanondo
Alberto Buñuel junto a unas escopetas guardadas en una vitrina elaborada con sus propias manos

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El espacio es uno de los problemas que presenta la actual comisaría para albergar una exposición de este calibre, pero otro obstáculo es que la ubicación no deja de ser un lugar de trabajo de un cuerpo de seguridad. Organizar visitas guiadas a esta exposición permanente requiere de organización previa del lugar y presencia continua de agentes que puedan vigilar y, de paso, explicar. Hay que tener en cuenta que las vitrinas están expuestas, entre otras ubicaciones, en la sala de reuniones de miembros del cuerpo o en la de briefing, donde los agentes reciben la charla antes de cada turno. 

Y aunque hasta la fecha pueda resultar compatible para visitas escolares, la colección aumenta y las piezas ya tocan la puerta de salida del edificio del parvulario, al otro lado del inicio de la muestra. “Tenemos para llenar otros tres colegios, esto es enorme”, dicen dentro de un pequeño cuarto que hace las funciones de pinacoteca.

UNA EXPOSICIÓN DESDE ESTE MIÉRCOLES 16 DE SEPTIEMBRE EN EL ARCHIVO DE TUDELA

​Este grupo de coleccionistas va a dar este martes 16 de septiembre otro paso a través de una muestra en el Palacio Marqués de Huarte, donde se aloja el archivo municipal. En esta ubicación también han trabajado directamente los organizadores, mano a mano con los archiveros, a los que aseguran estar muy agradecidos. 

En la exposición se podrá ver una mínima parte de toda la colección, pero no faltarán los trajes de la Policía Municipal de Tudela, ordenados de forma cronológica desde el principio de su historia hasta hoy. Se podrá visitar de forma gratuita a lo largo de un mes, de 08.30 a 21.00 horas de forma ininterrumpida. “Buscamos fomentar valores como la pertenencia, el respeto por nuestra historia y el cariño a todos los compañeros que han formado parte de esta familia”, sentencian. El título escogido ha sido Una ciudad, una historia, una policía.

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