Despedidas y reencuentros durante el primer día de Infantil y Primaria en La Compasión-Escolapios
Los tutores del centro han dado la bienvenida a lo largo de este lunes por la mañana a unos 489 alumnos en Rochapea, que han ido ocupando las aulas de manera escalonada

Publicado el 07/09/2026 a las 13:29
Las caras de tristeza eran pocas este lunes por la mañana. Pesaban más las ganas de reencontrarse con amigos. Aunque algún agarrón de pierna, sobre todo de los más pequeños a sus padres, dejaba entrever los nervios que todo ser humano ha sentido un primer día de clase.
Así se ha vivido la vuelta al colegio en La Compasión-Escolapios de Rochapea, que ha sido escalonada y aliviada por el calor que sigue haciendo un 7 de septiembre. Un total de 125 alumnos de Infantil y otros 364 de Primaria, se han sumado a los 360 de Secundaria que arrancaron en curso el pasado viernes.
El recibimiento ha sido de manera escalonada. A las 8.45 han llegado los alumnos de segundo a sexto de Primaria a La Compasión, mientras que a las 9.15 han comenzado los de primero de Primaria. Un salto de etapa que requería de una mayor adaptación.
Los de segundo y tercero de Infantil han comenzado a las 10.30 de la mañana, aunque los de primer curso han podido hacerlo de manera más extendida. A lo largo de esta primera mañana del curso, los tutores de primero de Infantil han acompañado a las familias de manera personalizada.
Cada quince minutos, los nuevos escolares, junto a sus padres, han podido familiarizarse con sus futuras aulas de manera individual, así como conocer a los que serán sus profesores.
Al mismo tiempo, los alumnos que llegaban nuevos al colegio han recibido un trato especial. Un profesor les ha acompañado hasta sus clases y allí han podido presentarse a los que serán sus compañeros durante todo el año.
PUESTA A PUNTO PARA LA VUELTA
Para los profesores el primer día de curso también supone cierta expectación. Llegan alumnos nuevos, metodologías avanzadas y retos que afrontar. Aunque si algo destaca son "las ganas de empezar, de volver a verles y poder acompañarles durante dos años de su vida en esta etapa tan importante", así lo valoraba Mikel Rodríguez Fernández este lunes por la mañana, mientras arrancaba su octavo curso escolar en el colegio. El tutor de quinto de Primaria y especialista en Educación Física apuntaba: "un cole no es nada sin alumnos". Rodríguez llegaba a las 8.30 con ganas. "Quiero que me cuenten cuáles son sus sueños para este curso, sus nervios, y estar ahí con ellos", declaraba.
Otros docentes llegaban hoy con doble motivo de celebración, como ha sido el caso de Iranzu Zarranz Echeverría, tutora de cuarto de Primaria. No solo volvía a ver a sus alumnos del curso anterior, sino que también era su cumpleaños. En La Compasión cada tutor mantiene a la misma clase durante dos ciclos, por lo que la llegada para los que repetían, ha sido más "tranquila". Zarranz también da Educación Física en los seis ciclos. "Nosotros vamos aprendiendo a la vez que ellos para poder enseñar de la mejor manera", apuntaba la docente, que cuenta con veinte alumnos a su cargo.
Los protagonistas del día de hoy han sido ellos, los alumnos, que aunque llegaban con la mochila vacía, se iban con una llena de libros con contenidos nuevos. "Justo ahora nos están repartiendo los libros de Inglés", explicaba Ander Amezaga Marín, que comenzaba cuarto de Primaria. Ha confesado que pese a conocer a sus compañeros, tenía "un poco de nervios", y que la pereza por el madrugón del primer día "es inevitable". Amezaga ha aprovechado para "jugar a futbol" en el recreo y tras una visita a las playas de Italia durante este verano, durante estos meses podrá disfrutar de su asignatura favorita, matemáticas.


Para los padres, la vuelta a la rutina también conlleva cambios. La vuelta al cole llega con "un poco de paz para todos, de ilusión con el nuevo curso, de tranquilidad y sobre todo, de que ellos estén bien", expresaba Virginia Marín Fernández, madre de Ander (Primaria) y Martín Amezaga (ESO), alumnos del centro. "Hemos pasado una etapa muy buena, pero ellos también tienen ganas de ver a sus amigos. Han disfrutado mucho de la familia, de los primos y de todo, de los padres también..., pero final la rutina de volver a lo de siempre, está bien", ha explicado.
Marí Cruz Rodríguez Romeo llegaba a las 10.30 junto a su marido para acompañar a su hija Naia, que comenzaba tercero de Infantil, aunque el mayor de los hermanoz, Izan, había entrado a cuarto de Primaria un rato antes. "Ha sido una noche horrorosa, llena de nervios. Tenían una mezcla de tristeza de que acabase el verano y ganas de ver a sus amigos", apuntaba Rodríguez.
"Pensaba que la separación iba a ser peor, pero ha ido todo muy bien", confesaba mientras se aseguraba de que Naia subiese las escaleras junto a sus compañeros. "Espero que mis hijos puedan ser ellos, que puedan encontrar lo que les gusta y desarrollarse". Por que al fin y al cabo, tanto para ella como para cualquier padre, lo más importante es eso: "Que sientan la libertad de conocerse, de experimentar y de que salga de cada uno lo que tenga dentro".