TSJN
Condenado a 4 años de cárcel un celador del Hospital Universitario de Navarra por agresión sexual a una menor con intoxicación etílica
La sentencia le impone además 7 años de inhabilitación para cargo o empleo público y 6.000 euros de indemnización


Publicado el 08/07/2026 a las 13:15
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial ha condenado a cuatro años de prisión a un celador del Hospital Universitario de Navarra (HUN) por agredir sexualmente a una menor de 17 años que se encontraba en un box de Urgencias con una intoxicación etílica. La sentencia le impone además 6 años de prohibición de comunicación y de acercamiento a menos de 300 metros, 5 años de libertad vigilada y 7 de inhabilitación para cargo o empleo público. También le condena al pago de 6.000 euros en concepto de indemnización.
El juicio se celebró el pasado 10 de junio y la menor declaró a puerta cerrada. Hace un año, en torno a la medianoche, fue trasladada por su madre, a quien había avisado una amiga, al hospital. Presentaba una intoxicación etílica (arrojó una tasa de alcohol en sangre de 2,28). El celador acusado intervino desde el momento en el que la ayudaron a bajar inconsciente de la furgoneta a una silla de ruedas. Una vez en el box, la madre declaró que ella salió a hablar por teléfono con su hermana y que el celador se quedó con su hija. Al poco, la menor le llamó de un grito y el acusado se fue. “Mi hija me dijo que no la dejara más sola, que le estaba tocando. Me enfadé con ella y le dije que estaba borracha. Pero me dijo que le había chupado la teta. Y la tenía empapada”, relató la madre. El escrito de la fiscal acusaba al celador de tocamientos en boca, pecho y zona genital, y de haberle chupado un pecho.
Te puede interesar

La madre añadió que poco después la llevaron al baño, también con ayuda del celador y una compañera suya, y que al salir, cuando le iban a bajar los pantalones, él se volvió a mirar. “Al salir le pregunté qué le había hecho a mi hija y le dije que era un monstruo. Él me contestó que si quería se disculpaba. Le dije que llamara a una superior”. Hasta el lugar acudió la jefa de guardia de enfermeras y tras hablar con madre, hija y celador activó el protocolo y avisó a Policía Foral.
El procesado negó todo. Contó que ayudó a bajar a la paciente de la furgoneta y que la llevó a boxes. “Vi que llevaba un bote para análisis, y como pueden durar un par de horas y veía que la madre estaba angustiada por haber dejado en casa a niños pequeños le pregunté si quería que entre los dos intentáramos despertarla. Me dijo que sí y le di palmadas en la cara, parte superior, manos, zona pectoral…”.
Dentro del protocolo, se tomaron muestras de ADN a la joven en la zona de los pechos, boca y genitales. En la de los pechos, se hallaron restos biológicos que pertenecían al acusado. La técnico del laboratorio señaló en el juicio que esa muestra es difícil que se consiga con un sujetador puesto, como ella lo tenía.