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Industria
Alberto Peña, nuevo responsable de Reybesa en Tudela: “Respetar lo construido en estos 25 años y seguir creciendo con la industria de la Ribera”
El nuevo responsable de la delegación de Reybesa en Tudela toma las riendas de un proyecto con un cuarto de siglo de historia en la Ribera, en un momento de fuerte impulso industrial en la comarca y de plena apuesta de la compañía por la automatización, la robótica móvil y la limpieza industrial


Publicado el 20/07/2026 a las 05:00
Una delegación que crece al ritmo de una Ribera en plena efervescencia industrial
La Ribera de Navarra vive uno de sus momentos industriales más dinámicos. Mientras buena parte de la geografía navarra avanza a dos velocidades, Tudela se ha consolidado, junto a Pamplona, como uno de los motores que tiran del empleo en la Comunidad foral. Solo el polígono de Montes de Cierzo reúne empresas que facturan en conjunto cerca de 360 millones de euros y dan trabajo a más de 1.300 personas, y la capital ribera supera ya las 200 compañías instaladas en su entramado de polígonos.
A ese tejido se suman inversiones de calado que dibujan el futuro próximo de la comarca: la ampliación de Congelados de Navarra en Arguedas, los nuevos proyectos de Elaborados Naturales en Funes o el ecosistema que articula la Ciudad Agroalimentaria de Tudela como epicentro de la innovación. Es un entorno exigente, competitivo y cada vez más tecnificado, que demanda proveedores capaces de aportar agilidad, eficiencia y soluciones a medida.
En ese escenario se mueve Reybesa. Concesionario oficial de Linde Material Handling en Navarra desde 1982, el grupo cerró 2024 con una facturación de 29,3 millones de euros y cuenta con más de un centenar de profesionales repartidos en tres delegaciones. Su apuesta por el futuro quedó sellada con la nueva planta de Autocar en Arazuri-Orcoyen, un espacio dedicado a la automatización y la robótica móvil (AGV) que confirma hacia dónde mira la compañía. En Tudela, esa trayectoria cumple este año 25 años: desde 2001, la delegación se ha convertido en un referente de la manutención y la logística para toda la comarca.
Es precisamente en esta delegación donde se abre ahora una nueva etapa. Alberto Peña asume la dirección de un proyecto con un cuarto de siglo de recorrido, con la misión de mantener el trato cercano que ha caracterizado a la casa y, al mismo tiempo, acompañar a las empresas riberas en su transformación. Hablamos con él.
Hagamos un poco de memoria, ¿cómo llegaste al mundo de la manutención y la logística industrial? ¿Qué te atrajo de este sector?
Para terminar mis estudios de Ingeniería tuve la oportunidad de cursar el último año en los Países Bajos, donde realicé mi proyecto fin de carrera en una empresa de I+D. Fue una experiencia que me permitió conocer otra forma de entender el trabajo y que recuerdo con mucho cariño; fue muy enriquecedora.
Al volver a España empecé mi carrera profesional en la comercialización de maquinaria para la construcción, pero fue en mi siguiente etapa, en una empresa dedicada a la venta, alquiler e instalación de grúas, donde realmente descubrí el mundo de la manutención y la logística. Era una empresa pequeña y eso nos obligaba a ser muy polivalentes: realizaba proyectos de instalación, planificaba montajes, coordinaba al equipo técnico para la ejecución y la resolución de averías del cliente, gestionaba compras e incluso llegué a asumir funciones comerciales. Ahí nació mi interés por un sector en el que sigo desarrollándome hoy en día.
¿Nos puedes resumir, de forma breve, tu recorrido profesional hasta hacerte cargo de la delegación de Reybesa en Tudela? ¿Qué etapas han marcado tu forma de entender el trabajo?
Tras el cierre de aquella empresa, provocado por la crisis de la construcción, tuve que reinventarme y salir del sector. Fue entonces cuando surgió la oportunidad de incorporarme a Reybesa, hace ya casi trece años. Durante este tiempo he pasado por diferentes áreas: recambios, coordinación postventa y también alquileres, una etapa que surgió por una necesidad interna y que me permitió seguir ampliando mi visión de la empresa.
Si algo ha marcado mi forma de entender el trabajo es haber conocido la empresa desde distintas perspectivas. Eso me ha enseñado que no hay departamentos más importantes que otros; todos son imprescindibles, y el verdadero valor aparece cuando se trabaja coordinado y con un objetivo común. También he aprendido que la empatía es fundamental, tanto en lo profesional como en lo personal. Entender el trabajo y las necesidades de quien tienes al lado ayuda a tomar mejores decisiones, favorece la colaboración y, al final, repercute en un mejor servicio para el cliente.
¿Qué ha supuesto asumir la dirección de una delegación con 25 años de historia en la zona? ¿Qué peso tiene esa herencia?
Supone un reto importante, pero también un gran orgullo y una enorme ilusión. Hablamos de una delegación con 25 años de trayectoria, donde se ha hecho un gran trabajo y se han construido relaciones muy sólidas con clientes, proveedores y colaboradores. Eso tiene muchísimo valor.
¿El peso de esa herencia? Más que un peso, para mí es una motivación y, por supuesto, una responsabilidad: la de mantener la línea de trabajo que nos ha traído hasta aquí, basada en un trato cercano y de confianza, sin dejar de evolucionar. Creo que el reto está precisamente en eso: respetar lo que se ha construido durante estos años y, al mismo tiempo, seguir creciendo y adaptándonos a las necesidades de nuestros clientes y del mercado.
¿Qué destacarías del equipo de personas que forman esta delegación y con las que trabajas día a día?
Sin duda, es de lo que más orgulloso me siento. Para mí el éxito está en el equipo, en rodearse de los mejores. Tenemos un equipo con experiencia, implicado y siempre dispuesto a colaborar. Ese compañerismo hace que el trabajo del día a día sea mucho más fácil y que, entre todos, podamos ofrecer el servicio que nuestros clientes esperan. Porque los clientes también perciben cuando detrás hay un equipo unido y comprometido.
De cara al futuro, uno de los retos pasa por seguir creciendo como delegación para dar un servicio cada vez mejor, pero sin perder esa forma de trabajar ni el buen ambiente que nos caracteriza. Para mí, ese equilibrio es fundamental.
Por supuesto, hay que poner en valor también el apoyo que recibimos de la sede central, tanto de gerencia como de los distintos departamentos: comercial, postventa, recambios, alquileres y administración. Es como tener detrás a un hermano mayor que nos ha visto crecer y que te da autonomía, pero que sabes que siempre está ahí cuando lo necesitas.


La delegación ha construido una relación muy cercana con el tejido empresarial ribero. ¿Cómo piensas mantener y reforzar esa proximidad con los clientes?
Creo que la mejor manera es estando presentes y escuchando. Cada cliente tiene necesidades diferentes y es importante conocerlas para ofrecer la mejor solución y un servicio ágil. Mi intención es seguir siendo accesibles, mantener un contacto directo y trabajar para que los clientes sigan viendo en Reybesa un proveedor en el que confiar y un aliado para su día a día.
Reybesa está apostando por líneas como la automatización, la robótica móvil o la limpieza industrial. ¿Cuáles de estos ámbitos te generan más expectativas para la Ribera? ¿Por qué?
En una zona con un tejido industrial tan importante como la Ribera, creo que estas tecnologías van a tener cada vez más protagonismo, y Reybesa quiere estar ahí para acompañar a las empresas en ese proceso.
Es importante destacar que la automatización no se trata de sustituir personas, sino de facilitar el trabajo, optimizar procesos y permitir que los equipos se centren en tareas de mayor valor. Además, en un entorno cada vez más competitivo, las empresas necesitan ganar en eficiencia y productividad para mantener su competitividad. Incorporar este tipo de soluciones ya no es solo una oportunidad de mejora, sino, en muchos casos, una necesidad para afrontar los retos del mercado.
¿Qué retos detectas en el entorno industrial de la zona? ¿Qué necesitan hoy las empresas riberas que Reybesa puede aportarles?
Las empresas tienen que ser cada vez más competitivas y eficientes; necesitan responder con rapidez a un mercado que cambia constantemente. Eso hace que busquen proveedores que no solo suministren productos, sino que también aporten asesoramiento, soluciones y, sobre todo, un servicio técnico ágil y de confianza. Ahí es donde queremos marcar la diferencia.
Nuestro objetivo es entender las necesidades de cada cliente y ofrecer soluciones adaptadas, apoyándonos en un equipo con experiencia, un catálogo cada vez más amplio y, sobre todo, un servicio técnico y postventa cercano, ágil y preparado para dar respuesta cuando realmente hace falta. Al final, se trata de acompañar al cliente, de ser un socio de confianza que aporte valor en el día a día, más allá de una simple relación comercial. Porque en Reybesa entendemos que no se trata solo de vender equipos, sino de estar al lado del cliente antes, durante y después de la venta.