Biografía

El libro del bombero que nació en un caserío de Goizueta sin agua ni luz y ha recorrido 86 países

Aingeru Mindegia Etxeberria, natural de Goizueta, criado en Leitza y vecino de Espinal, recoge en el libro ‘La luz de la memoria’ su azarosa biografía, de nacer en un caserío aislado a sacar la plaza de bombero y recorrer 86 países

Aingeru Mindegia, retratado este 5 de agosto en Pamplona.
AmpliarAmpliar
Aingeru Mindegia, retratado este 5 de agosto en Pamplona.Eduardo Buxens
Aingeru Mindegia, retratado este 5 de agosto en Pamplona.

CerrarCerrar

Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 06/08/2026 a las 08:42

Aingeru Mindegia recuerda con precisión el récord mundial del saltador de altura Javier Sotomayor, en 1993 y aún vigente: 2 metros y 45 centímetros al aire libre. Lo vio en la tele. El atleta cubano retrocedió tres pasitos antes de saltar. Esa pequeña estrategia le invitó a reflexionar y ha sido para él una forma de andar por la vida, “la de echar la mirada atrás para llegar más lejos”. Algo que Mindegia, bombero de profesión, recoge ahora en el libro autobiográfico ‘La luz de la memoria’, 362 páginas que acompaña de dibujos a carboncillo y de reflexiones filosóficas. La obra se presenta este viernes 7 de agosto a las 7 de la tarde en el Ayuntamiento de Leitza, con el autor, y de manos de Mikel Olano.

Aingeru Mindegia Etxeberria nació el sexto de nueve hermanos en el caserío Goikoereba de Goizueta, a varios kilómetros del casco urbano, sin luz sin agua. Su padre era de Ezkurra, su madre de Sunbilla y a ella, a su “amatxo” Hilaria, dedica el libro. “Ha sido mi brújula”. Este 10 de agosto ella hubiera cumplido cien años, una fecha que le pareció el marco idóneo para compartir los capítulos que ha hilvanado durante años. Lo explica en Espinal, donde vive desde que hace dos décadas decidió cambiar el parque de bomberos de Pamplona por el de Burguete. Está encantado en el valle de Erro, por el trato con el vecindario, por la manera en que se cuidan. En su etapa anterior en Pamplona apenas conocía a los vecinos de portal y “el saludo era hasta incómodo”. “Aquí me voy cien días de viaje y sé que van a estar pendientes de mi casa, se preocupan”, sostiene.

DESDE LA INFANCIA

La infancia de Mindegia fue una de tantas en un país todavía sumido en el franquismo. Cuando él contaba 3 años la familia se trasladó a un caserío en Areso, cerca de la muga con Leitza, donde recalaron finalmente, porque el padre se había empleado en la papelera de la localidad.

Describe en el libro aquellos primeros años con una memoria fotográfica. Asegura que retiene muchos capítulos de su infancia, buenos, y no tanto: la escolarización, el contacto por primera vez con el castellano, que no habían oído hablar hasta entonces; las diferencias que percibió entre quienes llegaban del caserío y del pueblo, las fiestas, la cuadrilla... en un relato ameno, salpicado de anécdotas.

Con 15 años dejó los estudios y comenzó a trabajar en la hostelería, en Irurtzun y cinco años en Lakuntza. Aquello le marcó, eran los tiempos feroces de la droga “cuando un día servías un café a un chico en Irurtzun y por la noche había muerto de sobredosis”. Guarda buenos recuerdos de de Lakuntza, en un tiempo que fue cobijo para un muchacho que fumaba paquete y medio de tabaco al día y no practicaba deporte.

Hasta que su madre le habló. No eran necesarias demasiadas palabras, ni alzar la voz, ni recurrir a frases groseras. “Pon empeño”, le sugería ella, empeño en cambiar el rumbo de una rutina que no le conduciría a un lugar seguro. Se apuntó a unas oposiciones de bombero. Y con 25 años las aprobó. “Porque puse empeño, me costó, pero lo conseguí”, valora. Con el mismo ímpetu se graduó tiempo después en Filosofía y Ciencias de la Educación en la UNED. Tras varios años de andadura en el parque de la calle Aralar de Pamplona y con plaza fija en la capital, un anhelo para tantas personas, tiró de nuevo de brújula. Pidió traslado al parque de bomberos de Burguete. Y allí ha acabado su trayectoria laboral hace escasos meses, nada más cumplir los 60. “Físicamente estoy bien, pero la ley no permite seguir en activo, salvo en labores de servicios auxiliares”, apunta. Así que optó por el retiro y continuará con su vida tranquila en Espinal, le gusta estar solo y arropado al tiempo por esos vecinos de sonrisa amable.

Y seguirá viajando. Ha estado en 86 países, en muchos de ellos varias veces. Los barcos son en los últimos años su medio de transporte, cruceros de meses que amarran en puertos de tantos confines. En noviembre iniciará otro de 135 días por el este de Australia, Nueva Caledonia, Nueva Guinea....

El libro, subraya, es un homenaje a su amatxo, pero “no en modo melancólico, sino como agradecimiento a una generación que ha hecho tanto, que lo ha dado todo sin pedir nada”.

De algún modo, señala, trata de “poner cimientos del edificio, del sentido común más sólido, de lo que han sufrido” y le gustaría en este sentido que el mensaje llegue a las generaciones más jóvenes que tal vez se frustran “si no lo tienen todo ahora, ya” y que en muchos casos no disponen de herramientas “para discernir lo verdadero de lo falso”. Incide una y otra vez en la relevancia de echar la vista atrás. Aunque cueste, aunque duela, será una suerte de catapulta para avanzar, viene a decir.

El libro se divide en 122 capítulos que se pueden leer de manera independiente, pero guardan un nexo común. Se encuadran en cinco bloques que empiezan y acaban con una cita filosófica que él siempre poner en práctica. “La filosofía es también la manera en que un pastor mira al cielo para saber qué tiempo hará, o esa amatxo que educa en valores a sus hijos”, entiende Aingeru Mindegia. “No son relleno, los pongo en práctica. “He procurado que sean mamitxus”, que tengan miga, asevera a propósito de los capítulos.

Y sus dibujos son otra manera de expresión, la que no alcanza con las palabras. “Empecé a dibujar no hace mucho, por mi cuenta, me entretengo, disfruto”. Cada uno de los doce dibujos lleva un título y una reflexión personal. Una selección se expondrá en la sala de plenos del ayuntamiento los días 7 y 8 de agosto. La portada del libro está ilustrada con uno de sus dibujos: en él aparece un ventanuco del caserío de Goizueta y una vela encendida. La memoria y la luz.

Portada del libro.
AmpliarAmpliar
Portada del libro.
Portada del libro.

CerrarCerrar

Presentación itinerante

LEITZA Viernes 7 de agosto, a las 19 horas, en el Ayuntamiento.  

ESPINAL 19 de agosto, a las 19 horas. Una hora antes presentará la exposición de dibujos, que compartirá entre el 21 y el 24 de agosto con los óleos de Mertxe Alfonso y las acuarelas de Fernando Díaz Acín. 

SUNBILLA 21 de agosto. En el ayuntamiento, a las 19 horas. 

PAMPLONA En el civivox Condestable, el 22 de septiembre a las 19 horas. 

LAKUNTZA En el ayuntamiento, el 25 de septiembre, a las 19 horas.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora