Fundación Diario de Navarra
E-tic se consolida en 14 centros navarros para transformar la educación digital en las aulas
El respaldo de Acción Social de Caja Rural de Navarra permite que esta iniciativa lleve el aprendizaje de la ciudadanía digital a miles de familias de la Comunidad Foral en el inicio del curso escolar


Publicado el 30/08/2026 a las 05:00
La vuelta al colegio en el inicio de septiembre vuelve a llenar las aulas de mochilas, libros de texto renovados y el entusiasmo de un nuevo año académico. Sin embargo, en la actualidad, el profesorado se encuentra con un gran reto educativo: dotar a los y las menores de las herramientas necesarias para desenvolverse de forma segura, crítica y responsable en el entorno digital.
Con este propósito claro arranca un nuevo curso “E-tic, por un mundo digital más humanizado”, el proyecto de educación digital promovido por la Fundación Diario de Navarra que en esta edición logra consolidar y ampliar su alcance al llegar a 14 centros educativos de la Comunidad Foral. Una expansión que se consolida gracias al respaldo estratégico de Acción Social de Caja Rural de Navarra, impulsando un entorno digital más seguro tanto en las aulas como en los hogares.
Prevención temprana y criterio desde las aulas
La incorporación de nuevos centros en este inicio de curso responde a una demanda creciente por parte de los docentes, que detectan a diario la necesidad de abordar el uso de la tecnología desde una perspectiva pedagógica. Entre las incorporaciones de este año se encuentra el Colegio Santa Ana de Estella, cuya coordinadora de Primaria, Maite Elbusto, remarca la urgencia de trabajar estos contenidos en el aula desde edades tempranas.
“Consideramos que uno de los grandes retos que tenemos actualmente en nuestras aulas es que nuestros alumnos y alumnas están creciendo en un mundo profundamente digital, pero eso no significa necesariamente que sepan desenvolverse bien en él”, explica Elbusto.
La responsable educativa incide en que la solidez técnica del alumnado con las pantallas no debe confundirse con la madurez en su uso. “Los niños y niñas tienen una enorme facilidad para manejar dispositivos, aplicaciones o juegos, pero saber utilizar una pantalla no es lo mismo que saber utilizarla de manera saludable, crítica y responsable”.


Desde el Colegio Santa Ana subrayan además la importancia de implantar iniciativas como E-tic justo al arrancar las clases, adelantándose a posibles conflictos o conductas de riesgo. “Decidimos incorporarnos a E-tic porque creemos que la educación digital ya no puede ser un tema secundario. Necesitamos anticiparnos, abordarlo y hacerlo de manera eficaz, estructurada y cercana a su realidad”, apunta la coordinadora.
En este sentido, la clave reside en actuar antes de que surjan los problemas en las redes o en los grupos de mensajería: “La mejor prevención es aquella que empieza antes de que aparezca el problema. Si desde el comienzo del curso hablamos con naturalidad sobre privacidad, respeto, identidad digital, redes sociales o ciberacoso, estamos creando un lenguaje común. Queremos construir una verdadera cultura de cuidado también en el entorno digital”.
Aprender jugando
Frente a las tradicionales charlas teóricas que a menudo resultan distantes para el alumnado de Primaria, E-tic basa su valor diferencial en una metodología viva, práctica y participativa. El proyecto cuenta con un equipo propio de pedagogas y docentes que diseñan contenidos y acuden directamente a las aulas para impartir la docencia a través de dinámicas adaptadas al desarrollo cognitivo de cada franja de edad.
A lo largo de los talleres, las docentes abordan cuestiones clave como el fomentar la identidad digital positiva, tener un criterio ante contenidos nocivos, una forma de relacionarse en el entorno digital con empatía y respeto, y cibercomportamientos seguros. Además de una supervisión parental positiva, promoviendo el diálogo y la confianza con las personas referentes y ayudando a establecer límites respetuosos. Asimismo, se trabaja de forma intensa el pensamiento crítico frente a la desinformación, enseñando a los niños y niñas a contrastar las fuentes antes de dar por buena cualquier publicación que encuentren en internet.
Uno de los pilares esenciales de E-tic es su capacidad para trascender el horario lectivo. El equipo docente del programa subraya que la educación digital no puede quedarse encerrada en las cuatro paredes de la escuela. Por ello, tras las intervenciones en los colegios, el aprendizaje continúa en casa a través de actividades diseñadas para realizar en familia.
En esta línea de trabajo en el hogar, el programa estrena este curso una importante novedad: el lanzamiento de una cartilla en formato físico y analógico. Este recurso de papel está concebido para aquellas familias que prefieren trabajar los contenidos del programa sin la mediación de pantallas interactivas, ya que educar en el uso responsable del entorno va más allá de ellas. Como complemento a lo largo del año académico, E-tic organiza también actividades especiales como escape rooms y talleres prácticos en los que menores y adultos deben resolver en equipo retos de ciberseguridad basados en situaciones reales de la vida cotidiana.
La efectividad de esta metodología se refleja con claridad en el testimonio directo de los propios estudiantes que siguen participando en las sesiones. Miguel, alumno del colegio Maristas de Pamplona, destaca la energía y el dinamismo con el que se desarrollan las clases de E-tic. “Me gusta porque no es nada de estar quieto, puedes hablar todo el rato, levantas la mano y te preguntan qué piensas sobre las cosas. A mí me gusta mucho colaborar”, comenta el estudiante.
Entre las actividades que recuerda con especial entusiasmo se encuentra la creación de una “poción anti-ciberbullying”, un ejercicio donde el grupo redactó pautas concretas para saber cómo reaccionar ante el acoso en la red: “Escribíamos tarjetas sobre cómo ayudar en caso de ver ciberbullying, avisando a un mayor o denunciándolo, porque luego eso te ayuda”.


El paso por el programa ha llevado a Miguel a modificar de forma consciente su relación con los dispositivos y a ser más precavido. “Si estás jugando a un videojuego y de repente te dicen que has ganado un patinete eléctrico, ahora pienso que es demasiado bueno para ser verdad. Miro la letra pequeña y reflexiono antes de actuar”, explica. Además, ha aprendido a consultar la clasificación por edad en los videojuegos y a compartir lo aprendido con su entorno: “He intentado reducir el tiempo que uso delante de las pantallas. Y lo bueno de estas actividades es que luego puedes sacar el tema en la mesa cuando estás comiendo con tu familia o enseñárselo a los abuelos, porque esto de internet es nuevo para ellos y no saben mucho”.
Por su parte, Julia, alumna de Liceo Monjardín, reafirma su gusto por el proyecto. “E-tic me parece una actividad muy guay porque es algo diferente a lo habitual. No estamos todo el rato en el sitio con libros, nos levantamos y hacemos juegos”, señala. Además, Julia ha interiorizado mecanismos sólidos de protección y pensamiento crítico en la red: “He aprendido que hay cosas malas en internet y que hay que estar alerta con los cibervirus o los haters. Si alguien que no conozco me escribe o me pide una foto, no se la mando, le bloqueo y se lo cuento a mi madre”.
Asimismo, la alumna demuestra haber adquirido pautas concretas para detectar bulos o noticias falsas en el entorno digital: “Sabes si una noticia es de verdad leyendo otras noticias sobre ese mismo problema. Si en unas pone una cosa y en otra pone algo distinto, esa no será la real”.
Consolidación de la alfabetización digital en Navarra
Con la consolidación de la red con nuevos centros, E-tic inicia un nuevo curso académico reafirmando su condición de proyecto de referencia en Navarra. La alianza entre la Fundación Diario de Navarra y Acción Social de Caja Rural de Navarra permite encarar los retos tecnológicos del futuro desde la prevención, el trabajo en equipo y la implicación conjunta de docentes, alumnado y familias. Un esfuerzo colectivo que busca garantizar que la tecnología siga siendo una herramienta de aprendizaje y crecimiento, y nunca un factor de riesgo para la infancia de la Comunidad Foral.