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"Llevamos aquí desde el día 6, pero hoy hemos dormido bien y nos vamos a pasar el día a la playa"

Conductores y transportistas que pasaban por el control aceptaban por lo general de buen grado la pequeña retención antes de soplar

Control de alcohol y drogas de Guardia Civil en San Fermín 2026
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Control de alcohol y drogas de Guardia Civil en San Fermín 2026SERGIO MARTÍN
Control de alcohol y drogas de Guardia Civil en San Fermín 2026

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Carmen Remírez

Publicado el 10/07/2026 a las 05:00

Con el 0,0 en la pantalla y concediendo unos minutos a los periodistas a través de la ventanilla, Iker Posadas Pérez de Pipaón, de 30 años, bombero en Madrid pero natural de Tierra Estella, explicaba alegre que no tenía ninguna duda de que el alcoholímetro no iba a traerle ningún disgusto este jueves por la mañana. “Llevamos en Pamplona desde el día 6 pero esta noche no hemos salido, hemos dormido bien y hoy nos vamos a pasar el día a la playa, a San Juan de Luz”. Junto a él, otros tres jóvenes viajaban en el interior del vehículo, que sobre las 12 del mediodía y a 33 grados según el termómetro del coche, atravesaba el control de alcohol y drogas desplegado por la Guardia Civil en Zuasti. 

De Pamplona a Sakana, Iosu Mena era otro conductor que también arrojó tasa negativa en su trayecto. Lo asumía como un mal menor, que compensa. “Hombre, esperar la cola es un poco engorroso pero merece la pena porque nadie quiere encontrarse una persona borracha en la carretera”. Jorge Oteiza Mena, trabajador del sector de la construcción, no es la primera vez que le han parado en un control de alcohol estos Sanfermines. Este jueves por la mañana realizaba un viaje de trabajo entre Arguedas y Miranda de Ebro. “Hay que esperar un poco, sí, pero a mí me parece muy bien que se hagan estos controles. Yo estoy trabajando pero ellos también”. 

Trabajando estaba y con expresión concentrada el agente de la Guardia Civil que ofrecía las boquillas a los conductores. Amablemente, Pedro Solla comprobaba la ausencia de alcohol en las personas al volante y les daba paso. “La mayoría son amables y casi nadie se lo toma a mal. Es lo lógico, y mejor de buen humor, que nosotros aquí estamos pasando buen calor”, señalaba en mitad de la planicie de asfalto. Los que sí daban positivo o eran escogidos para realizarles el test de drogas eran invitados a dirigirse a la zona a la derecha del peaje, donde debían estacionar el vehículo y eran sometidos a unas pruebas más estrictas, así como identificados. Un joven que acababa de pasar el test de drogas con resultado positivo era invitado a acceder a la furgoneta de Atestados. “A partir de que suba esos escalones, siga por favor las instrucciones que le dé mi compañero”. Un segundo, a la espera de subir al vehículo esperaba sentado en el guardarraíl, con la mirada perdida. Por un tiempo, tres o cuatro coches no iban a regresar a la circulación.

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